Sevilla, ⚓ Costal

Francisco Javier Fernández Ariza: «Soy de los que piensan que para ser buen capataz no hace falta meterse debajo de los pasos»


A continuación les reproducimos la magnífica entrevista realizada a Francisco Javier Fernández Ariza, descendiente de una de las sagas de capataces más afamadas de Sevilla, realizada y publicada por la excelente página «¡A esta es!»

Fco Javier Fernández Ariza, nacido el 14/8/99 (15 años),  natural de Sevilla, concretamente en la calle San Jacinto, estudiante actualmente de 4º E.S.O. Procede de la grandísima saga de capataces «Los Ariza» que va por su quinta generación desde 1910 sacando Santa Cruz, Los Panaderos y El Valle por aquellos tiempos. Hemos decidido realizarle una entrevista la cual nos contestó sin pensar con un recibimiento muy amable y aprendiendo mucho de sus palabras pese a su «corta» experiencia en este mundo, es un chico joven con mucha madera de capataz y mucho por recorrer, espero que aprendan y disfruten de esta entrevista que personalmente nos encantó. 
(P): ¿De dónde te viene la pasión por la Semana Santa? 
(R): Yo nací en Sevilla, en la calle San Jacinto concretamente, y vengo de una familia muy vinculada al mundo de las cofradías, especialmente a la Hermandad de La O. Desde muy pequeño siempre he escuchado en mi casa hablar de cofradías, tanto a mis padres, como a mis abuelos o a mis tíos, y entre todos me han educado en los valores de la fe cristiana. No olvidemos que las cofradías son una de las muchas maneras de vivir nuestra fe en Dios. 
(P): ¿Cuales son tus hermandades favoritas y de cuál eres hermano? ¿En cuál y de que participaste por primera vez en su cortejo? 
(R): Soy hermano de varias cofradías, como La Hiniesta y la Soledad de San Lorenzo, pero en la hermandad en la que aprendí a ser cofrade, y aún más importante, a ser cristiano, es en la Hermandad de La O, dado que mi familia, desde tiempos de mi tatarabuelo, Rafael Ariza Aguirre, ha estado siempre muy ligada a esta Hermandad. 
La primera vez que fui partícipe en el culto externo de una cofradía, fue en la ya mencionada Hermandad de La O, vestido de monaguillo con tan solo siete u ocho meses de edad. 
(P): ¿Como se produce tu acercamiento al mundo del martillo?
(R): Desde que tengo uso de razón siempre me ha atraído el mundo del costal, desde muy pequeño acudía a todos los entrenamientos de la Hermandad de La O. Cuando se acercaban las fechas de los ensayos, mi abuelo Rafael me apuntaba en un papel los días que había entrenamientos, que normalmente eran los sábados, para que fuese a los que yo quisiera; porque ni mi abuelo ni mis tíos me han “obligado” nunca a ponerme delante de los pasos, al revés, era yo quien estaba deseando que llegasen aquellos sábados por la noche para echarnos a la calle con los pasos y que me dejasen llamar y mandar. 
Recuerdo con mucho cariño la primera vez que llamé a un paso en Semana Santa, fue el Viernes Santo de 2005, iba yo vestido con mi túnica de raso morado de la Hermandad de La O. Como de costumbre me salía del cortejo justo antes de entrar en la carrera oficial, porque nosotros tenemos las sillas en la calle sierpes, y así aprovechaba para comerme el bocadillo y ver pasar la Cofradía desde las sillas. Cuando llegó el paso del Nazareno a la altura de la cafetería Catunambú, mi tío abuelo José Ariza Sánchez, arrió el paso delante de nosotros y se acercó a saludar a mi abuela, a mi madre y a mí. Cuando llegó el momento de levantar el paso, mi tío se dirigió hacia mí y me dijo que si quería llamar, y yo claramente, le contesté que sí. Curiosamente, mi abuelo, y creo recordar que mi tío Rafael, la primera vez que llamaron a un paso, lo hicieron delante de uno de los Titulares de la Hermandad de La O, pero en el caso de ellos, al palio de la Virgen de La O. 
