Sendero de Sueños

Sendero de Sueños: Paz… y Esperanza renovada

Y pasó todo. Ya pasaron todas las fiestas donde todo es amor, paz, armonía y buenas intenciones. Ahora llega el momento de cumplir con los nuevos propósitos previstos para este año: adelgazar (cosa que no puedo), dejar de fumar (ya lo hice hace 5 meses), ir al gym… (bueno, yo practicaré el caminar)…, son los más usuales. ¿Cabrían aquí el de escuchar más a la gente?, ¿cabría el de mirar más a las personas y menos nuestro ombligo?. Yo creo que sí. ¿Lo podemos intentar?.
Ya ha llegado el momento de recoger el espumillón, el belén (aunque a mí me gusta tenerlo hasta la festividad de Candelaria), comernos los últimos bombones y polvorones y regresar al trabajo (los que hemos tenido vacaciones). De nuevo la rutina volverá a envolvernos con su sutil manta de incomprensión y de desasosiego, en un papel menos llamativo que el de los regalos de sus Majestades.
Recordamos que, a pesar de ir desmontando todas las luces, ponernos a dieta por los excesos en diversas comidas, la Navidad aún no ha tocado fin. Como en toda familia, la llegada al mundo de un nuevo miembro es motivo de alegría, pero para nosotros, los cristianos, debe serlo aún más, cuando llevamos a ese pequeño ser a pertenecer a esta gran familia llamada Iglesia. Con el bautismo de Jesús, celebración que se conmemora este domingo, acabará el tiempo de Navidad. El tiempo litúrgico. Sin embargo, en nuestros corazones, debería de permanecer siempre ese espíritu navideño de solidaridad, ayuda y paz, durante el resto de meses del 2015.
Enero ya está llegando a su ecuador y se acerca el inicio de Cuaresma, esos 40 días que todos anhelamos por ser la preparación para la Semana de Pasión, esa con la que soñamos resplandeciente. Pero antes, llegará la Paz a nuestras vidas, la Esperanza a nuestros corazones, reflejada en esos ojos brillantes de Aquélla que anida en Capuchinos. Ésa que transmite Humildad siendo reina, Paciencia ante la injusticia. Ésa que, este año, estoy segura, hará que muchos de sus hijos, vuelvan bajo su manto, con esperanzas renovadas.
Raquel Medina Rodríguez 



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