Candelabro de cola, Córdoba

Candelabro de cola: El Señor que merece un paso

En esta ciudad
nuestra hay que tener suerte hasta para ser Titular de una Hermandad. Que se lo
pregunten, por ejemplo, a alguna que otra talla a la cual le aparecen nuevas
lágrimas en el rostro cada vez que su vestidor se le acerca para realizar su
cometido con perversas intenciones y peor gusto (que ya hay que ponerle
empeño). A comienzos de año, sin ir más lejos, tuvimos ocasión de contemplar en
el centro de la ciudad a una de nuestras bellas Dolorosas ataviada con una saya
con flores de mil colores que a uno le hace pensar que vestidor y Junta de
Gobierno deberían ser denunciados por la Organización Internacional del Trabajo
(los primeros por indecentes y los segundos por consentir atrocidades de
semejante magnitud y, quién sabe, posiblemente incluso por su probable
condición de cabezas pensantes). Otra clara muestra la encontramos en la
Hermandad regida por ¿entendidos? del arte que procesionan –de forma
difícilmente comprensible- dos magníficas Imágenes en pasos claramente
inspirados en el neo renacimiento sueco de IKEA del siglo XXI (y quizá también
en el remordimiento español), acompañados, para más inri, por una extraño y
exiguo cortejo de individuos ataviados como el mismísimo Darth Vader… y encima
algunos que se las dan de cultos y místicos van y les ríen la gracia a las
cabezas pensantes de semejante… (lo siento, el Cirineo me vetó la palabra que
completaba esta oración). Incluso en la jornada de nuestra Semana Mayor en la
que procesionan los Titulares de mayor solera y antigüedad son excepción las
Cofradías que saben estar a la altura de sus Sagradas Imágenes. Ojalá a alguien
con poder de decisión en esta ciudad le hicieran algún día conexión unas
cuantas neuronas y se pusieran pie en pared a algunos despropósitos que año
tras año tenemos que soportar.

Pero a lo que
uno iba. Hace unos cuantos días finalizaron en la Trinidad los Cultos que
conjuntamente han celebrado las Hermandades de la Parroquia. Es de agradecer la
magnífica instantánea que las Hermandades del Vía Crucis, Santa Faz y Perdón
nos han regalado y es importante hacer público el reconocimiento a un trabajo
tan bien hecho (como la ocasión en sí merecía, dicho sea de paso). Y viendo al
Santísimo Cristo de la Salud presidiendo el centro del altar de San Juan y
Todos los Santos la reflexión fue inmediata: ¡El Señor se merece un paso! Uno,
que ha visto al Vía Crucis procesionar a hombros de tres hermanos elegidos por
sorteo desde sus primeras Estaciones de Penitencia, lo tiene muy claro. Y
conste que yo debo ser de esos pocos cofrades de los que no ha censurado nunca
a esta Hermandad  por su forma de ponerse
en la calle: a fin de cuentas el Vía Crucis saca nazarenos y no clones de Darth
Vader –en elevada cuantía para lo que es esta ciudad enferma crónica
decapirofobia, doble mérito si consideramos que es de las de negro-, tiene un
cortejo de insignias notable, un Titular antiguo y de mérito artístico y, lo
que es importante, personalidad propia (sin caer en excentricidades). Pero,
¿qué quieren que les diga? Ver al Crucificado de la Trinidad en un altar me
llevó automáticamente a pensar que si el mismo hiciera su Estación de
Penitencia en un altar de similar hermosura movido por costaleros la Hermandad
y nuestra Semana Santa saldrían ganando. Puestos a soñar…
Marcos Fernán Caballero




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