Sendero de Sueños

Sendero de Sueños: ¿Tiene que llegar el final para poder resurgir?

¿Qué nos pasa? ¿Por qué esa manera de actuar? ¿Por qué esa desgana?
Miedo no, pavor es lo que siento, a veces, cuando me paro a pensar en algunas cuestiones de este mundillo. No todo es malo, evidentemente, pero sí hay cosillas que llaman mi atención; y creo, que quien no quiera verlo, es que quiere vivir engañado.
En primer lugar, y antes de nada, quisiera felicitar a D. Jesús Casero por su reciente elección como Hermano Mayor de la Hermandad de las Penas. Ya le digo que no le doraré la píldora como algunos/as harán, sobretodo por haber hecho regresar a la Banda de León, esa por la que algunos hasta hubieran matado, de forma metafórica, claro está, y por cambiar la banda del palio. Me da pena, Sr. Casero, que sólo hablen de eso después de su elección y no de su programa de Caridad. Ahí es donde yo estaré, pues yo sólo le pido dos cosas en estos cuatro años: Hermandad, que no Cofradía y una buena Acción Social, todo el año. Estoy segura que será capaz de comprometerse a ello y a cumplirlo, al igual que ha hecho con el tema del acompañamiento musical.

En otro orden de cosas, y al hilo del comienzo de mi artículo de hoy, quisiera lanzar la siguiente pregunta: ¿ven normal, queridos cofrades, que en una Hermandad que, cada Domingo de Ramos, pone tres pasos en la calle, acudan a ejercer su derecho a voto a Hermano Mayor, 53 personas? ¿No es un tema para pararse a pensar, a reflexionar, por lo menos en algún momento? En mi humilde opinión, ahí pasa algo. Señores reflexionen, hagan algo por mejorar esa situación.
Otro tema que me asalta la cabeza no es ni más ni menos que el tema de las no candidaturas en hermandades a hermanos mayores. Tres hermandades de peso, como Rescatado, Expiración y Estrella, han tenido que pedir prórroga al Obispado por la ausencia de candidatura. ¿No es para echarse a llorar? ¿Nadie se ve capacitado para ello? ¿No se forma en las hermandades? ¿Un Hermano Mayor no pone de Vice Hermano Mayor a quien él ve preparado o como posible candidato para ser el cabeza de la Hermandad cuando pase su legislatura? ¿O es que ponemos al amigo de turno o a aquél que me puede soltar más pasta? Tema puntiagudo, lo sé, sin embargo, no puedo dejar de pensar que este barco parece hundirse. Y, a veces, creo que es lo que tiene que hacer, porque así se podrá levantar con más fuerza. Ya por no hablar de las impugnaciones y chanchullos en los cabildos de elecciones.
Miedo me dan algunas actuaciones de hermanos mayores que se creen todopoderosos desde su posición erguida con vara dorada en mano. Señores Hermanos Mayores, si una cosa o una persona funciona…, ¿por qué prescindir de ella? Sobretodo si ya, ustedes han trabajado con ella. No lo entiendo. Perdonen que les diga. ¿Sienten presión por algún lado? ¿Se están viendo coaccionados de alguna manera? Si es así, dimitan, porque están haciendo de usted, un hermano mayor de paja.
Cada día que pasa estoy más convencida que se debería obligar a Hermanos Mayores y miembros de la Juntas de Gobierno a unos cursillos de preparación, de formación, como hacen en la ciudad vecina.
Hagamos examen de conciencia. Parémonos durante el camino a reflexionar sobre esta situación que, en algún momento, puede echar todo a perder. No sirve de nada, en este mes que entra tener las calles llenas de cofrades viendo las salidas extraordinarias, si después dejamos morir la vida diaria de una Hermandad. 
Busquemos entre todos la solución a esta desgana generalizada en nuestro mundo. Un mundo por el que hay que luchar, pero unidos.

Raquel Medina





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