Pasado un año del fallecimiento de mi abuelo Rafael, (Octubre de 2010) en la comida de Navidad que se celebra todos los años en casa de mi abuela, a la cual acudimos toda mi familia, le dije a mis tíos que quería comenzar a irme con ellos a sacar cofradías, y ellos sin duda alguna, me dijeron que por supuesto, que aquí estaban sus tíos, para enseñarme y para todo lo que me hiciera falta. 
El Viernes Santo de 2012 fue el primer año me que puse el terno negro, dándome la alternativa mi tío Rafael, que además de ser mi padrino en el mundo del costal, también es mi padrino de bautismo. 
(P): ¿Actualmente en que cofradías acompañas a tu familia vistiendo el traje negro de capataz y qué cargo ostentas?
(R): Hoy en día voy a todas las cofradías con mi familia; El Domingo de Ramos a la Hermandad de la Hiniesta, hasta la pasada Semana Santa a la Hermandad de San Esteban el Martes Santo. El Miércoles Santo todavía está por ver cómo nos desdoblaremos entre las Hermandades de Las Siete Palabras y la del Buen Fin, que recientemente han tenido a bien nombrarnos como capataces para la Semana Santa de 2015, y si Dios quiere, para muchas más. El Viernes Santo a la Hermandad de La O, y para ponerle la guinda a la Semana Santa, a La Soledad de San Lorenzo la tarde del Sábado Santo. También voy a la Hermandad de Nuestra Señora de los Remedios de Villarrasa (Huelva) el quince de agosto y el dieciocho de diciembre y a la procesión el día del del Corpus de Nuestra Señora de La Hiniesta Gloriosa. Normalmente voy en los pasos de Cristo con mi tío Ramón echándole una mano en lo que le haga falta, y lo más importante, tratando de aprender y de hacer las cosas bien. 
(P): De las cofradías en las que acompañas a tu familia, con cual te sientes más identificado, con la que más disfrutas. 
(R): No podría decir que disfrutase más en una cofradía que en otra, dado que con todas se disfruta muchísimo, porque afortunadamente, todas las cofradías que sacamos, tienen una impronta y una manera de andar muy diferentes entre sí, y como se suele decir, en la variedad está el gusto. 
– A pesar de tu corta edad, ¿has tenido la oportunidad de meterte como costalero en alguna cofradía? 
(R): Todavía no he tenido la oportunidad de meterme debajo de ningún paso en Semana Santa, no por falta de ganas ni de entusiasmo precisamente, sino porque todavía no tengo la edad requerida para ello. Cuando llegue el momento sí que me gustaría sacar cofradías de costalero, porque creo que debajo de los pasos se tienen muchas experiencias, algunas buenas y otras malas, que te ayudan a meterte en el papel del costalero. Soy de los que piensan que para ser buen capataz no hace falta meterse debajo de los pasos, cierto es, como ya he dicho antes, que te aporta experiencia, pero no es indispensable para ponerte delante de de los pasos. 
(P): Todos los cofrades que amamos este mundillo tenemos un sueño ¿cual es el tuyo? 
(R): Mi sueño no es otro que llegar a ser un buen capataz de cofradías, en base al aprendizaje que adquiero tanto de mi familia como mío propio. Sí que es verdad que en un futuro, me gustaría hacer con mis hijos o con los hijos de mis primos, lo mismo que mi tatarabuelo hizo con mi bisabuelo, con mi abuelo y con mi tío Pepe, y que ellos hicieron con mis tíos, que fue enseñarlos y saber darles la sapiencia y los conocimientos requeridos para ser capataz de cofradías. 
(P): Procedes de una familia muy sabia en el mundo del martillo y con muchos años de profesionalidad a la espalda, ¿Qué aprendes de ello? 
(R): Intento siempre quedarme con todas las cosas, cada gesto que hacen, cada indicación o cada consejo que me dan. No solo aprendo de mis tíos, también lo hago de los demás auxiliares que nos acompañan, que ponen casi el mismo empeño que ellos en enseñarme, y cuando hago las cosas mal, corregírmelas. Yo creo que lo más importante que un capataz debe aprender en sus inicios es el cariño y el trato de familiaridad que le tienes que dar al costalero, para que de alguna manera, ganar su confianza y la hora de trabajar los pasos, que no exista solo una relación exclusiva capataz-costalero, sino una relación más cercana y afectuosa. 
