Córdoba

López de Letona se despide de los hermanos de las Angustias



Blas Jesús Muñoz. Durante los últimos ocho años Antonio López de Letona ha ostentado el mando de la Hermandad de las Angustias. Un período en el que la corporación ha abordado cuestiones tan relevantes como el traslado de la sede de San Pablo a San Agustín, así como la adquisición de una casa de hermandad en las inmediaciones de este último templo.

Dos mandatos que han resultado muy productivos y que López de Letona ha querido plasmar en una misiva dirigida a los hermanos y remitida a este medio que, a continuación, les reproducimos:
Como bien sabes se aproxima el final de una etapa en nuestra Hermandad, ya que el día 20 de este mes de septiembre elegiremos un nuevo Hermano Mayor que será el encargado de regir el destino de la Cofradía durante los próximos años.

Es natural que al final de una etapa se haga un balance de lo acontecido. Un balance que os corresponde a vosotros, los hermanos, a los devotos de Nuestra Señora de las Angustias y su Santísimo Hijo, y a la historia.

Como cualquier persona que se acerca a la Hermandad, mi Junta de Gobierno y yo hemos pretendido aportar lo mejor de nosotros intentando dejar una Cofradía mejor de la que nos encontramos.

En estos años la Hermandad ha hecho muchísimas cosas, tantas que se hace difícil recordarlas todas y asimilar que han sucedido en tan corto espacio de tiempo. Se han restaurado las imágenes de nuestros Sagrados Titulares, así como la peana y los evangelistas del siglo XVIII, los angelitos del siglo XIX que lucen en el paso, la corona de salida y varias varas, se ha recuperado para el culto la fantástica diadema de principios del siglo XX que por su mal estado de conservación permanecía en el más absoluto de los olvidos, se han realizado unos magníficos actos con motivo de nuestro CDL Aniversario Fundacional (con una inolvidable exposición y una apoteósica salida extraordinaria que forma ya parte de la historia de la Semana Santa cordobesa), se ha conmemorado el XXV aniversario de la Coronación Canónica con unos cultos cuyo altar maravilló a propios y extraños, participamos con nuestras imágenes en el recordado Via Crucis del Año la Fe, se ha realizado una nueva cruz para el paso y se ha sustituido la mesa, reforzando su estructura interna, se ha digitalizado y ampliado el archivo histórico de la Cofradía, ha aumentado el ajuar de la Virgen y el guion procesional, se han redactado por fin unas nuevas Reglas (que incluyen la realización de nuestra anual Estación de Penitencia en la Santa Iglesia Catedral) y se ha dotado a la cofradía de un necesario reglamento de régimen interno, también ha culminado el proceso que ha llevado a la declaración de nuestro grupo escultórico como Bien de Interés Cultural, contamos con un nuevo y moderno programa informático de gestión, se ha renovado por completo la página web y se han aprovechado las ventajas de las redes sociales para difundir nuestras actividades y estar más cerca de los hermanos y devotos, se ha logrado formar un grupo joven comprometido e ilusionado, y un largo etcétera. Y todo esto se ha logrado sin descuidar nuestras obligaciones caritativas, terreno en el que se han recogido y entregado miles de kilos de comida al comedor social de los Padres Trinitarios y se ha demostrado un inamovible compromiso con la vida del no nacido mediante nuestra colaboración con Adevida.

En un aspecto más sentimental que material, me gustaría destacar los lazos de afecto y amistad que en estos años se han creado con numerosas hermandades de la ciudad, hermandades que con su patrimonio y su apoyo nos han acompañado en algunos de los momentos más trascendentales de nuestra historia reciente. Sirvan estas palabras para agradecer su ayuda incondicional a hermandades como el Carmen de San Cayetano, la Pasión, las Penas de Santiago, la Merced, la Estrella, la Expiración o los Dolores.

Pero de entre todo lo logrado, de lo que nos podemos sentir más orgullosos es de nuestra nueva Casa de Hermandad y especialmente de la vuelta a San Agustín. Una acción de justicia para la Hermandad y el barrio. Un barrio que ha esperado durante décadas la vuelta de la que llaman “su Reina” y una Hermandad que en ningún momento dejó de mirar con nostalgia aquel templo que fue su casa durante siglos.

Por todo ello quiero aprovechar esta misiva para hacer un público homenaje a los Padres Dominicos que con tanta generosidad nos han acogido en su casa y que con tanto amor nos tratan. A los padres Miguel Ángel, Carlos, Luis, Justo y Benito mi eterna gratitud. Y para el Padre Paco mi gratitud y mis oraciones.

Este cambio que se va a producir en la Cofradía será positivo para todos y seguro que nuestro nuevo Hermano Mayor y los hermanos que lo acompañan trabajarán por seguir engrandeciendo el futuro de nuestra Hermandad. Para ellos os pido compresión, respaldo y lealtad. También ellos encontrarán obstáculos que deberán salvar y para los que seguro que necesitarán nuestro apoyo como hermanos.

Como en cualquier orden de la vida, cuando se toman decisiones alguien puede no estar de acuerdo y sentirse dolido o maltratado. Si por alguna decisión mía o de quienes me han acompañado alguien se ha sentido ofendido, mis más sinceras disculpas. En ningún momento ha sido nuestra intención.

Para terminar quiero agradecer vuestro apoyo, vuestra comprensión y vuestro cariño. Me siento muy orgulloso y doy gracias a Dios por haber podido trabajar por mi Hermandad y por haber sido vuestro Hermano Mayor.

Un fuerte abrazo en Cristo, Nuestro Señor.
Antonio María López de Letona Natera
Hermano Mayor

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