Los rosarios de la Venida convierten las calles de Almonte en un escenario de devoción cotidiana

Nueve jornadas para anunciar la llegada de la Patrona

Almonte ha alcanzado este lunes el ecuador de los nueve rosarios preparatorios para la Venida de la Virgen del Rocío, una sucesión de jornadas en las que el Simpecado de la Hermandad Matriz está recorriendo distintos puntos del municipio y llevando el rezo hasta numerosos rincones de la localidad. Cada tarde, el itinerario se transforma en una expresión de fe íntima, sencilla y profundamente arraigada, con escenas protagonizadas por distintas generaciones de almonteños.

El paso del Simpecado está dejando a su alrededor una estampa que se repite en diferentes calles: mayores aguardando desde las puertas de sus casas, pequeños altares levantados por los vecinos, imágenes de la Virgen colocadas en las fachadas y grupos que acompañan el recorrido mediante Salves y Avemarías. Son manifestaciones domésticas de una devoción que, durante estos días, abandona los espacios estrictamente cultuales para hacerse presente en la vida cotidiana del pueblo.

Los nueve rosarios cuentan con un recorrido diferente en cada jornada, de manera que la oración alcanza buena parte de las calles de Almonte. La Escuela de Tamborileros de la Hermandad Matriz encabeza diariamente el cortejo y anuncia con su música la proximidad del Simpecado, mientras el recorrido se detiene en determinados puntos para compartir el rezo con los vecinos y atender especialmente aquellas escenas que condensan el carácter más cercano de estas jornadas.

Entre ellas se encuentran las paradas ante personas mayores que esperan el paso del Simpecado desde sus viviendas o los momentos en los que se entona una Salve ante los altares preparados por los propios vecinos. El Rosario se convierte así en una oración itinerante que conecta las distintas generaciones de Almonte y lleva hasta sus propias puertas el anuncio de una Venida que ya comienza a sentirse en el municipio.

Una oración que anuncia la Venida

El presidente de la Hermandad Matriz de Almonte, Santiago Padilla, ha destacado precisamente el valor que adquiere para numerosos vecinos el hecho de que el Simpecado llegue hasta las inmediaciones de sus casas y alcance calles alejadas de los recorridos que habitualmente concentran los principales cultos.

Padilla también ha puesto el acento en la convivencia entre jóvenes y mayores que está propiciando esta convocatoria, concebida como una expresión compartida de la devoción rociera que sirve para “anunciar la cercanía de una nueva Venida de la Virgen”.

La celebración de los rosarios se produce, además, en paralelo a la transformación que vive Almonte durante estas semanas. Las calles comienzan a vestirse con flores de papel, romero y arcos destinados a recibir a la Virgen, mientras las noches del municipio quedan envueltas en el rezo que antecede al regreso de la Patrona.

El Simpecado llega a las capillas del municipio

Los itinerarios diseñados para este año han incorporado como una de sus particularidades la visita a distintos enclaves vinculados a la devoción del municipio. Después de pasar por la ermita del Cristo, el Simpecado llegó durante la noche de ayer hasta la capilla de Nuestro Padre Jesús Cautivo, situada en el Barrio Obrero, donde los vecinos aguardaron su llegada.

Desde este templo partirá este lunes, a las 21:00 horas, la quinta jornada del Rosario. El recorrido continuará mañana martes hasta la capilla de Nuestro Padre Jesús del Gran Poder, prolongando así el tránsito del Simpecado por diferentes zonas y espacios de culto de Almonte.

A la participación de los propios almonteños se ha incorporado también durante estos días la de rocieros procedentes de otros lugares. Personas que permanecen durante estas semanas de agosto en la aldea de El Rocío se están desplazando hasta Almonte para sumarse a los rezos y compartir con el pueblo las jornadas que preceden a la Venida de la Virgen.

Los rosarios están siendo dirigidos por el párroco de Almonte y rector del Santuario, Francisco Miguel Valencia Bando, y concluirán el próximo 14 de agosto. Apenas cinco días después, el 19 de agosto, la Virgen del Rocío abandonará su Santuario para iniciar un nuevo traslado hasta Almonte, culminando así el tiempo de preparación que estas jornadas de oración están anticipando.