Sevilla, ⭐ Portada, 💚 El Rincón de la Memoria

1972, la Soledad de San Buenaventura sin costaleros

En aquel año España vivía todavía bajo el régimen de Franco, Reino Unido acogía por cuarta vez el certamen de Eurovisión, donde quedamos décimos con Jaime Morey, quien interpretó “Amanece” e Irlanda presentando un tema en gaélico, la única vez en su historia que concurría con una canción en un tema distinto de habitual, el inglés, en este caso debido a las fricciones con Reino Unido. 1972 trajo además el inicio del concurso más éxitos de todos los tiempos en España. El 24 de abril debutaba “Un, dos tres… responda otra vez”.

La Semana Santa de Sevilla pasaría a la historia por ser la primera vez que los Servitas se sumaba a la nómina de cofradías que hacían estación de penitencia a la Santa Iglesia Catedral pero también por un conflicto entre la Hermandad de la Soledad de San Buenaventura y sus costaleros. El Viernes Santo cayó el día 31 de marzo, y la cuadrilla de costaleros asalariados tenía que presentarse en la Iglesia de la Calle Carlos Cañal con la finalidad de prepararse para la salida procesional de la Soledad. Pero estos, que por aquel entonces estaban bajo las órdenes de José González Solano, no se presentaron finalmente por lo que la corporación se veía obligada a suspender la estación de penitencia.

En el convento esperaban José Gaviño, Teniente Hermano Mayor, y Félix Albarrán, Mayordomo. Los costaleros no hacían acto de presencia, aunque seguía en pie la idea de realizar estación de penitencia. Hasta la Cruz de Guía se puso en la calle. Todavía tenían esperanzas de que aparecieran los costaleros, mientras que la Soledad, en su paso, aguardaba ataviada con una saya de raso blanco bordada en oro, obra de Dolores Pérez Toscano.

La noticia comenzó a correr entre los integrantes de la hermandad pasando de ahí a otros cofrades llegando a oídos de la junta de gobierno de Montserrat. Fue entonces cuando miembros destacados de la corporación se reunieron tomando una rápida solución aunque ello acabara afectando negativamente a su estación de penitencia. La cuadrilla del Cristo de la Conversión fue enviada para meterse bajo el paso de la Soledad de San Buenaventura, de modo que pudiera hacer estación de penitencia. Las calles de la ciudad no vieron aquel Viernes Santo la mirada del Cristo gubiado por Juan de Mesa conversando con el Buen Ladrón ni la cara aniñada de la Magdalena a sus pies.

Cuando la hermandad franciscana llegó a Plaza Nueva, el paso de la Soledad aguardó en la esquina de la Calle Granada hasta que la dolorosa de Montserrat llegó hasta este mismo enclave para agradecer el gesto que había tenido la corporación radicada en la que fuera la Capilla de la Antigua y Siete Dolores para con ellos. Frente a frente, ambos pasos se giraron y terminaron levantándose a la par tras la llamada a sus costaleros de los capataces. Después, cada cofradía discurrió por el itinerario establecido, accediendo la Soledad al interior de su templo alrededor de las dos y media de la madrugada.

La explicación

Tras la polémica suscitada, el capataz de la cuadrilla de la Soledad, José González Solano, salió al paso para explicar lo sucedido. Este, conocido en los círculos cofradieros como “Rabanero” manifestó que no se presentó dado que no disponía de cuadrilla. E incluso afirman que fue visto la misma mañana del Viernes Santo buscando jóvenes para que formasen parte del grupo que habría de llevar a la Soledad de San Buenaventura el Viernes Santo por las calles de Sevilla.

Otra jornada sin costaleros

Tal fue esta muestra de solidaridad que no pasó desapercibida para la Sevilla cofradiera. Rafael Bellido, por entonces presidente adjunto del Consejo de Hermandades y Cofradías de la ciudad contactó con la corporación de Montserrat para ofrecerles que el Sábado Santo el paso de misterio se integrase dentro del cortejo del Santo Entierro. Pero la falta de costaleros terminó por dejar al Cristo de la Conversión nuevamente en el interior de su sede canónica.

Estos hechos marcaron un precedente en el mundo del costal. Así se desprendió de la conferencia ofrecida en el Círculo Mercantil de Sevilla el 1 de diciembre de 2012, bajo el título “Soledad de San Buenaventura 1972. 40 años de un punto de inflexión en las cuadrillas de costaleros”. Y es que se avecinaba tras estas actuaciones el final de las cuadrillas profesionales.

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