La Hermandad de la Macarena ha dado a conocer el proyecto que permitirá intervenir una de las piezas más significativas de su patrimonio artístico y devocional, el histórico manto de malla de María Santísima de la Esperanza, una obra de Juan Manuel Rodríguez Ojeda que se ha convertido en referencia del bordado procesional sevillano. La actuación será posible gracias al convenio suscrito con la Fundación Cajasol y tendrá una duración estimada de dos años.
Un proyecto respaldado por la Fundación Cajasol
La presentación se ha desarrollado en el salón de actos de la Hermandad de la Macarena, donde el hermano mayor, Fernando Fernández Cabezuelo, y el presidente de la Fundación Cajasol, Antonio Pulido Gutiérrez, han formalizado el acuerdo de colaboración que permitirá desarrollar la intervención.
El acto ha contado también con la participación del diseñador Sergio Cornejo y de Carla Elena, gerente del taller de Sucesores de Elena Caro, firma que asumirá la ejecución de los trabajos. La jornada ha comenzado con la proyección de un audiovisual dedicado a la trayectoria histórica del manto y ha continuado con la bienvenida de Moisés Ruz y la firma del convenio.
Posteriormente, Antonio Pulido ha expuesto el compromiso de la Fundación Cajasol con la conservación y puesta en valor del patrimonio histórico y artístico, antes de dar paso a la explicación de la recuperación del diseño original, presentada por Sergio Cornejo. A continuación, Carla Elena ha detallado las características técnicas de la intervención, mientras que Fernando Fernández Cabezuelo ha cerrado el turno de intervenciones.
Pulido ha defendido la necesidad de que las instituciones participen activamente en la protección de un legado que forma parte de la identidad cultural de Sevilla. En este sentido, ha señalado que «este acuerdo viene a reafirmar nuestro convencimiento de que el patrimonio no se admira solo desde la distancia: se cuida, se restaura y se transmite. Y lo hacemos de la mano de quienes, como la Hermandad de la Macarena, llevan más de un siglo demostrando que ese legado sigue vivo».
El presidente de la Fundación Cajasol también ha puesto de relieve el papel de la corporación macarena como expresión de la relación entre fe, arte y ciudad, destacando su patrimonio, su trayectoria histórica y su capacidad para emocionar a sucesivas generaciones. Asimismo, ha situado la actuación dentro de los valores que la Fundación Cajasol pretende continuar defendiendo: el compromiso con la Semana Santa y las hermandades, la protección del patrimonio histórico-cultural andaluz y la conservación de las tradiciones y manifestaciones artísticas propias.

Recuperar el diseño sin alterar la personalidad de la obra
Uno de los aspectos esenciales del proyecto será la recuperación del dibujo original del manto. Sergio Cornejo ha explicado los criterios empleados para reconstruir su diseño desde una perspectiva basada en el respeto máximo a la concepción de Juan Manuel Rodríguez Ojeda.
El trabajo del diseñador ha tenido en consideración la estructura, la ornamentación y el lenguaje formal de la pieza, buscando que el resultado permita recuperar la lectura global del conjunto sin alterar los rasgos que definen su identidad. «El reto ha sido dialogar con una obra maestra sin perder de vista que estamos trabajando sobre un patrimonio que pertenece a todos», ha manifestado Cornejo.
La recuperación del dibujo constituirá, de este modo, uno de los elementos de referencia para una intervención concebida sobre la pieza histórica y no como una recreación de la misma.

