Cruz de Carey

Cruz de Carey: Dos formas tan diferentes de tratar su patrimonio

La semana pasada volvió al culto María Stma. del Dulce Nombre de la Hermandad del mismo nombre de Sevilla, o como también es conocida de «La Bofetá», después de estar un tiempo siendo restaurada. Esta imagen ha regresado con todo su esplendor, con la limpieza realizada por Carmen Bahina, que ha sido extraordinaria.
Sin embargo, leo y veo en algún foro, como red social donde aparecía la noticia sobre todo esto, como algunas personas que comentaban, no estaban de acuerdo con dicha restauración, decían que dicha imagen había sido retallada, que no era la misma, que había sido cambiada, y un largo etcétera de comentarios del mismo tipo. Viendo como estaba la imagen antes de esta intervención, que estaba literalmente «morena» por la suciedad y el paso del tiempo, no consigo explicar cómo pueden llegar a decir tales cosas; mejor dicho sí sé el porqué llegan a decirlo. 
Como ya comentaba en el segundo artículo de esta sección, que titulé «El culto a la suciedad en las imágenes religiosas«, el paso del tiempo modifica o desvirtúa el aspecto original de una talla o imagen de tal forma que después de muchos años -incluso décadas que no ha sido restaurada dicha talla-, hace que pensemos, que fue concebida así por su autor. Esto ha ocurrido en numerosas imágenes como puede ser el propio Señor de Sevilla, Jesús del Gran Poder, del cual las copias realizadas a posteriori, antes de su restauración, todas se nos presenta con un aspecto o policromía ennegrecida o «morena», algo que no era así, como pudimos comprobar cuando fue repuesto al culto tras su proceso de restauración. Algo así ha ocurrido con la imagen de la dolorosa del Dulce Nombre, que además, a través de fotos, las cuales tomadas con bastante luz, ha hecho que muchas hayan creído que la han dejado muy pálida, hecho que no ha sido reafirmado por aquellos que la han visto en persona cuando ha regresado. Dicha imagen ha regresado, tal y como fue concebida por Castillo Lastrucci, con un leve color «moreno», y «rejuvenecida». 
De igual forma ocurrió con la imagen del Señor de la misma corporación, cuando la misma profesional realizó su restauración. Pero pienso que es normal, después de haber tenido un percepción que no era la verdadera o correcta de la talla, es decir, de creer que dicha talla religiosa es así como la hemos visto o conocido, y no pensar que es así, por el paso del tiempo. Además, desde que entrará la actual junta de gobierno de dicha hermandad, ha realizado la restauración de parte de su patrimonio, en un afán de conservarlo y preservarlo para que siga presente como parte esencial de la hermandad. 
No obstante, esto no ocurre así con otras hermandades, ya que veo otra hermandad sevillana, que la necesidad de restaurar a uno de sus titulares, así como el manto de su dolorosa, son más que evidentes. El paso del tiempo ha hecho que el Cristo del Amor, esté «moreno» y haga que peligre, en mi opinión, la policromía de la talla, así como otros aspectos de la misma. De igual forma, el manto de su dolorosa, necesita una restauración, algo que creo que se va a producir, por lo leído en algún Web de información de índole cofrade. Es más que necesario dichas intervenciones para conservar dicho patrimonio, patrimonio de todos los hermanos, y de esa ciudad, que cada primavera vuelve a verlos en la calle, y quiere que siga así, durante bastantes años. 
Es verdad que dicha hermandad, no quiere dejar de lado su labor caritativa, y creo que no debe hacerlo; pero pienso que debe realizar el esfuerzo de preservar y conservar todo su patrimonio. Ahora me preguntarán «cómo se debe hacer, si tan listo es usted, se cree, ya que cuesta dinero»; creo que se puede hacer sacando adelante iniciativas con el objeto de recaudar ese dinero con el objetivo de llevar a cabo esos procesos de restauración. En vez de realizar nuevas imágenes, buscar conservar lo que ya se tiene, ya que lo primero no era tan necesario. Sin embargo, seguro que les duele todo esto y más uno de sus titulares, una de sus devociones, verlo así cómo está. Pues les animo a que se planteen su restauración, muevan cielo y tierra, hasta poder llevar a cabo su restauración. Piensen iniciativas y propuestas para obtener los ingresos para llevar a cabo tan empresa. Del mismo modo, ocurrirá con el manto de su dolorosa, la Virgen del Socorro no se merece que su manto esté en dicho estado. 
No crean que esto no ocurre en otros lugares, yo creo que sí, y seguro que los conocerán, pero sólo he querido mostrar dos ejemplos tan diferentes del tratamiento a su patrimonio por parte de las hermandades y las personas que rigen los destinos de las mismas. Todo esto es sólo mi opinión, y la perspectiva que tengo de estos dos casos. Pueden ser que no sean así.
Juan Evaristo Callejas Jerónimo



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