Así pinta Pablo Cortés del Pueblo, cartelista de la Semana Santa de Córdoba de 2027

Nacido en Linares, criado durante su infancia en Almería y malagueño de adopción, Pablo Cortés del Pueblo será el artista encargado de anunciar la Semana Santa de Córdoba de 2027 a través de su cartel oficial. Su designación sitúa ante el horizonte cofrade cordobés a un creador cuya trayectoria discurre por los territorios de la pintura, la ilustración, el diseño patrimonial y la composición musical, disciplinas desde las que ha articulado un universo estético profundamente arraigado en la tradición religiosa andaluza y, al mismo tiempo, abierto a la renovación de sus códigos expresivos.

Graduado en Publicidad y Relaciones Públicas por la Universidad de Málaga y con formación musical en el Real Conservatorio de Música de Almería, Cortés del Pueblo ha consolidado una personalidad artística en la que convergen la sensibilidad plástica, el conocimiento de los recursos comunicativos y una particular comprensión del imaginario cofrade. Su producción no se agota en la elaboración de carteles conmemorativos: se prolonga en el diseño de enseres y elementos patrimoniales para hermandades, así como en la composición de marchas procesionales, configurando una actividad multidisciplinar cuyo eje vertebrador es la expresión artística de la religiosidad popular.

La memoria gráfica del siglo XX como fuente de inspiración

La propuesta estética de Pablo Cortés del Pueblo encuentra uno de sus principales fundamentos en los años dorados de la cartelería de comienzos del siglo XX, periodo en el que el cartel alcanzó una notable capacidad para condensar la identidad de una celebración mediante la síntesis compositiva, la expresividad cromática y la contundencia de sus elementos iconográficos. El artista recupera esa herencia visual, pero evita convertirla en una mera reproducción historicista: la somete a un proceso de reinterpretación en el que los lenguajes tradicionales dialogan con procedimientos contemporáneos, entre ellos determinados recursos propios del pop art.

Esta confluencia entre épocas permite reconocer una de las claves de su trabajo: la tradición no como un repertorio inmóvil, sino como una realidad susceptible de renovación. La fuerza de la imagen, el tratamiento de la luz, la intensidad del color y la articulación simbólica de los elementos adquieren un papel determinante en unas composiciones que buscan preservar la memoria estética de la cartelería histórica sin renunciar a una mirada actual. Entre sus artistas de referencia figuran Francisco Naranjo, Eugenio Chicano, Fernando Prini y José Antonio Jiménez, nombres vinculados a un horizonte creativo que ayuda a comprender las influencias presentes en su lenguaje plástico.

La formación publicitaria del autor constituye, además, un componente significativo de esta concepción artística. La capacidad para jerarquizar los elementos visuales, ordenar el discurso de la imagen y establecer una comunicación directa con el espectador se integra en una obra que aspira a trascender la función meramente anunciadora del cartel. La creación gráfica se convierte así en un ejercicio de síntesis cultural y devocional, llamado a expresar, mediante recursos plásticos, la identidad de una celebración y el imaginario colectivo que la acompaña.

Una trayectoria forjada en el ámbito cofrade andaluz

La vinculación de Cortés del Pueblo con la cartelería cofrade comenzó en la Cofradía de El Rico de Málaga, corporación de la que es hermano y en la que desempeña actualmente las funciones de albacea general y vestidor de María Santísima del Amor. Esta relación, que comprende tanto la actividad artística como la participación en la vida interna de la hermandad, constituye uno de los ejes de una trayectoria estrechamente ligada a la realidad devocional de las corporaciones andaluzas.

Su producción gráfica se ha extendido a distintas localidades y advocaciones, dando lugar a un catálogo heterogéneo en el que conviven encargos procesionales, carteles patronales y obras vinculadas a efemérides corporativas. En 2022 realizó, entre otros trabajos, el cartel de la salida extraordinaria de la Virgen del Gran Poder de la Cofradía de la Misericordia de Málaga, el dedicado a la Virgen de la Cruz, patrona de Benalmádena, y el correspondiente a la Semana Santa de Coín. A ese mismo periodo pertenecen el cartel del Día de la Cruz de Alhaurín el Grande, el de la Hermandad de San Juan Evangelista de La Carolina, en Jaén, y el conmemorativo del cincuentenario del Cristo de la Agonía de la Hermandad de las Penas de Málaga.

Su trayectoria incluye asimismo el cartel de la Virgen de Villaverde, patrona de Ardales, y los dedicados a la Trinidad y al Lunes Santo de la Cofradía del Cautivo de Málaga, realizados en 2021, así como el cartel del Miércoles Santo de la Cofradía de El Rico de 2019. La diversidad de estos encargos permite apreciar la amplitud de registros con los que aborda las distintas manifestaciones de la religiosidad popular, adaptando su lenguaje a las particularidades iconográficas y devocionales de cada celebración.

