Cádiz

Cádiz: Los Armenios vuelven a Santa María

Hace unos días la Iglesia de Santa María de Cádiz volvió a
convertirse en un pequeño trozo de Armenia, con la celebración de la II
Peregrinación organizada por la comunidad de los nacionales de dicho país que
residen en España y Portugal. En torno a un centenar de armenios de origen o
descendencia se reunieron entre los muros del templo concepcionista para
rememorar la hermosa vinculación histórica de nuestra Cofradía con la Comunidad
Armenia y en especial de los tres hermanos Zúcar, que allá por el siglo XVII
donaron a Nuestro Padre Jesús Nazareno la cruz de carey que sigue llevando cada
Jueves Santo, los azulejos que revisten los muros de la Capilla y la preciosa
pila bautismal del templo.
Al frente de la comitiva, que llegó a Santa María poco antes
de la una de la tarde, se encontraba el Rvdo. Padre Sasoon Krikar, Vicario
General para las Comunidades Armenias de España y Portugal. Le acompañaba el
Embajador de Armenia en España, Sr. Khoren Terteryan, y otros representantes
consulares, que fueron recibidos por nuestro Director Espiritual y por el
Hermano Mayor.

Tras una breve exposición, realizada por un hermano de la
Cofradía, de la histórica relación de la Capilla de Nuestro Padre Jesús
Nazareno con la comunidad armenia que existía en Cádiz, comenzó la eucaristía
según el rito propio en la que la música coral ocupaba un lugar preferente.
Tras ella, se practicaron diversos sacramentos en una ceremonia intensa y muy
emotiva espiritualmente. Fue muy enriquecedor descubrir cómo, con diferente
rito y liturgia, fieles de tan diversos orígenes y culturas compartimos el
deseo de honrar a Cristo y a la Santísima Virgen.
En torno a las cuatro de la tarde, con la satisfacción de
haber vivido una hermosa convivencia, nuestros amigos armenios se despidieron
para retornar a sus lugares de origen, principalmente Valencia, Sevilla, Madrid
y Barcelona. Saben que las puertas de Santa María siempre estarán abiertas para
ellos, como lo estuvo hace tres siglos para la familia Zúcar.
Armenia es un pequeño país situado en el Cáucaso, entre
Rusia y Turquía. Precisamente por su ubicación entre dos grandes naciones,
antiguos Imperios, y también por su enorme riqueza natural, el pueblo armenio
ha sufrido enormes persecuciones por parte de rusos y otomanos, destacando en
la crónica negra de este país el genocido que sufrió en 1917, en el que se
calcula que murieron más de un millón de armenios. Es el recuerdo de este
genocidio y el homenaje a las víctimas el que motiva a la Comunidad Armenia en
España a realizar una Peregrinación Anual.
Antes de concluir, trasladamos las palabras que el Rvdo.
Sasoon Krikar, en nombre de todos los armenios residentes en España, nos ha
dejado para los hermanos de la Cofradía:
«Quiero expresar mi más profundo agradecimiento al
Obispo de Cádiz y Ceuta, Su Eminencia Don Rafael Zornoza Boy, al Director
Espiritual de la Hermandad, Reverendo Padre Don Balbino Reguera Díaz, y al
Hermano Mayor de la Cofradía, Don Santiago Posada Díaz-Crespo, por hacer
posible que tenga lugar esta peregrinación en memoria del millón y medio de
mártires armenios que fueron masacrados por los turcos otomanos en 1915.
A Don Santiago Posada le quiero transmitir mi especial
gratitud por su afectuosa colaboración y su gestión.
También doy las gracias a los representantes del cuerpo
diplomático armenio, encabezado por el Embajador de Armenia en España, Don
Khoren Terteryan, a las entidades cívicas locales, miembros de la prensa e
invitados que se han unido a nosotros para celebrar esta peregrinación.
La comunidad apostólica armenia en España profesa
sentimientos muy especiales por este lugar santo, puesto que es aquí donde
nació la Comunidad Armenia de España. Como ustedes saben, en el siglo XVII
llegaron a estas tierras mercaderes armenios, por motivos comerciales, e
hicieron de esta iglesia su hogar y centro de oraciones espirituales. Ellos han
dejado su huella para las generaciones venideras.
Hoy, la nueva Comunidad Armenia en España es la continuación
de la de entonces, y estamos orgullosos de que nuestros ancestros hayan dejado
un buen nombre en esta maravillosa ciudad portuaria, y también felices de que
la Iglesia Católica haya mantenido este lugar santo con oraciones continuas y
haya preservado su historia. Reciban nuestro inmenso agradecimiento.
Gracias de nuevo y que la bendición de Dios sea con ustedes
ahora y siempre». 

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