Córdoba

El compromiso solidario de las hermandades cordobesas

Adrián Martín. La actividad de las hermandades no se reduce a sacar a la calle procesiones durante la Semana Santa o cualquier otra época del año. La solidaridad y la caridad son probablemente las señas de identidad que menos se reconocen de cuantas componen su esencia más profunda, pero que se materializan ininterrumpidamente.

Muchas son las hermandades que colaboran con los bancos de alimentos estos días, en los que los hermanos que durante la Semana Santa portan un cirio y túnica, cambian el hábito por chalecos de voluntarios en la recogida de alimentos para los más necesitados. Los mismos de los que buena parte de la sociedad solo se acuerda en determinadas fechas pero que, como todo el mundo, necesitan cubrir sus necesidades todos los días del año.

Por todo ello, las hermandades cordobesas se han sumado a la gran campaña de recogida de alimentos que en estos días se está celebrando en la ciudad, colaborando activamente en diferentes superficies comerciales.

Es el caso de la Hermandad del Buen Suceso que, de la mano de su Grupo Joven, celebra este sábado su Operación Kilo de la que hemos venido informando pormenorizadamente en Gente de Paz en las últimas semanas, o la Sagrada Cena que siempre es ejemplo en este tipo de iniciativas, y que está recogiendo alimentos en el Supermercado que Mercadona tiene en la Avenida de Manolete.

Al igual que la Hermandad de Jesús Caído que está haciendo lo propio en un local de la misma cadena en Ronda del Marrubial o la Caridad en el que existe en el Polígono de Chinales, mientras que al Amor lo está haciendo en el Mercadona de la Calle Ronda, los Dolores del Rayo en el Supermercado MaxiDía del Parque Guadalquivir y Las Penas de Santiago en el Deza de Camino de la Barca.

Ejemplos todos ellos que demuestran de manera fehaciente el compromiso inequívoco de nuestras hermandades con las necesidades de la sociedad a la que pertenecen y evidencian que ser cofrade es mucho más que vestir túnica o costal, tocar una corneta o llevar chaqueta y corbata con una medalla al cuello, para orgullo del resto del universo cofrade que puede por más que aplaudir.