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Córdoba, El Rincón de la Memoria

¿Qué fue del Cristo de la Misericordia que daba nombre a su hospital?

Hace más de 150 años que el Hospital fue pasto de las llamas.

“En las primeras horas de la mañana del dia 31 de Agosto de 1867, las campanas anunciaron un incendio en el barrio de Santa Marina y, acudiendo multitud de personas, vieron que el hospital de la Misericordia era pasto de las llamas. Los que fuimos en aquellos tristísimos momentos, presenciamos el espectáculo mas lastimoso que se puede presentar á nuestra vista: las mugeres de la vecindad, personas de diferentes clases sociales, todos, en fin, sacaban en sus hombros á los infelices enfermos, que en sus propias camas eran puestos en la huerta y el campo, en tanto que los arquitectos y operarios trabajaban con afan en sofocar aquel poderoso elemento, del que pudieron salvarse las enfermerías, reduciéndolo á la cocina, por donde empezó, y cuerpo de habitaciones del patio hondo ó de la fuente. Despojada la iglesia, como todo el edificio, de cuanto en él habia, un sacerdote cuidó de sacar el Sacramento del depósito, y con varias luces lo condujo al de la parroquia de Santa Marina, de donde, concluida la obra, fué llevado en una procesión muy solemne con estraordinaria concurrencia”.

Así narraba Teodomiro Ramírez de Arellano en su inmortal obra “Paseos por Córdoba” un luctuoso suceso del que se cumplen exactamente 150 años, el incendio que destruyó el célebre Hospital del Santísimo Cristo de la Misericordia, posteriormente provincial de Crónicos, “uno de los establecimientos de beneficencia mas notables de Córdoba, cuyo principio fué, por cierto, bien estraño y humilde”, según afirmaba en su conocido libro el propio Ramírez de Arellano, que añadía que “En el patio de entrada hay un pequeño monumento ó triunfo dedicado á San Rafael, por cierto de escaso mérito, y costeado por la hermandad á mediados del siglo XVIII. La capilla, aunque de cortas dimensiones, de muy linda forma, es de una sola nave con presbiterio y media naranja. En el altar mayor está el Smo. Cristo con la Vírgen al pié de la Cruz: á los lados de la mesa hay otras dos, con urnas, figurando los sepulcros de Jesus y la Vírgen: en aquel mismo punto, ó sea de la verja adentro, hay otros dos altares con cuadros, que si no de gran mérito, son bastante buenos; uno representa el Descendimiento de la Cruz, y el otro á San Pedro. Más hacia la puerta están los altares de la Vírgen del Rosario, de vestir, y San José, escultura: otras se ven en repisas, como San Rafael y San Cayetano, ésta de mérito, y una Vírgen de los Dolores: también están colocados varios cuadros, uno ó dos que pasan por muy buenos. En la sacristía se conserva un hermoso Crucifijo de marfil, cuya escultura tendrá una media vara de alto”.

Respecto al crucificado que dada nombre al hospital y que presidía la capilla, el autor hacía referencia al presunto origen legendario de su advocación asegurando que “cuentan, y hemos leido impreso, que el origen de la advocacion de Smo. Cristo de la Misericordia, fué un milagro de esta venerada imagen, un tiempo refugio de todos los cordobeses. Un infeliz trabajador que se habia quedado ciego, no hallando alivio con cuantas medicinas y promesas le dijeron para recobrar la vista, andaba por las calles, casi por completo trastornada su razon: no otra cosa podia ser, cuando en aquellos tiempos, no tanto religiosos, sino hasta fanáticos, entró un dia en esta ermita, y haciendo que el lazarillo lo acercase á el altar, levantó el palo en que se apoyaba y asestó un golpe á la imagen, diciéndole: —«Si no puedes volverme la vista ¿para qué sirves?»— mas en seguida lanzó un grito, mezcla de temor y alegría, que á todos dejó suspensos: el ciego no solo vio la imagen, sino un cardenal que, casi brotando sangre, le habia causado con su palo. Este milagro se divulgó por todo Córdoba, acudiendo multitud de gente á aquel punto, dándole al Santo Cristo el dictado de la Misericordia, por la que usó con el que tan sacrílegamente le acababa de ofender”.

Plano de la ciudad 1851 con detalle de la muralla y Hospital

No obstante, el propio Ramírez de Arellano subraya que más allá de la leyenda, el origen del hospital descansa en orígenes mucho más prosaicos: “La multitud de defunciones que frecuentemente ocurrían en el campo, sin haber quien condugera los cadáveres á la población, para enterrarlos en sagrado, no pudo menos de llamar la atencion de algunas personas caritativas, y hacia el año de 1690, se formó una hermandad de varios trabajadores, en su mayor parte piconeros, con el objeto piadoso de remediar aquella falta, sensible á todos los amantes de la humanidad: principiaron por formar sus constituciones ó reglamento, que les aprobó el Cardenal Obispo de Córdoba D. Fr. Pedro de Salazar, y en seguida comenzaron á cumplir su benéfica institución. Medio siglo antes, ó sea en 1640, un devoto llamado Gregorio Ponce, compró á los Padres de Gracia un solar y labró una ermita cerca de la puerta Escusada, á un Crucifijo de su devocion y á que daba el título de la Misericordia, y este fué el lugar que la ya citada hermandad eligió para sus reuniones y esponer al público los muertos desconocidos, aunque esto también se hacia ea los poyos de los Marmolejos, hoy plaza del Salvador, y ante la Vírgen del Pópulo, en el Arco bajo de la Corredera”.

Con independencia de la mencionada leyenda, lo cierto y verdad es que hace más de siglo y medio, siempre según el texto de Ramírez de Arellano – cabe destacar que otros textos hablan de un incendio similar el 5 de agosto de 1872 -el hospital del Cristo de la Misericordia “fue pasto de las llamas” y con la tragedia, se perdieron las referencias del legendario y venerado Cristo de la Misericordia que presidía el altar mayor de su capilla. Una ausencia de referencias que deja en el aire una interrogante: ¿Qué fue del Cristo de la Misericordia que daba nombre a su hospital?

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