El Cristo de Susillo recupera su lugar en el Sagrado Corazón de Sevilla tras una restauración que rescata su memoria

El Cristo de Susillo ha regresado al colegio Sagrado Corazón de Sevilla, perteneciente a la Fundación Spínola, después de recuperar su estado tras una intervención restauradora. La pieza, conservada históricamente como lugar de culto por las Esclavas del Divino Corazón, vuelve así a un espacio estrechamente vinculado a su trayectoria y recupera su condición de testigo privilegiado de la vida de varias generaciones de la comunidad educativa.

La restauración fue realizada en 2025 por Isaías Hernández Rodríguez y Manuel Espinal Halcón, en una intervención que ha permitido consolidar la obra y recuperar sus valores materiales respetando su configuración original. El proceso ha servido además para profundizar en el conocimiento de las soluciones técnicas empleadas en la ejecución de esta escultura en yeso, aportando nuevos elementos para comprender su naturaleza y su relación con la producción de Antonio Susillo.

El modelo en yeso de una obra fundamental de Susillo

La relevancia de esta pieza trasciende su vinculación con el colegio. El Crucificado está considerado modelo del célebre Cristo de las Mieles, ubicado en el Cementerio de San Fernando de Sevilla, una obra ejecutada en bronce durante la última década del siglo XIX y considerada una de las creaciones más destacadas de Antonio Susillo.

El vínculo entre ambas esculturas convierte al ejemplar conservado por las Esclavas en un testimonio especialmente significativo para aproximarse al proceso creativo del escultor sevillano. Su estudio permite contemplar una parte del camino recorrido hasta la materialización de una de sus obras más conocidas y acercarse a la concepción artística de Susillo.

El Cristo de las Mieles constituye, además, una muestra relevante de la manera en que el escultor abordó la renovación del lenguaje plástico desde una concepción realista, manteniendo al mismo tiempo la conexión con la tradición escultórica sevillana. La pieza del Sagrado Corazón adquiere, en este contexto, un valor añadido como elemento relacionado directamente con ese proceso de creación.

Una escultura ligada a la memoria del colegio

La historia de este Cristo de Susillo contiene también un capítulo estrechamente relacionado con la propia evolución del centro educativo. Durante muchos años permaneció instalado en el patio del colegio, sobre un altar de cerámica, formando parte de la cotidianidad de la comunidad.

La existencia de aquel emplazamiento quedó documentada en una fotografía de 1944 realizada con motivo del entierro de Rosario Spínola, conservada actualmente en el archivo Museo Spínola. La imagen constituye un testimonio documental de la presencia de la escultura en aquel espacio y permite reconstruir parte de su trayectoria dentro del colegio.

El paso del tiempo y las condiciones ambientales afectaron especialmente a una obra ejecutada en yeso, un material particularmente frágil, provocando un progresivo deterioro. Posteriormente, las obras de ampliación del centro hicieron que la pieza perdiera aquel emplazamiento, iniciándose así una etapa en la que su recuperación ha adquirido un significado tanto patrimonial como afectivo.

El regreso de una pieza con valor artístico y documental

La intervención restauradora y su posterior regreso al colegio permiten recuperar mucho más que la integridad física de la escultura. El Cristo vuelve acompañado por toda la memoria acumulada en torno a él, desde su relación con la producción de Antonio Susillo hasta su presencia durante décadas en la vida cotidiana del centro.

Su recuperación supone, por tanto, poner nuevamente en valor un testimonio directo del proceso artístico de uno de los grandes escultores sevillanos del siglo XIX, al tiempo que devuelve a la comunidad educativa un elemento estrechamente ligado a su propia historia.

El colegio Sagrado Corazón se convierte así en un espacio donde convergen educación, arte y fe, recuperando una pieza que permite establecer un vínculo entre el patrimonio artístico de Sevilla y la memoria de las personas que han formado parte de la institución. El regreso del Cristo de Susillo permite que ese legado pueda ser contemplado y transmitido a las nuevas generaciones.

Tres jornadas para conocer el Cristo de Susillo

Con motivo de su regreso, el colegio permanecerá abierto para quienes deseen acercarse a contemplar la obra y conocer su historia. Las visitas podrán realizarse durante tres jornadas, con horarios diferenciados.

El jueves 1 de octubre, el acceso estará disponible de 18:30 a 20:30 horas, mientras que el viernes 2 de octubre se mantendrá el mismo horario. El sábado 3 de octubre, por su parte, podrá visitarse de 10:00 a 13:00 horas y de 19:00 a 21:00 horas.

Estas jornadas ofrecen la posibilidad de redescubrir una obra cuya importancia se sitúa en varios planos simultáneos: la creación artística de Antonio Susillo, el patrimonio histórico de Sevilla y la memoria de la comunidad educativa del colegio Sagrado Corazón y de las Esclavas del Divino Corazón.

El regreso del Cristo de Susillo recupera así una pieza que durante décadas formó parte del paisaje vital del centro y que ahora vuelve a ocupar un lugar en él después de su restauración. Su presencia permite contemplar, en una misma obra, la huella de un escultor, la historia de una institución y la memoria de varias generaciones.