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Enfoque: ¿El odio se transformó en fuego… y la amenaza en atentado?

Guillermo Rodríguez. Mucho ha tardado en ocurrir. Lo que algunos venimos advirtiendo que estaba al caer y otros calificando como imposible, podría haber sucedido a escasos kilómetros de nuestras casas… y nuestras cofradías. Han quemado a la Virgen de la Piedad de Palma del Río, Titular de la Ilustre y Pontificia Hermandad de Nuestro Padre Jesús Nazareno, María Santísima de la Piedad y San Juan Evangelista, la más antigua corporación de Palma del Río, que procesionaba la madrugada del Viernes Santo. Y a pesar que desde la propia hermandad se ha indicado que la causa exacta de tan luctuoso suceso es aún desconocida, que los Cuerpos de Seguridad del Estado se encuentran investigando, al mismo tiempo que ruegan que no se emitan juicios de valor, a la vista de esas mismas fotografías que la Cofradía ruega no difundir, por respeto a la perdida irreparable, la duda parece estar lamentablemente muy cerca de la certeza.

Una Virgen que era como la Paz y Esperanza, la Esperanza Macarena, la Trinidad, la Amargura, la Hiniesta, la O, la Esperanza de Triana, la Victoria de Huelva, la Yedra, la Esperanza del Perchel, la Virgen del Rocío, la de la Cabeza y miles de imágenes repartidas por los cuatro puntos cardinales de Andalucía. Imágenes todas ellas que a partir de hoy, se confirmen o no las sospechas y efectivamente todo haya sido consecuencia de un ataque premeditado, están expuestas a correr la misma suerte. Porque aún en el supuesto de que no se demuestre lo que muchos ven claro, algunos querrán ponerlo en práctica en el futuro, en cualquier otro rincón.
Sea como fuere, las autoridades locales palmeñas, han calificado el suceso como «vandálico y sacrílego». Ahora saldrán los mismos de siempre alegando en primer lugar que puede tratarse de un accidente, en segundo que puede haber sido cualquiera incluso de dentro del mundo cofrade como las conjeturas que se ciernen sobre cierto manto de la Semana Santa de Córdoba, más tarde alegarán que cualquier loco puede ser el responsable, negando cualquier evidencia y aplastando la lógica. Son las mismas respuestas que se dieron en 1932 cuando quemaron la sevillana parroquia de San Julián, no lo olviden.
La realidad es que los cristianos en general y los cofrades en particular llevamos soportando años de ataques verbales y físicos indiscriminados de sectores autodenominados progresistas y que no son más que gentuza antidemócrata, la misma que lleva todo el día celebrando el hecho en redes sociales, choteándose y justificándolo, relacionándolo con los casos de pederastia, la supuesta apropiación indebida de la Mezquita, la inquisición medieval o cualquier otra payasada sin sentido que sirva para justificar lo injustificable. Los mismos argumentos que servirán si el día de mañana alguien quema la catedral de Sevilla o asesina a un sacerdote. Y los mismos que ahora ríen con lo ocurrido reirán entonces, no lo duden. Ningún representante político de los que organizan actos ilegales en edificios que legalmente tienen dueño ni los salvapatrias que defienden acabar como sea con manifestaciones derivadas de supersticiones y supercherías (así denominan a la Semana Santa o a romerías como la del Rocío), saldrá a asumir su cuota de responsabilidad en este abominable suceso, si se confirma que ha sido intencionado. La responsabilidad de calentar a la masa ignorante y borreguil que se atreve con una figura inanimada por no tener lo que hay que tener para hacerlo con quien puede defenderse.
También saldrán los que aleguen que no ha habido desgracias personales, de momento. Pero piensen por un instante en el sentimiento de esos cientos de personas, hermanos o devotos, a los que les han arrancado una parte de su vida. El dolor inmenso que sentirían si esto le hubiese ocurrido a la Virgen a la que ustedes mismos rezan cada día, a Aquella cuya foto llevan en la cartera o a la que su madre le enseñó a rezar cuando era niño. Si efectivamente han quemado a la Virgen de la Piedad deliberadamente, entonces, la persecución habrá empezado, no habrá lugar para las medias tintas. Cualquier hermandad de nuestra tierra tendrá entonces que platearse la necesidad de llevarse las imágenes a sus casas, esconderlas como en los años treinta o como poco instaurar seguridad privada permanente, veinticuatro horas al día, porque esto se podrá repetir en cualquier sitio, en pueblos y ciudades. 
Se demuestre la intencionalidad o no, las cofradías somos objetivo, uno de los objetivos, que nadie se lleve a engaño. Recuerden los repugnantes montajes de la Macarena sosteniendo cartuchos de dinamita entre las manos. Y tenemos que tomar decisiones, y defendernos, con la ley en la mano. Esto no ha hecho más que comenzar, ojalá muchos estemos equivocados. No olviden que el año pasado, por estas mismas fechas, ya ardieron las puertas de la iglesia de Santa Marina de Sevilla. Pero por si acaso, empecemos a movernos, no cometamos el mismo error de nuestros antepasados pensando que la guerra no iba con ellos. Digamos alto y claro que no vamos a callar ni a permanecer impasibles mientras nos golpean. Todas nuestras cofradías están en riesgo, todas. Abramos los ojos, pongamos soluciones, actuemos, defendámonos. Antes de que sea aún más tarde.
No quiero terminar sin manifestar la tristeza de Gente de Paz y el abrazo más sincero a la Hermandad de Jesús Nazareno y todo el pueblo de Palma del Río. Si se demuestra que lo sucedido ha sido provocado por un ataque, deseamos que paguen los responsables, materiales e intelectuales, de tal modo que la ley, con toda la dureza posible, caiga sobre ellos. Si así fuere, no permitamos de ningún modo que el dolor que hoy le parte el corazón a cofrades como nosotros salga gratis, porque no habrá sido un ataque contra una Imagen ni contra una hermandad o un pueblo, sino contra todos con que formamos parte del Universo Cofrade, contra TODOS NOSOTROS. Reaccionemos… YA.
Queman a la Virgen de la Piedad del Hospital San Sebastián
Bomberos y Policía Local investigan este acto calificado por las autoridades como «vandálico y sacrílego»
La imagen de la Virgen de la Piedad que se conservaba en el Hospital de San Sebastián de Palma del Río ha quedado completamente calcinada debido a un incendio que parece haber sido provocado. Al lugar del incendio acudieron miembros del Parque de Bomberos de Palma del Río, así como agentes de la Guardia Civil y de la Policía Local. Todo apunta a que el autor o autores del incendio han aprovechado que el patio del Hospital de San Sebastián de Palma del Río se encontraba esta mañana con las puertas abiertas debido al Mercado Navideño que iba a inaugurarse esta tarde a las 17.30 horas.
La imagen ha quedado completamente destruída y reducida a cenizas. Los presuntos autores del incendio parecen haber querido dañar a esta imagen que procesionaba la madrugada del Viernes Santo y que pertenecía a la Ilustre y Pontificia Hermandad de Nuestro Padre Jesús Nazareno, la más antigua de Palma del Río. Aunque la imagen es del siglo XX tenía un gran valor sentimental para la Hermandad y para muchísimos palmeños, que acudieron al lugar de los hechos a verificar si era cierta este acto vandálico y sacrílego que ha sorprendido a todos. Muchos miembros de la Hermandad del Nazareno no podían contener las lágrimas al ver el estado en el que había quedado la Virgen. Afortunadamente no ha habido que lamentar daños personales o en el templo, donde sí se ha producido una gran nube de humo, y los bancos han quedado cubiertos de cenizas.

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