Sendero de Sueños

Sendero de Sueños: El Camino se hace andando

En el mundo cofrade podemos escuchar aquello de… «el próximo día tal, a tal hora, la Hermandad de…, se hermanará con la Hermandad cual…, y en el acto se hará entrega de sus medallas y demás obsequios que las Juntas de Gobierno crean oportunos…» bla, bla, bla…

A todos nosotros se nos pueden venir a la cabeza numerosos ejemplos, pero es la Concordia entre la Hermandad del Gran Poder y la Esperanza Macarena, la más conocida o la que todo el mundo recuerda al instante.

Sin embargo, a mi, la que se me viene a la cabeza, es la mañana del 24 de enero de 1982 (no la pude vivir porque no había nacido, pero sí sé de ella por documentación y charlas con personas que sí estaban presentes), cuando por primera y única vez, el palio ochavado de la Paz y Esperanza, se montó en el interior de la Iglesia, para acoger la imagen que la Hermandad del Rocío de Córdoba regaló para que cada Miércoles Santo fuera entronizada en la calle central de la candelaria de la Virgen, o la mañana del 10 de mayo de 1.998, cuando, desde la escalinata del Convento, vi entrar el Simpecao en la plaza capuchina.

Pero, ¿qué es eso de Hermandades Hermanadas? Entiendo, que son hermandades que quieren unir lazos fraternales para fomentar el contacto humano y culturales. Evidentemente, lo hacen por poseer una ideología o unos fines en común. También puede venir la idea del hermanamiento por alguna circunstancia especial. Pero, ¿cuidan las hermandades estas relaciones?
Desde mi punto de vista, o al menos así me lo han inculcado, las hermandades que se proclaman hermanas de otras, deben acompañarse en todos los cultos internos y externos que realicen. Sin embargo, veo que esas relaciones, no se cuidan como debiera. Pocos actos veo yo realizarse conjuntamente. No basta con acudir a las Funciones Principales de Instituto y a la salida. Como bien dice el proverbio «el amor es como una planta trepadora que muere si no tiene nada a qué agarrarse». 
Pues en esto de las hermandades hermanas, es lo mismo. Dos hermandades que, libremente han decidido ser hermanas, con todo lo que conlleva esa palabra, tiene que luchar cada día para que esa relación tenga esa sujeción necesaria. No basta con estar el día de salida, ni engalanar calles ni plazas a su paso…, no basta con los papeles. El camino se hace andando.
A lo mejor al tener como referente la Concordia entre Gran Poder y Esperanza Macarena, pretendo traer ese estilo de fraternidad a mi ciudad. Y pensándolo bien, SÍ, eso es lo que quiero, porque de Sevilla no sólo hay que traer bandas o copiar pasos y bordados… Sevilla es mucho más de lo que simplemente vemos a primera vista.
Raquel Medina Rodríguez









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