Córdoba

La herencia de tu gubia

Tú quisiste, Madre Mía, aparecer entre la sinrazón y el odio fraternal… e inundar nuestras esquinas de Esperanza; para que brotaran simientes de Paz en el erial del jardín de nuestros abuelos…y quisiste que fueran sus manos las que plasmaran tu belleza…


Entre
permiso y permiso
que
el frente te concedía,
hallaste
el tiempo preciso
para
tallar a María;
fue
como un sueño que quiso
brotar
en Andalucía
para
dar Dios a sus hijos
la Paz que todos querían.

Nació
su luz de tus manos,
gubia
de amor verdadero,
¿quién
hubiese imaginado
tanto
fervor cofradiero?;
y
cada Miércoles Santo
sigue
vivo tu recuerdo,
mientras
consuelas el llanto
de «tu Niña», desde el Cielo.
Me
acuerdo de tus palabras
a
los pies de la Señora
y
de tu alma cansada
siempre
junto a la Paloma;
«esta
es mi Niña» contabas,
verdades
que otros ignoran,
y
tus ojos delataban
quién
vivía en tu memoria.
Pasó
la vida y el tiempo
te
arrancará del olvido,
porque
el profundo respeto
es
sincero y bien nacido;
sólo
el amor que da el pueblo
sabe
ser agradecido
y
no aprende de decretos
ni
palabras sin sentido.
Tu deseo de Esperanza,
se convirtió en Paz del Cielo…
y se quedó en Capuchinos
para ser nuestro consuelo.


  Guillermo Rodríguez 

Juan Martínez Cerrillo
Nació en Bujalance el 4 de Abril de 1910 y se trasladó a Córdoba a los seis años, donde adquirió una sólida formación artística, primero en la Escuela de Artes y Oficios y después en el taller de Rafael Díaz Fernández. En Córdoba realizó toda su copiosa obra, tan rica como diversa, puesto que este notable creador, de espíritu polifacético, se desdobló en las más distintas facetas del arte. Fue pintor paisajista en su juventud, pero tras la Guerra Civil de 1936-39 se apasionaría por la escultura en general y por la imaginería procesional en particular.
Más tarde, sin abandonar ambas facetas, Martínez Cerrillo dirigiría sus afanes creadores hacia los cueros artísticos. Sobre todo en la imaginería procesional su labor fue extraordinaria. A lo largo de su vida talló una larga serie de sesenta vírgenes dolorosas y de gloria que se hallan repartidas por Córdoba capital y provincia, pero también por numerosos puntos de España, Bélgica, Argentina, Venezuela y Panamá. También realizó una serie de 38 imágenes de Cristo.
Entre su producción imaginera relacionada con la Semana Santa de Córdoba, destacan las vírgenes de la Paz y Esperanza (1939), la Alegría (1944), la Esperanza (1947) y la Piedad (1958). También son importantes los cristos de la Humildad y Paciencia (1944), La Sentencia (1945), Las penas de San Andrés (1954) y la Entrada Triunfal en Jerusalén (1963). En la provincia cordobesa son también muy numerosas sus obras: vírgenes de los Dolores de la Vera Cruz de Fernán Núñez, y de la Paz de Lucena, así como varias imágenes titulares de la Semana Santa de su Bujalance natal.
Además de esta labor imaginera, caracterizada por un barroquismo de dulzura expresiva, alejada del desgarro expresionista, Juan Martínez Cerrillo, como pintor al óleo realizó una bella serie de cuadros teniendo como tema todos los pasos de Semana Santa de Córdoba, y otra sobre los patios típicos cordobeses. Fue un dominador del procedimiento de ejecución del arte del cuero, con el que realizó muchas obras sobre temas religiosos y populares andaluces. Su última obra fue el camarín de Ntra. Sra. de la Paz y Esperanza del convento del Santo Ángel (RRPP Capuchinos) en guadamecí. Falleció en Córdoba el 6 de Octubre de 1989.


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