Una intervención basada en la conservación
Sucesores de Elena Caro será el taller responsable de ejecutar las distintas fases de la restauración, bajo la dirección técnica explicada durante la presentación por Carla Elena. El planteamiento contempla preservar la mayor cantidad posible de elementos originales, limitando las sustituciones a aquellos componentes cuyo estado haga necesaria su reposición.
«La intervención parte del respeto absoluto a la obra que ha llegado hasta nosotros. Conservaremos todos aquellos elementos originales que presenten unas condiciones adecuadas y actuaremos solo allí donde sea necesario para garantizar la estabilidad, funcionalidad y lectura estética del manto», ha explicado la gerente del taller.
La actuación incluirá además la creación de un nuevo soporte, cuya tintada se desarrollará a partir de las zonas originales que actualmente mantienen mejores condiciones de conservación. La finalidad será reproducir con la mayor fidelidad posible el tono y la apariencia del soporte histórico y evitar alteraciones cromáticas que puedan modificar la percepción del conjunto.
Según ha precisado Carla Elena, los elementos originales conservados en buen estado proporcionarán una referencia directa para la reproducción del terciopelo. De esta manera, el nuevo material podrá aproximarse al máximo a las características cromáticas de la pieza que ha llegado hasta nuestros días.
Más de un siglo de historia en una pieza excepcional
El denominado popularmente «manto Camaronero» fue diseñado y ejecutado por Juan Manuel Rodríguez Ojeda entre 1899 y 1900 y fue estrenado durante el Viernes Santo de 1900. Desde entonces, su presencia ha quedado estrechamente vinculada a la historia de María Santísima de la Esperanza y al patrimonio de la Hermandad de la Macarena.
Su peculiar nombre procede de la malla de hilo de oro que constituye el soporte de los bordados y cuyo entramado guarda semejanza con las redes empleadas tradicionalmente para la pesca del camarón.
La singularidad de la obra no se limita a su ejecución técnica. Su aparición supuso también una modificación sustancial respecto a los modelos de bordado que predominaban a finales del siglo XIX. Rodríguez Ojeda planteó una composición más abierta y luminosa, en la que la propia malla permite apreciar el fondo verde y genera efectos de transparencia, brillo y profundidad.
La decoración se articula mediante una estructura geométrica sobre la que se desarrolla un amplio repertorio de motivos vegetales. Entre ellos figuran tallos de acanto, jarras, cartelas, flores y tallos serpentinos, además de estrellas de múltiples puntas distribuidas de manera rítmica por la retícula.
A estos recursos se suman las sedas de distintos colores presentes en determinados motivos, incorporando una dimensión cromática diferenciada al tradicional bordado en oro. La interacción entre el hilo de oro y el característico verde macareno terminó configurando una estética estrechamente asociada a la identidad de la corporación.
Desde una perspectiva técnica, el manto representa igualmente una muestra de las posibilidades alcanzadas por el bordado en oro mediante distintos procedimientos de realce y recursos destinados a generar volumen, textura y efectos lumínicos. Entre sus componentes más singulares se encuentra la propia malla, confeccionada artesanalmente.

Una actuación prevista para dos años
La intervención que ahora se inicia estará condicionada por un principio fundamental: conservar todo el material original que presente unas condiciones adecuadas. La finalidad, por tanto, no consiste en reproducir nuevamente la pieza, sino en actuar sobre el manto histórico para asegurar su conservación y recuperar, en la medida que permita la técnica, sus valores artísticos y funcionales.
El diseño recuperado por Sergio Cornejo constituirá la referencia para el trabajo del taller de Sucesores de Elena Caro, estableciendo una conexión entre la intervención que se desarrollará ahora y la concepción planteada originalmente por Rodríguez Ojeda.
La planificación contempla mantener las piezas que se encuentren en buen estado y sustituir exclusivamente aquellas cuya conservación haga imprescindible su renovación. El mismo criterio se aplicará al nuevo terciopelo, cuya tonalidad se establecerá mediante el estudio de los fragmentos originales mejor conservados.
El calendario inicialmente previsto sitúa la duración del proceso en aproximadamente dos años, una estimación vinculada a la complejidad técnica y artesanal de una obra que requiere examinar de manera pormenorizada los diferentes elementos que integran el manto.
Un legado decisivo para el bordado procesional
La importancia de la restauración trasciende la conservación de una pieza concreta de la Hermandad de la Macarena. El manto de malla ocupa un lugar destacado en la historia del arte cofrade, ya que su concepción supuso un punto de inflexión en la evolución del bordado procesional.
La creación de Rodríguez Ojeda contribuyó de manera decisiva a la configuración del denominado estilo macareno y ejerció posteriormente una notable influencia sobre la elaboración de mantos y otras piezas bordadas tanto en Andalucía como en el resto de España.
Fernando Fernández Cabezuelo ha subrayado precisamente la responsabilidad que implica actuar sobre una obra de semejante relevancia histórica y devocional. «Restaurar el manto de malla significa asumir nuestra responsabilidad como depositarios de un patrimonio excepcional. Queremos conservar su esencia, respetar todo aquello que Juan Manuel Rodríguez Ojeda creó hace más de un siglo y garantizar que esta obra pueda seguir transmitiéndose a las futuras generaciones macarenas», ha afirmado.
La intervención permitirá así abordar la conservación de una creación concebida hace más de 125 años, preservando su memoria y sus características esenciales y procurando que pueda continuar formando parte del patrimonio de la Esperanza Macarena en las próximas generaciones.
El desarrollo de los trabajos contará con el seguimiento directo de la Junta de Gobierno de la Hermandad, además del control de una comisión artística que será nombrada al efecto en próximas fechas.