Su actividad también ha alcanzado el ámbito festivo general, como acredita su autoría del cartel oficial del Carnaval de Málaga de 2017. Esta incursión en una celebración de naturaleza distinta pone de manifiesto la versatilidad de un creador cuya práctica profesional no queda circunscrita a la iconografía religiosa, aunque sea en el universo cofrade donde ha desarrollado buena parte de su producción más reconocible.

El diseño patrimonial como prolongación de su lenguaje artístico

Más allá de la cartelería, Pablo Cortés del Pueblo ha desarrollado una importante vertiente creativa vinculada al diseño cofrade y a la configuración estética de los enseres procesionales. En este ámbito destaca su participación en el diseño y la remodelación del proyecto de palio de la Virgen del Amor y la Esperanza, titular de la Cofradía de los Estudiantes de Almería, un trabajo que evidencia su intervención en proyectos destinados a definir la identidad visual de las corporaciones y la presentación de sus imágenes titulares.

A este cometido se suman el diseño del trono del Señor del Rescate de Antequera y el de la corona de procesión de María Santísima del Amparo, de la Cofradía de la Pollinica de Málaga capital. Su actividad en este terreno comprende igualmente proyectos para la Cofradía de los Estudiantes de Málaga, la Archicofradía del Paso y la Esperanza y la Real Cofradía del Santo Sepulcro de Málaga, entre otras instituciones.

Especial interés presenta también su participación en iniciativas expositivas y patrimoniales, como la realización de una peana para el Redentor del Mundo de la Hermandad de Mediadora, vinculada a la exposición El Verbo Encarnado, celebrada con motivo del centenario de la Agrupación de Cofradías de Málaga en 2021. Estas intervenciones revelan una concepción del diseño que rebasa la dimensión ornamental y atiende a la relación entre la obra, su función procesional y el contexto devocional al que se incorpora.

La diversidad de estos proyectos permite contemplar su producción desde una perspectiva más amplia: el cartel, el diseño de enseres y la intervención sobre elementos patrimoniales forman parte de una misma inquietud por construir un lenguaje visual coherente con la identidad de las hermandades. En todos estos ámbitos, la creación artística se entiende como una forma de diálogo entre la memoria, la devoción y la expresión plástica.

La composición musical, otra dimensión de su universo creativo

La música constituye una tercera vertiente de la actividad de Cortés del Pueblo. Su faceta como compositor de marchas procesionales amplía el alcance de su relación con la Semana Santa y permite trasladar al lenguaje sonoro una sensibilidad que, en sus trabajos plásticos, se manifiesta a través de la imagen, el color y la composición.

Entre sus obras dedicadas a la Cofradía de El Rico de Málaga figuran Todo por tu Amor, Salvador, Espejo de Justicia y Maiestas. Su catálogo comprende también Reina de la Cruz Blanca, dedicada a la Virgen de la Piedad de Antequera, y El nombre de Yahveh, vinculada a la Hermandad de Nuestro Padre Jesús de Almogía.

Esta pluralidad de registros evidencia una relación con el patrimonio cofrade que no se limita a la representación gráfica de sus devociones. La pintura y el diseño articulan una dimensión visual, mientras que la composición musical aporta otra vía para expresar el sentimiento religioso y la memoria colectiva de las corporaciones. Ambas vertientes confluyen en una trayectoria que encuentra en las tradiciones de la Semana Santa un ámbito privilegiado de creación.

Córdoba, ante una nueva interpretación de su Semana Santa

La designación de Pablo Cortés del Pueblo como cartelista de la Semana Santa de Córdoba de 2027 incorpora su particular universo estético al calendario de una ciudad cuya identidad cofrade posee una dilatada tradición artística y devocional. El encargo representa una nueva ocasión para que el creador despliegue los recursos que caracterizan su obra: la recuperación de lenguajes gráficos históricos, la reinterpretación contemporánea de sus códigos y la articulación de un discurso visual capaz de conjugar identidad, simbolismo y fuerza comunicativa.

Su trayectoria, construida entre la cartelería, el diseño patrimonial y la música procesional, ofrece distintas claves para aproximarse a su manera de entender la creación vinculada a las hermandades. La atención a la tradición gráfica de comienzos del siglo XX, el diálogo con tendencias modernas y la experiencia acumulada en proyectos de diversa naturaleza conforman el sustrato de una propuesta que encontrará en Córdoba un nuevo escenario de expresión.

El cartel de 2027 se incorporará así a la historia visual de la Semana Santa cordobesa, una sucesión de obras que, además de anunciar la celebración, contribuyen a preservar y renovar su imaginario. La expectativa se dirige ahora hacia la materialización de la propuesta de Cortés del Pueblo, llamado a trasladar a una nueva composición artística la singularidad de una de las grandes manifestaciones de la religiosidad popular andaluza.