Candelabro de cola, Córdoba

Candelabro de cola: La feria de las Cofradías

Mucho da que hablar cada año este Feria de Mayo o de Nuestra Señora de la Salud, que ni en eso nos ponemos de acuerdo en esta ciudad, que el edil Rafael Jaén prometió reinventar unos años atrás mirando al modelo sevillano (que al final fue que no…). Yo, para intentar no cansarles demasiado con el tema, intentaré centrarme en cómo se ven obligadas a afrontarla nuestras Hermandades. Si el día a día de una Cofradía es duro e ingrato ni imaginarse pueden ustedes lo que supone actualmente instalar una caseta en el Arenal (allá donde Cristo dio las tres voces y no fue nadie). En su día pareció buena idea: más espacio, más casetas, más posibilidad de obtener ingresos. Todo parecía cuadrar. De paso dejábamos de convertir la Victoria y Vallellano en un auténtico estercolero en pleno centro de la urbe.
Pero claro… la instalación y el trabajo de una caseta de feria, como todo en las Hermandades (o como requería en tiempos pretéritos), requiere trabajo y esfuerzo de los hermanos para funcionar correctamente. Muchas no superaron la prueba de fuego y a las primeras de cambio (1 o 2 años) abdicaron porque las cuentas no salían: ¿dos semanas y media de trabajo para sacar apenas 500.000 pesetas? ¿Para esto vamos a reventar de trabajar los mismos de siempre? Pues no… portazo y cierra la caseta. Tiraremos con las cuotas de hermanos y las completamos con loterías y cruz de mayo, pensaron. Asimismo hubo quienes trataron de dar con una solución intermedia: nos quedamos, pero de hecho nos vamos. Es decir: alquilamos. Solución por la que muchas corporaciones aún optan… Pero claro, hay a quienes la jugada les sale bien y otros a los que no. ¿Recuerdan el famoso casetazo al Vía Crucis, Expiración y Caído? Pues eso, que la solución de alquilar, en su momento, valía (y aún vale) si tenías padrino porque otras corporaciones que se decantaron por la misma se fueron de rositas un año, otro y otro y aquí nunca pasó nada.
Luego llegó la época de las grandes inversiones. A una asociación se le debió ocurrir la idea de paliar el calor cuasi estival de la última semana del mayo cordobés y… ¡se hizo el suelo en la caseta para evitar comer polvo día tras día! Y después del suelo vino el aire acondicionado. Y claro, como es lógico, después de la primera viene la segunda y, tras esta, la tercera. De este modo los costes de instalación se fueron disparando. A la par, los hermanos dispuestos a trabajar en la caseta disminuían cada año, lo que obligó a contratar personal asalariado para cubrir los huecos que cada vez iban aumentando. Consecuencia: mayores costes y menos márgenes de beneficios para juntas de gobierno respaldadas por menos hermanos en tan ingrato trabajo lo que, evidentemente, obligó a más Hermandades a decir adiós a su caseta. Pero la sangría de costes no acabó ahí: y es que a alguien bastante avispado se le ocurrió que obligar a cambiar las instalaciones eléctricas cada “x” años era un negocio la mar de interesante del cual no se podía prescindir. Toma que toma y clin, clin, ¡caja! Seguimos sumando más dinero periódicamente a los más de 20.000 € de inversión inicial. Y eso sin entrar en los requisitos ideados por el Ayuntamiento que, de un tiempo a esta parte, también se ha unido a dar “facilidades” en las bases para la instalación: este año la caseta va de azul y blanco por la capitalidad cultural, otro año de rojo y el siguiente píntela usted de color albero…, ahora ponga un patio y luego abra otra puerta que será la principal de la caseta en la fachada sur, etc., etc., etc.…Todo bien fácil, como pueden comprobar.
Desconozco qué ideas tendrán los próximos inquilinos de nuestro Excelentísimo Ayuntamiento. Pero, por desgracia, no creo que difieran demasiado de los anteriores mandatarios locales. Inmovilismo casi absoluto, tolerancia a casetas tan “modélicas” y tradicionales como la que instalan ASPA o Juan XXIII –que ahí siguen- y seguir intentando explotar a las menguantes corporaciones supervivientes que siguen al pie del cañón trabajando por sí mismas su parcela de recinto ferial.
Marcos Fernán Caballero

Recordatorio Candelabro de cola

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