Sevilla

Las líneas rojas de la Madrugá

Blas Jesús Muñoz. Conforme avanza la Cuaresma el tiempo se agota de cara a alcanzar una solución viable para la Madrugá. Y, conforme se estudian posibilidades, todo apunta a que tendrán que asumirse sacrificios por parte de todas las corporaciones, unas más que otras, que integran el eje cenital de la Semana Santa hispalense. 

En la jornada de hoy martes se abordará una nueva reunión de los hermanos mayores, a la búsqueda de una solución viable, si bien todo parece apuntar a que la misma no estará en ningún modo exenta de sacrificios.
Sacrificios
El plan trienal que costó la dimisión al Delegado, Francisco Vázquez Perea, parece que será sustituido por otro bienal que implicaría el reparto de del peso de las modificaciones. Así pues, dicho planteamiento implicaría que el Gran Poder regresaría por la calle Cuna, lo cual no obligaría a que Calvario y Esperanza de Triana vieran modificados sus recorridos al desaparecer el famoso cruce de la calle Zaragoza. Ello implicaría que los Gitanos tendrían que aguardar a que el Gran Poder atravesase hasta Orfila para luego extender su recorrido por el entorno de la parroquia de San Andrés de manera que no se colapsara la salida de la Macarena a la plaza de la Encarnación. A su vez, la citada cofradía de la Macarena se vería obligada a discurrir por Puente y Pellón.
Esta primera parte de la solución implicaría numerosas cuestiones en torno a la seguridad, especialmente, en torno al Gran Poder que en determinadas partes de este recorrido vería su cortejo encajonado y a merced del ritmo que marque otra cofradía.
La segunda parte del plan devolvería a la mencionada Hermandad del Señor a su recorrido actual. Los papeles se invertirían puesto que la Macarena retomaría su regreso por la calle Cuna. Lo expuesto implicaría, por su parte, que Esperanza de Triana o Calvario renunciasen a su itinerario. No resultará sencillo puesto que, por ejemplo, podría plantearse la imposibilidad de que el palio de la Presentación discurra por la estrechez de la calle Bailén, de tal forma que la corporación tenga que a discurrir por Canalejas, Gravina, Pedro del Toro y plaza del Museo.
La prueba del palio de la Concepción
La hermandad que falta en esta ecuación no es otra que la del Silencio, la cual se comprometería durante la prueba de este plan bienal a discurrir por el entorno de la parroquia de San Andrés, un itinerario que fue probado en la noche del día 2 por el palio de la Virgen de la Concepción en la estrechez de la calle Daoiz. 
La maniobra resultó bastante compleja. Hasta tal punto que la misma se asemejaba más a la entrada o salida de un templo que al paso natural por cualquier calle. De hecho, los costaleros tuvieron que maniobrar para acercarse a lo que supone una media altura. 
La citada maniobra no resultó ser suficiente para que el palio saliera indemne ya que se partió una de las azucenas que rematan los varales. Cierto es que se pasó, rotura incluida, rozando los varales con la fachada de San Andrés.
La decisión queda en manos de aceptar su cuota de sacrificio queda ahora en manos de los oficiales de la corporación de San Antonio Abad. Toda vez que el plan también vendrá a suponer que el global de horarios crezca en torno a una hora (entre 50 y 55 minutos).

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