Sin categoría

Nisán: XXXVII El Duelo

Todos consuelan a la Reina del dolor y el lamento, tomando su mano, ofreciéndose como pañuelo y abrazándola con dulzura. Y Ella inunda al mundo entero con sus lágrimas. Su corazón
casi naufraga en un océano de pesadumbre y su barco parece carecer de rumbo…
pero en verdad, existe un destino para el timón de su navío.

De repente, en el
cielo del horizonte se comienza a vislumbrar un rayo de sol entre la negrura de
la tormenta, y entonces se produce la conversión… y María,
que era hace un instante pasajera a la deriva en mitad de la tempestad, se ha
transmutado en capitana del velero, en marinera de esperanza, en ancla para la
humanidad y otra vez en luchadora. Y seca su llanto en su manto de estrellas,
para atisbar una pequeña sonrisa mientras nos habla de Él, de su mensaje, de su
promesa, del tercer día. Y Ella, la que vinimos a consolar, se erige en
consoladora del universo para empezar a devolvernos la Fe…

Me consuela la locura
que ha sumido mis desvelos
con su pésame la luna
y sus lágrimas el Cielo,
no puedo darle clausura,
como quieren mis anhelos,
al Dolor que me tortura
como un punzón rompe el hielo.
Y lágrimas no me quedan,
ni recelo a la ceguera
que causó tanto tormento.
Es la Fe mi compañera
para asir mi abatimiento.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.

Suscríbete

Introduce tu correo electrónico para recibir todas las novedades. 


Powered by WordPress Popup