Sevilla

El Santísimo Cristo de la Exaltación según Miguel Ángel Badía Álvarez

Reportaje de nuestro colaborador Miguel Ángel Badía Álvarez (Cámara Cofrade) del Santísimo Cristo de la Exaltación de Sevilla, una imagen procesional, titular de la Pontificia, Real e Ilustre Hermandad Sacramental, Purísima Concepción, Ánimas Benditas del Purgatorio, San Sebastián Mártir y Archicofradía de Nazarenos del Santísimo Cristo de la Exaltación y Nuestra Señora de las Lágrimas de Sevilla, conocida comunmente como Hermandad de la Exaltación.

Es esta una escultura cuya autoría se atribuye a Pedro Roldán, quien la realizaría en el año 1687. Dicha atribución se basa en el encargo que realizara la Hermandad en 1678 al escultor Luis Antonio de los Arcos y al entallador Cristóbal de Guadix, por el que éstos se comprometían a realizar un paso completo para el Misterio de la Exaltación de Cristo, incluyendo los relieves de la canastilla y las figuras integrantes del Misterio.
La marcha de Luis Antonio de los Arcos a Cádiz, en el año 1687, junto con su esposa Luisa Roldán «La Roldana», dejó el conjunto inacabado, aún habiendo intervenido en su ayuda la propia Luisa Roldán, que talló las figuras de los dos ladrones y los cuatro ángeles de las esquinas. Por ello el propio Pedro Roldán, suegro de Luis Antonio y padre de Luisa se puso al frente de la obra para rematar el encargo, y de ahí que se le atribuya la ejecución del Cristo. No obstante, y a pesar del correcto trazado de la anatomía y las formas, se aprecia cierta blandura en ellas, que hace pensar también en la intervención de otros integrantes del taller.
Se trata de una escultura realizada en madera policromada, de 1,77 metros de altura, que representa el momento en el que Cristo, clavado ya en la cruz, es levantado para su fijación vertical en el suelo.
El Cristo se fija a la cruz con tres clavos y el paño de pureza, sujeto por una cuerda, se abre por el lado derecho dejando ver su total desnudez por ese lateral. Con el rostro girado hacia la izquierda, los labios entreabiertos y la mirada perdida al cielo, la imagen estilísticamente responde a la estética del barroco sevillano del último cuarto de siglo XVII.
El conjunto ha tenido distintas restauraciones y cambios de disposición de las imágenes a lo largo del tiempo. Así, en las sucesivas remodelaciones de este paso de Misterio, donde figuran además los dos ladrones cuatro sayones y dos militares romanos con sus respectivos caballos, han desaparecido otras cuatro figuras, uno de ellos portando una escalera, otro tocando una trompeta para convocar al pueblo, y otro vociferando la sentencia.
La imagen del Cristo de la Exaltación fue restaurada por Ricardo Comas entre los años 1980 y 1981.
Realiza su salida procesional en estación de penitencia hasta la Catedral en la tarde-noche del Jueves Santo de la Semana Santa sevillana, seguido en su paso de palio por la Virgen de las Lágrimas.
La historia del paso de Misterio de este Cristo comienza el día 13 de junio de 1678, cuando el escultor Luis Antonio de los Arcos y el entallador Cristóbal de Guadix reciben el encargo de su realización por parte de la Hermandad de la Exaltación. Dicho encargo incluía la ejecución de un paso con ocho relieves sostenidos por parejas de ángeles querubes, cuatro ángeles mancebos en las esquinas, y las figuras del Misterio titular, a excepción del Crucificado.
Para su realización se calcula un gran canasto de cinco metros de largo (el actual es de 5,50 metros) y se da como fecha tope de entrega el Domingo de Ramos de 1679, siendo el importe de 24.000 reales.
