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El Cirineo

El Cirineo: Políticos que tratan a cofrades como a gilipollas

Ocurre con demasiada frecuencia y si
preguntásemos a diestra y a siniestra, curiosa distribución física la que hace
el castellano, el común de los mortales llegaría a la misma conclusión: los
políticos nos toman por gilipollas. Esta aseveración que es de obligado
cumplimiento y que se confirma cada vez que leemos las noticias y contrastamos
cómo un partido alcanza el gobierno con un discurso liberal para implantar
políticas de izquierdas subiendo los impuestos y masacrando a las clases medias
en cuanto “tocan pelo” o cómo un proyecto de partido que se nutre de
charlatanes pseudoculturetas de extrema izquierda, que han defendido toda su
vida a cuasidictaduras filocomunistas como el régimen venezolano o sin cuasi y
sin filo como el castrista, intentan situarse en el edén del centro político
autodenominándose transversales y fichando para la causa hasta a cofrades,
alguno de ellos presunto costalero, famoso en el mundo entero, y otros menos
conocidos pero que te pegan con el carnet de Podemos en las narices cada vez
que los criticas.

Este fin de semana, con la
escasez de noticias derivada de las cruces de mayo que lo paralizan casi todo
en la ciudad de la mezquita (sí, he dicho mezquita, que también es catedral
para desesperación de algunos), estuve rebuscando en sucedidos de otras
latitudes y me encontré, el mismo día, con dos noticias que demuestran científicamente cómo los políticos nos tratan como a ganado, defendiendo en
menos de doscientos kilómetros de distancia una postura y exactamente la
opuesta sin caérseles la cara de vergüenza. Resulta que en Hornachuelos, el
Ayuntamiento, gobernado por el PSOE e IU, ha nombrado alcaldesa perpetua a su
patrona, Nuestra Señora Reina de los Ángeles, alegando la regidora municipal, María
del Carmen Murillo (PSOE), que gobierna en coalición con Izquierda Unida, que “será
un honor entregar el bastón de mando a la patrona”
ya que “la Virgen vela por
su pueblo y trabaja una alcaldesa
”. Mientras tanto en Málaga, estalla la
polémica porque los mismos partidos rechazan con toda la fiereza giliprogre a la nos tienen acostumbrados,
la concesión de la medalla de la ciudad a Nuestro Padre Jesús de la
Misericordia, conocido popularmente como “El Chiquito”, alegando como excusa
barata por parte del PSOE un defecto formal, que consiste en que no se ha
llevado “la petición antes a la comisión de Cultura”, para demostrar que se
oponen pero poco, queriendo quedar bien con unos y con los de enfrente (como suele ser habitual con los socialistas) y por
parte de IU, en un arrebato increíble de cinismo político, que “la concesión de
la medalla de la ciudad a la imagen de un Cristo contradice el carácter
aconfesional del Estado, que consagra la Constitución y que ha de imperar en
todas las administraciones públicas
”, se ve que salvo en Hornachuelos.

A ver si nos aclaramos, ódiennos
o ámennos, pero “teta y sopa no caben en
la boca
”. No se puede contentar a todo el mundo. Es imposible satisfacer a
los devotos de una imagen en un pueblo a sabiendas de que lo contrario en este
entorno sería un suicidio político (que pregunten en Almonte) y al mismo tiempo
arengar a los alegres chicos de los tambores perroflautas contra sotanas y
santos. O se es de centro o no se es, o se es de izquierdas o no se es, o se
atiza a la malísima iglesia católica, llena de curas comeniños y se ataca a todo lo que huela a incienso
o se defienden las tradiciones profundamente arraigadas en nuestra cultura, a
riesgo de que te tachen de rancio, conservador o algo muchísimo peor… fascista,
que es algo así como llamarte concubina del diablo en tiempos de la Inquisición.
Claro que teniendo en cuenta que tenemos a una presidenta de la Junta
socialista, cofrade, católica y que pretende arrebatarle a los cristianos la
Catedral de Córdoba, nada debería sorprendernos a estas alturas, como decía
aquél “Andalucía es asín
Ahora lo que toca es preñar las
listas electorales de cofrades para intentar arañar cual ave de rapiña un
puñado de votos, en una maniobra vergonzosa ante cuya visión uno se pregunta si
realmente nos toman por idiotas o los idiotas son ellos, ¿o es que algún iluso
piensa que alguien votó socialista porque Paco Alcalde fuese en sus filas, o
que haya quien se eche en los brazos de Podemos por meter a algún costalero o
contraguía incrustado en las suyas, o del PP por prometer ahora lo que no han
hecho durante cuatro años…? A la vista de la materia gris que pulula bajo las
siglas de los distintos partidos, en lo que a mi respecta cada día pienso más como mi admirado Julio Dominguez Arjona y tal y como ya dije en alguna ocasión anterior, estoy
en un punto en el que la única urna que me interesa es la del Sepulcro.

Guillermo Rodríguez

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