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Con nombre propio: Antonio López de Letona


Blas Jesús Muñoz. Este próximo domingo día 20 Antonio López de Letona concluirá una etapa de ocho años al frente de la Hermandad de las Angustias. Un periplo en el que ha conseguido alcanzar no pocos de los objetivos que se marcara cuando accedió al cargo de Hermano Mayor.

López de Letona se ha caracterizado en este tiempo por mantenerse en un plano equidistante entre la notoriedad y los tonos grises que, a buen seguro, le ha servido para dar cumplimiento a proyectos (algunos de ellos) de sobresaliente envergadura, como lo es su logro, a priori, más complejo, el regreso de la Hermandad a su templo de San Agustín tras bastantes décadas en San Pablo.
Sin embargo, no es ni de largo el único legado que deja a la corporación del Jueves Santo. Por contra, cuenta en su haber con la restauración de las imágenes de los Titulares, «así como la peana y los evangelistas del siglo XVIII, los angelitos del siglo XIX que lucen en el paso, la corona de salida y varias varas, se ha recuperado para el culto la fantástica diadema de principios del siglo XX que por su mal estado de conservación permanecía en el más absoluto de los olvidos, se han realizado unos magníficos actos con motivo de nuestro CDL Aniversario Fundacional (con una inolvidable exposición y una apoteósica salida extraordinaria que forma ya parte de la historia de la Semana Santa cordobesa), se ha conmemorado el XXV aniversario de la Coronación Canónica con unos cultos cuyo altar maravilló a propios y extraños, participamos con nuestras imágenes en el recordado Via Crucis del Año la Fe, se ha realizado una nueva cruz para el paso y se ha sustituido la mesa, reforzando su estructura interna, se ha digitalizado y ampliado el archivo histórico de la Cofradía, ha aumentado el ajuar de la Virgen y el guion procesional, se han redactado por fin unas nuevas Reglas (que incluyen la realización de nuestra anual Estación de Penitencia en la Santa Iglesia Catedral) y se ha dotado a la cofradía de un necesario reglamento de régimen interno, también ha culminado el proceso que ha llevado a la declaración de nuestro grupo escultórico como Bien de Interés Cultural, contamos con un nuevo y moderno programa informático de gestión, se ha renovado por completo la página web y se han aprovechado las ventajas de las redes sociales para difundir nuestras actividades y estar más cerca de los hermanos y devotos, se ha logrado formar un grupo joven comprometido e ilusionado, y un largo etcétera. Y todo esto se ha logrado sin descuidar nuestras obligaciones caritativas, terreno en el que se han recogido y entregado miles de kilos de comida al comedor social de los Padres Trinitarios y se ha demostrado un inamovible compromiso con la vida del no nacido mediante nuestra colaboración con Adevida» -señala López de Letona en su carta de despedida.
Un período intenso que finaliza en unos días y que, seguramente,  dará paso a nuevas perspectivas vitales para Antonio López de Letona. 



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