(P): De las cuadrillas con las que te rodeas, ¿Que puedes hablarnos de ellas? 
(R): De las cuadrillas con las que trabajamos podría decir miles de cosas, buenas todas ellas. Son cuadrillas, que más que cuadrillas de costaleros, son familias. En cada hermandad existe una muy buena relación con los costaleros, que siempre están al servicio de las Hermandades y muy comprometidos con ellas. Por poner un ejemplo, podría destacar el Ensayo Solidario que se hizo esta pasada cuaresma en La Hermandad de la Hiniesta, que fue precisamente idea de los costaleros de la Hermandad, para ayudar a los vecinos más necesitados del barrio de San Julián. 
(P): ¿Que te motivaría a meterte debajo de un paso?
(R): La primera razón que debe motivar a un costalero a meterse debajo de los pasos, independientemente de si tiene afición por este oficio, es la fe en Dios, y estar muy comprometido con el trabajo que realiza. 
(P): Algún capataz del que tomes ejemplo.. 
(R): Mis tres tíos: Rafael, Pedro José y Ramón Ariza. 
(P): Aparte de tu saga familiar, ¿existe algún otro capataz que te llame la atención? 
(R): Afortunadamente en Sevilla hay muy buenos capataces, cada uno con su propio estilo y su propia manera de trabajar, y de todos ellos intento quedarme con las cosas que creo que pueden aportar algo a mi formación. 
(P): Este año estáis al mando también de la Hdad del Buen Fin (dos pasos) y la Hdad de las Siete Palabras (paso de la Divina Misericordia) ¿cómo se os presenta este nuevo reto? 
(R): La Semana Santa de 2015 se nos presenta un poco más ajetreada de lo normal respecto a los últimos años. El hecho de tener este año la responsabilidad de estar al frente de las cuadrillas de los pasos de la Hermandad del Buen fin y del Nazareno de la Divina Misericordia de Las Siete Palabras en la misma jornada, no supondrá afortunadamente problema alguno porque contamos con un equipo de auxiliares con muchísima experiencia, tanto fuera como debajo de los pasos, muy comprometidos con el trabajo que realizan y siempre dispuestos a colaborar y dar lo mejor de sí para las Hermandades y Cofradías. 
(P): Siempre hay que dedicarle una levantá a…
(R): A los hermanos difuntos. 
(P): ¿Alguna anécdota curiosa que nos quieras contar?
(R): Hay una que recuerdo con mucho cariño. Se acercaba el día de mi sexto cumpleaños y mi abuelo Rafael, como era de costumbre, me preguntó qué era lo quería de regalo, si una película, ropa, o algo por el estilo, y yo le contesté que lo que realmente quería era un martillo. Entonces mi abuelo fue al taller de Juan Borrero, persona por la que también siento mucha admiración y mucho afecto, y le encargó ese martillo que con tanto cariño guardo en el escritorio de mi habitación. 
(P): Por último Javi, conteste con lo primero que se le venga en mente:
Un misterio: El misterio de la hermandad de la Exaltación. 
Un palio: El palio de la Virgen de La O 
Una cofradía: La Sagrada Entrada en Jerusalén (La Borriquita). 
Un capataz: Rafael Ariza Sánchez. 
Cuaresma: Un lunes por la noche en un entrenamiento de la Hiniesta/ Noche de fundir en la Hermandad de La O. 
Capataz o costalero: Capataz. 
Una calle: Rodo/Real de la Carretería. 
Domingo de Ramos: Cuando mi padre me compraba el primer helado de la temporada en la confitería “La Campana”. 
Una banda: El Carmen de Salteras. 
De frente o con cambios: De frente. 
Costaleros uniformados o vestuario libre: Como la Hermandad lo requiera. 
Marcha de Cristo: Santa Marta (Sol). 
Marcha de virgen: Hiniesta de Peralto. 
Salida o entrada: Entrada.



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