Almería, El Rocío

Almería se va al Rocío

Los cohetes se escuchaban desde cualquier parte del centro de Almería cuando, al borde del mediodía, el Simpecado de la Hermandad del Rocío de Almería recorría las calles de la ciudad a bordo de una plateada carreta tirada por bueyes. Es la instantánea de la primavera: la partida de los romeros que, como cada año, acuden al increíble paisaje de Doñana para encontrarse con la imagen de la Virgen del Rocío. La jornada festiva para quienes parten en romería se iniciaba a las 10.30 horas, con la misa de romeros ofrecida en la Iglesia de San Pedro Apóstol. Tras la cita religiosa, la comitiva partió en procesión con el Simpecado por las principales calles del centro de la ciudad, visitando a la Virgen de la Soledad en la Iglesia de Santiago y a la patrona de la ciudad, la Virgen del Mar. Fue ahí, al borde de las 13.30 horas, cuando tuvo lugar uno de los momentos más emotivos de la jornada: la ofrenda floral en el Santuario de la Virgen del Mar. Un coro rociero cantaba la salve, con el Simpecado en la puerta, mientras los romeros rendían honores a la patrona de la ciudad.
Ayer mismo partían ya los romeros hacia el Rocío. Lo hacen en un año que tendrá una significación especial para cuantos viven esta señalada peregrinación por los campos de la desembocadura del Guadalquivir. La de este año tendrá lugar en año Jubilar Mariano de la Virgen del Rocío, concedido de forma extraordinaria por el ya Papa Emérito Benedicto XVI. Con esta designación, la Iglesia Católica concede indulgencia plenaria a los fieles que hasta allí acuden. Y en España, uno de los países con mayor número de años jubilares extraordinarios, se han celebrado en sitios como Canjáyar (la Santa Cruz del Voto), Utrera (Sevilla), o Santo Domingo de la Calzada (La Rioja). Estos años jubilares son diferentes a los perpetuos, como es el caso de Jerusalén, Roma, Santiago de Compostela (cuando el 25 de julio cae en domingo), Santo Toribio de Liébana, Caravaca de la Cruz (cada siete años) y Urda.
Ayer, los tambores, los flautines, las palmas, las salves, los trajes de flamenca, los sombreros de ala ancha, las botas para el camino… La estética era la de las primaveras almonteñas, en el corazón de Almería. En pocas horas esas botas caminarán ya por el camino del Rocío, para encontrarse el próximo viernes a las puertas del santuario de la Virgen en la aldea almonteña. El ritual será el mismo de siempre: la misa de Pentecostés, el salto de la reja, la procesión a hombros de los almonteños para el gozo de quienes viven con espiritualidad y sentimiento la romería más populosa del país. El año que viene, volverá a ocurrir.

Escrito por María de Torres para Ideal.es

Fuente fotográfica

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