El Cirineo

El Cirineo: Rabiosa Actualidad

Les voy a decir una cosa
–como diría mi admirado Carlos Alsina, no me gusta atribuirme lo que no es mío-, esta ha sido una semana de lo más atípica, casi surrealista en ocasiones.
Una semana condicionada sin lugar
a dudas, al menos en lo que me toca, por la histórica victoria del domingo, una
victoria que debería marcar el devenir de una entidad con varias décadas de
historia en la que habrá que trabajar duro, teniendo siempre presente el dicho de que lo
fácil no es llegar, sino mantenerse. Los vencedores tendrán la responsabilidad
de gestionar el incuestionable éxito cosechado para no morir precisamente de
eso… de éxito. Los expertos siempre dicen que no es sencillo saber perder, pero
que es mucho más complicado saber ganar, con humildad, sin menospreciar al
derrotado y con la altura de miras derivada de la creencia de que cuando se
sube muy rápido se corre el riesgo de bajar a la misma velocidad y que cuanto
más alto se llega, más dura será la caída si no se aprende a vivir en la cima
… y luego ha estado el ascenso de Córdoba, pero este asunto no toca.

Me consta que han existido
llamadas tendiendo puentes, al menos en apariencia; espero sinceramente que sea
cierta esa intención. No obstante, si lo que realmente se quiere es apaciguar,
de frente y no con la boca pequeña, a tiempo se está de demostrarlo con la
configuración del órgano que debe gobernar los destinos de la corporación. Desde
fuera, se antoja difícil de asumir que se busque acercar posturas repartiendo
parcelas de poder a quienes se han dedicado a agitar en lugar de a acercar. Y
no es buen comienzo poner en boca de terceros frases sacadas de contexto o
directamente falsas, en esto se necesita mejorar. Se asegura, ahora, ya dijimos
que no siempre antes, que se pretende romper con el pasado y que donde dije continuismo ahora quiero decir distancia… veremos…
La semana también ha estado
profundamente señalada por los múltiples cambios sufridos por la procesión del
Corpus. Tal y como decía nuestro compañero Marcos el pasado Domingo, la acción
u omisión de dos nuevos enemigos cuya aparición pocos esperaban, Ayuntamiento
(Vía Noche Blanca) y Cabildo Catedralicio (Vía celebración del Córdoba) han provocado
hasta tres cambios de itinerario en una semana para acabar de destruir la
credibilidad de algunos y la poca solemnidad que lamentablemente se otorga en
nuestra ciudad a una celebración con siete siglos de historia –que se dice
pronto-, relegada a ser siempre la última opción a la hora de tener el sitio propio
que le corresponde. Que nadie se engañe, el problema ni ha sido el ascenso, ni la
Noche Blanca que efectivamente podría haberse celebrado cualquier otro sábado
del año, el problema es que el Corpus no se celebra cuando se debe… el Jueves,
como Dios manda, como siempre ha sido y como se hace en ciudades que, visto lo
visto, respetan sus tradiciones mucho más que la nuestra.
Y cuando todo hacía indicar que
nada más podría sobresaltar el lento languidecer de la primavera y el inicio
del verano, estalla la bomba de la Magna Mariana para 2015, un evento del que
habrá que hablar largo y tendido, respecto a su configuración, sus motivaciones
y su oportunidad… y lo haremos, cuando toque.
Sin embargo no puedo dejar de
comentar un extraño suceso que ha terminado por convertir en surrealista la
semana, tal y como iniciaba mis humildes líneas de Cuentacuentos aficionado, un
suceso que haría las delicias de Iker Jiménez.
Resulta, que un periodista de
carrera (eso dicen), desde su púlpito de infalibilidad, ha intentado atribuirse
la exclusividad de la noticia de la Magna Mariana.  Es cierto que el periodista en cuestión se ha
disculpado en privado, aunque hubiera sido deseable que la disculpa se hubiese
realizado por la misma vía que el intento fallido, en caso contrario, el perdón
–el solicitado y el otorgado- pierde intensidad.
Pero disculpas aparte, este
suceso demuestra que definitivamente nos hemos vuelto locos en este mundillo. A
pesar de haber quedado demostrado fehacientemente que nuestra modesta página ha
sido la primera en contar la noticia, en ningún momento hemos hablado de
exclusiva ni de gaitas similares. En primer lugar porque, en mi opinión, dar
una exclusiva no es contar una noticia antes que los demás, sino como su propio
nombre indica darla en exclusividad –como las del “Hola”, pagando vaya- y en
segundo, porque en “estos asuntos” no hay exclusivas que valgan. Las noticias
cofrades son del pueblo y el hecho de que alguien sea el primero en darlas, sea
GdP o cualquier otro, no le otorga a nadie título de propiedad sobre la misma,
ni derecho alguno que prive a terceros de tratar el asunto. En este caso, todo
hace indicar que hemos sido los primeros, y páginas hermanas se han hecho eco
de la noticia, con toda la legitimidad del mundo, porque no es propiedad de
nadie, aunque ese nadie (segundo en este caso) se entere por formar parte de la
junta de gobierno de una de las hermandades implicadas, puestos a repartir
moralina a diestra y siniestra. Alguien va a tener que volver a la facultad
para aprender lo que no aprendió con anterioridad.
Lo diré una sóla vez: ¿acaso si
el diario El País habla sobre un cambio de Gobierno, ningún otro medio del
mundo puede hablar nunca más sobre el asunto? Comencé hoy citando a uno de mis
ídolos y casi terminaré acordándome de otro, el maestro Carlos Herrera, porque una
de las frases que repite de cuando en cuando va camino de convertirse en verdad
bíblica: “el día que haya un tonto más en España se cae al agua…!”

En definitiva, una enorme cantidad de fuegos de artificio que han preñado la información y la desinformación cofrade a lo largo de los últimos días, noticias de más o menos enjundia que han ocultado la realmente importante, la cita que en verdad goza de una transcendencia capital, la Asamblea de la Agrupación de Cofradías de esta misma noche. Si uno fuese un malpensado, podría llegar a creer que entre todos, interesadamente o no, estamos desviando el foco para que apunte en dirección contraria a una reunión que pretende ventilar en una mísera media hora nada más y nada menos que qué hacer con nuestra Patrona, la Virgen de la Fuensanta, para abordar a continuación el delicadísimo asunto de las cuentas pendientes de aprobación de la anterior junta de gobierno de la Agrupación, esas cuentas que algunos se atrevieron a pintar con más agujeros que un queso de gruyere e iban a ser objeto de una auditoría externa y que al final, después de tanto profetizar y cambiar auditoría por informe, a lo mejor -o a lo peor- el todo queda sustancialmente difuminado, en una suerte de puesta en marcha de ventilador para que salpique.

El problema es que cuando uno pone en marcha el ventilador, puede ser muy complicado controlar hacia dónde salpica… mira que si al final el salpicado no es el previsto…

Guillermo Rodríguez

PD: Aprovecho para felicitar a todos los Juan Bautista por celebrar ayer, día 24, su onomástica.

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