El capirote | Una buena elección

La Semana Santa, aunque no lo parezca, está a la vuelta de la esquina. Tan tempranera el próximo año que los distintos organismos se afanan en dar a conocer a quienes se encargarán de dar el pregón en 2027. Conocemos también al cartelista y esta misma semana será el turno de la imagen que presidirá el Vía Crucis del Consejo que, como es tradición, acudirá al primer templo de la ciudad el primer lunes de Cuaresma.

Enrique Barrero estaba en las quinielas, aunque su nombre no era precisamente uno de los más repetidos. Profesor titular del Departamento de Derecho Mercantil en la Universidad de Sevilla, tiene tras de sí una sólida trayectoria literaria. Varios premios lo avalan, no siendo ajeno a la temática cofradiera. Ahí están desde Varón de Dolores. Sonetos de la Semana Santa de Sevilla hasta Sonetos de Pasión, este último publicado en 2023 y una de las grandes obras poéticas en el universo cofradiero que se han escrito en los últimos años.

La elección de Barrero es más que merecida. En ocasiones, imaginamos que un periodista es el perfil idóneo para subirse al atril del Teatro de la Maestranza, pero si echamos la vista atrás no siempre ha sido así. Todavía recuerdo el pregón de Charo Padilla y lo poco que gustó, salvada por sus amiguetes periodistas de las ondas —sobre todo— o el de Antonio Burgos. ¿Quién imaginaba que iba a ser uno de los más funados de las últimas décadas? No me quiero ni imaginar cómo sería el de Moisés Ruz después de haber asistido al que pronunció en las Glorias.

Sevilla tiene una tradición poética que es digna de elogio. Un pregón tiene que destacar por el uso de la función estética del lenguaje, esto eso, emocionar, capturar la atención y embellecer el mensaje para que los asistentes salgan deseando que comience, en esta ocasión, la radiante mañana del Domingo de Ramos. Si le añadimos que está pensado para ser recitado en voz alta, el ritmo y la musicalidad refuerzan que el discurso resuene con fuerza.

Quienes han escuchado a Enrique Barrero pronunciar los distintos pregones que ha recitado, como el de las Glorias en 2001, el de la exaltación del Martes Santo en Los Javieres o el de la meditación al Santísimo Cristo de la Caridad, afirman que será uno de los grandes pregones poéticos que hemos escuchado en los últimos años. A ver si es verdad.