Sendero de Sueños

Sendero de Sueños: Demos el poder a quien corresponda

Hace unos días me encontré con un hermano que me contó algo que me dejó estupefacta. En un ensayo de su Hermandad, pasó lo siguiente:

Un muchacho lleva ya algunos años salieron de patero en el paso de esa Hermandad, su Hermandad. El capataz, le manda al lugar del fijador. El costalero accede, pero antes de cruzar el dintel de la puerta del templo, el costalero le pide a su superior que mande arriar el paso y le dice que no quiere ir en ese sitio.
El capataz, le dice que él no es nadie para decirle lo que tiene que hacer, y el costalero, le responde lo mismo. ¿El final? El costalero se va del ensayo.

¿Mi cara? Imagínensela.  

¿Hasta qué punto tiene el poder el costalero? ¿Son los costaleros una especie de poder oculto en las hermandades? ¿Quién le dio tanto poder? ¿Cuándo se le dio ese poder?

Siempre escucho de boca de estos hombres que sobre su cerviz llevan a nuestros Titulares que ellos son privilegiados en las hermandades porque sobre sí llevan lo más sagrado, ¿les convierte eso en seres poderosos dentro de las cofradías?
Mi hermano es costalero y puedo decir que jamás, ha sentido ese afán de poder que tienen algunos que no dejan de ser unos hermanos más. Unos hermanos, que dentro del cortejo, cumplen una función específica, que no imprescindible.
El costalero, no deja de ser servidor de Jesús y su Madre pero, ¿es ese servicio gratuito dentro de las hermandades o hay “gato encerrado” y después se les tiene que «pagar»?
Sí, es verdad que hacen Estación de Penitencia, bueno, sólo algunos, porque hay otros… Las hermandades, en vez de preocuparse en contar nazarenos y hacer caja queriendo más y más, deberían de preocuparse por la actitud y seriedad de algunos de esos que dicen ser los sufridores y privilegiados de la Semana Santa.
Nunca he sido crítica con esta especie de cofrades, pues cada cual puede y debe vivir su fe como quiera, tal y como terminaba mi artículo de la semana pasada, pero cuando el poder recae sobre esas personas que sólo quieren protagonismo un día y salir en fotos delante del paso, eso ya es harina de otro costal.
Debemos ser conscientes que hoy en día, la vida debajo del paso es más larga que antaño, por lo que a los mayores, os corresponde enseñar a los jóvenes que entran, que llevar el paso no es sólo meter riñones y empujar pa`rriba. Ir debajo el paso es mucho más que eso, y no una reunión de amigos que al terminar hacen el tan cordobés perol y luego se van de fiesta cofrade juntos.
Un costalero debe ser mandado por el capataz. Un capataz puesto en su cargo por la Hermandad. Por lo que la cuadrilla, en realidad, está bajo supervisión de la Junta de Gobierno. Sin embargo, cuando ésta está integrada en un 90% por personas del costal…, la cuadrilla hace y deshace como le viene bien.
¿Qué otro gallo cantaría si por Estatuto Marco viniese recogido que todo aquel que pertenezca a una Junta de Gobierno y fuera costalero, debería de colgar por 4 años el costal y al terminar el mandato continuar? Ya no habría más elecciones decididas por la cuadrillas, ni las cuadrillas tendrían el poder que tiene ahora a la hora de decidir la línea o marcha de una Hermandad. Ni «matarían» por pertenecer al órgano ejecutivo de una Hermandad.
Señores, que aquí cada uno de los hermanos somos imprescindibles, pero sólo 364 días al año. El día que falta, es el día de la salida, que los únicos imprescindibles, son los Titulares, los demás, sólo somos acompañantes.
Demos el poder a quien le correponde.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.

Suscríbete

Introduce tu correo electrónico para recibir todas las novedades. 


Powered by WordPress Popup