Portada, Sevilla

El Gran Poder vuelve a recibir la Navidad ataviado con la túnica persa

Una de las tradiciones sobrevenidas en la Basílica del Gran Poder es la imagen del Señor ataviado con la mítica túnica persa. Una escena que anticipa la llegada de la celebración de la Epifanía y del quinario que la hermandad consagra en honor del Señor de Sevilla, que dará comienzo el 1 de enero.

En 1908 estrena el Señor la túnica bordada conocida hoy como “túnica persa”, que es realmente una interpretación del estilo Mudéjar llevada a cabo en el dibujo y el bordado por Juan Manuel Rodríguez Ojeda.

La pieza presenta un bordado de guardilla, que toma elementos de la arquitectura y la ornamentación del Mudéjar, con el uso de lazos apuntados y trenzas como principal argumento. Éstos se repiten en el cuello y en las bocamangas.

La obra fue donada por Dª Amparo Sánchez Arjona y originariamente se bordó en tisú con hilos de oro sobre seda morada, pero tras lucirla en la Madrugada de 1908 y 1909, en el año 1910 se impone la túnica lisa como iconografía del Señor más repetida desde entonces.

La túnica sobre tisú tampoco había sido especialmente entendida por los devotos y gobernantes de la Hermandad, siendo finalmente pasada a nuevo terciopelo morado según deseo testamentario del que fuera Hermano Mayor, Antonio Mejías, ocasión por la que vuelve a lucirla en la Semana Santa de 1920.

La túnica persa está inexorablemente unida debido a la proliferación de documentos gráficos desde su creación a los cultos dedicados al Señor, primero su Novena y actualmente su Quinario.

La aparición en la franja bordada de las letras alfa y omega del alfabeto griego, son todo un acierto añadido al universo simbólico de la Bendita Imagen y de las solemnidades que en el cambio de año se celebran como prólogo a la Epifanía del Señor.