Aunque en el contrato no aparece la figura de Pedro Roldán, se da por cierta su intervención, así como la de su hija Luisa Roldán, esposa de Luis Antonio; la indudable calidad de la talla de los dos ladrones frente a la mediocridad de las correspondientes a los sayones ha sido motivo de que se atribuya su autoría a La Roldana, a la que además se le atribuye también los cuatro ángeles de las esquinas, cuyo encargo sí aparece en un Libro de Actas de la Hermandad, quedando fechados entre los años 1683 y 1684; mientras que las ocho cartelas se asocian a la obra de su padre, Pedro Roldán, también en los mismos años, y son buena prueba de la maestría de su autor en estas composiciones casi de miniaturas, realizadas en unos casos con cierto equilibrado clasicismo y en otros con una clara estela barroca.
Como curiosidad, se hace referencia al frontal del paso, donde aparece la cartela de «la exaltación de la Cruz», que en 1960 sirvió al profesor Ricardo Comas de modelo para recomponer las actuales figuras del Misterio.
No se conoce documentalmente cómo se constituyó esta Hermandad sevillana, de la que se sabe que asistió al llamamiento del Corpus de 1613, haciéndolo en noveno lugar; pero sí figura el lugar de su fundación, que fue el convento de San Benito de la Calzada. Por ello se puede pensar que la corporación se formó en la segunda mitad del siglo XVI, coincidiendo con el auge de las cofradías de penitencia en la ciudad en ese tiempo.
Debió de vivir momentos de esplendor durante la centuria siguiente, pues procesionaba con un paso alegórico de la Santa Cruz, al tiempo que encargaba la hechura y composición del paso de Misterio y del Crucificado.
Se trasladó a Santa Catalina al poco tiempo de su fundación, donde unos cincuenta años más tarde consiguió la cesión de la capilla que fuera patronato de doña Luisa de Torquemada, en un año, 1702, en el que redactaron nuevas Reglas, como muestra del cambio experimentado al estar establecida de modo definitivo y con capilla propia.
En el siglo XVIII la vida de Hermandad pasa de forma tranquila, aunque sus relaciones con otras Hermandades no lo son tanto, ya que sostiene con algunas de ellas algunos pleitos. Aguantó relativamente bien las difíciles circunstancias de la centuria siguiente, pues siguió realizando estación de penitencia a la catedral sin interrupciones significativas, excepto en la última etapa, en la que no sale durante diecinueve años, y en un período anterior, entre 1857 y 1864, fecha en la que inicia un aumento notable de su patrimonio.
Tras un momento de decadencia, hacia 1902, se relanza de nuevo su vida corporativa. En 1913 sustituye su Dolorosa titular por otra, donada por un hermano y traída desde Málaga. Diez años después, y hasta 1930, por motivos de obras en la iglesia de Santa Catalina, la Hermandad se traslada a la de la Trinidad, pasando luego a San Román.
En 1964 se fusionó con la Sacramental de la parroquia, tomando por ello dicho carácter junto con el patrimonio de esta institución, de un alto valor artístico.
El paso del Cristo, denominado popularmente «de los caballos» es uno de los más espectaculares de cuantos desfilan por las calles de Sevilla y está considerado, además, como el de más peso de todos ellos. Se trata de un espléndido paso barroco concertado en 1687 por la Hermandad con los artistas Luis Antonio de los Arcos y Cristóbal de Guadix, quienes además debían realizar los relieves de la canastilla y las figuras del Misterio de la Exaltación de Cristo.
Los retrasos en el cumplimento de este contrato por Luis Antonio de los Arcos propició que en su ejecución interviniese también su esposa, Luisa Roldán «La Roldana», a quien se deben algunas de las figuras más destacadas del conjunto, como son los dos ladrones y los cuatro ángeles pasionarios de las esquinas. Y tras la marcha de ambos a Cádiz en ese mismo año, también se incorporaría a la ejecución del conjunto el patriarca del taller, el célebre Pedro Roldán, padre de Luisa, a quien se atribuye la imagen del Cristo.

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