El Cirineo, El Rocío

El Cirineo: Cosas Sencillas

Ella… siempre Ella… la que no necesita collares, ni corona, ni bordados de oro fino, ni plata en los varales… la que sólo precisa un hueco en el corazón de cada oveja de su rebaño y un rescoldo de la hoguera del sentimiento que se atesora en el centro del alma, para calentarse del frío de la lejanía al filo de la marisma. 
Ella… la que nunca está sola; la que sonríe cuando aferras su reja observándola de arriba a abajo rezando en silencio… aquella cuya esencia bebe del amor sincero de las miradas del pueblo, y se nutre de la fe del que se aproxima para contarle bajito sus alegrías y sus preocupaciones… la que reina en las cosas cotidianas, las más sencillas, las más puras y las más verdaderas… 
Ella… siempre Ella…  la que nos acerca a la Gloria de los Cielos…

Guardad silencio en la Ermita
de la Virgen del Rocío,
que el divino Pastorcito
parece que se ha dormido.
Está contenta Rocío
cuando ve mi Sin Pecao…
que en Córdoba ha florecido
por fin el don regalado.

El Pastorcito sonríe
a quien reza de rodillas
viendo el amor que a su Madre
le derraman en su orilla.

Que el polvo no se le meta
en los ojos a la Señora
que la culpa es de la arena
y luego dicen que llora

Ave María
a tu vera soy feliz…
que son las cosas sencillas
las que más me acercan a Ti.
Guillermo Rodríguez

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