Córdoba

El secreto que esconde el cartel de Nuria Barrera

No es necesario hablar de la calidad artística de Nuria Barrera, ya que su trayectoria la precede, pero quizás, hablar de la intrahistoria de una de sus obras pueda hacernos llegar a ver la especial sensibilidad que atesora esta artista indiscutible. Yo, como hermano del Cachorro de Sevilla, al igual que ella, puedo presumir quizás de tener varias de sus obras de arte en mi casa, de disfrutar de ese «azul Barrera» que debiera ser patentado. Ahora Córdoba, toda ella, puede estar orgullosa de ser una de las ciudades que cuenta con una obra, en la que la sensibilidad está patente en cada pincelada, haciendo que el Cristo de Gracia, cuya llegada a la ciudad se celebrará el año que viene, haya sido el elegido para ser la imagen central del mismo.

Tras este cartel, se esconden horas de ilusión, de emoción ante un encargo que, aún suponiendo una responsabilidad, ha sabido llevar a buen puerto y con su sello personal. En un lugar oculto a las miradas del gran público, en la parte trasera de la obra original, existe un pequeño retazo de la especialísima forma de ser de esta artista fundamental. Allí, junto a su firma, y la fecha en que el maravilloso cartel llegó a la ciudad del Cristo de Gracia, reza la frase «Camino a Córdoba», recuerdo imborrable del día en que el óleo salió del corazón de su taller para instalarse para siempre en el alma de Córdoba y allí también se hallan unas estampas que un grupo de jóvenes cordobeses quiso acercarle a Sevilla para que la acompañasen en esta ilusionante tarea, y que el Prendimiento, la Virgen de la Piedad, Jesús del Calvario, Nuestra Señora del Mayor Dolor y María Auxiliadora, estuviesen amparándola en todo momento y que, de alguna manera, también formasen parte del cartel que Córdoba merecía. Ella quiso que estos trocitos de sentimiento, también hallasen acomodo en esta importante obra, al igual que deseó que la devoción que de ellas emana, la acompañasen en cada pincelada.

Así, la intrahistoria de esta obra muestra la infinita sensibilidad de su autora, que incluso se deja ver en cada detalle del cartel, como el corazón de María atravesado por los siete puñales, la esencia de la devoción mariana de Córdoba, y con la inclusión de estas estampas, muestra su sincero agradecimiento a esos jóvenes y a esa ciudad por haberle dado la oportunidad de ver su Semana Santa bajo sus ojos e interpretarla en un lienzo. Ahora, nos queda esperar lo ha de venir de la mano de sus obras, hecho que no tardará en producirse… será cuando se presente el Cartel de las Fiestas de Primavera de Sevilla.

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