Sevilla

El Besamanos de Santa Marta en la mirada de Benito Álvarez

Excelente reportaje de nuestro colaborador Benito Álvarez (Franciscano y de Paula) de la preciosa Santa Marta expuesta en besamanos el pasado 28 de julio con motivo de su onomástica. La imagen es obra de Sebastián Santos Rojas (1895-1977), bendecida el 28 de julio de 1950 en la Parroquia de San Bartolomé, por el Rvdo. D. Francisco García Madueño, ecónomo de San Bartolomé y Director Espiritual de la Hermandad.

La primera Junta de Gobierno de la Hermandad de Santa Marta encarga a Sebastian Santos la imagen de la Santa haciendo constar en el contrato la cláusula “Que pueda salir en gloria y pasión”, idea que el imaginero plasmó a la perfección en esta escultura, cuya fisonomía completa, de una belleza y serenidad exquisita deja vislumbrar tanto la cercanía de la Santa con el Redentor en su casa de Betania, así como los momentos dramáticos y cruciales de la Pasión, en cuyo misterio se integraría más adelante.

Sebastián Santos logró, pues, magistralmente la doble “funcionalidad” de esta efigie: tanto para recibir veneración letífica como una de las Santas más querida por la devoción popular, como para procesionar en el fúnebre Misterio de la Pasión que la Hermandad anhelaba.

La imagen de Santa Marta es una excelente obra de Sebastián Santos, con la que demostró su versatilidad y amplia maestría para tratar con acierto cualquier tema del arte sagrado. Esta efigie hagiográfica de vestir es admirable por el suave modelado de su rostro, con una mirada certera y la inconfundible nariz de raíz hebraica, enmarcado por el negro cabello que se recoge tras las orejas. Las manos aparecen con las uñas desgastadas por el servicio doméstico, y los pies, calzados con sandalias, simulan un leve caminar por los senderos de Judea en pos del Redentor, al que acompañaría, sin duda, hasta el Sepulcro.

La sagrada imagen porta en sus manos durante todo el año los atributos característicos de su iconografía, según “La Leyenda Dorada” de Jacobo de la Vorágine: el acetre del agua bendita en la derecha y el hisopo en la izquierda, que son trocados por los tres clavos del Redentor en el paso procesional para la Estación de Penitencia.

En el verano del año 2000 el taller “Serbal” realizó una pequeña restauración de la imagen  consistente en  el afianzamiento de la escultura mediante la supresión de una pieza de hierro colocada en el interior de la Santa. Además se le retocó levemente la policromía de una zona de la cara cercana a la comisura de los labios, donde habían aparecido pequeñas manchas.
En el paso procesional la imagen de Santa Marta viste saya de terciopelo morado y manto de igual tejido de color verde, ambos sin bordar. La aureola procesional es obra del orfebre Jesús Domínguez en 1965, autor asimismo del acetre e hisopo. Todas estas piezas son de plata de ley sobredoradas.

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