Si resulta extremadamente complicado que una banda de provincia pueda llegar a tocar en su capital, más mérito tiene el hecho de que llegue a consolidarse. A lo largo de nuestra tierra, son pocas las formaciones musicales provinciales que tocan con asiduidad en las capitales. Algo así sucede con la Banda de Música de Tubamirum, de la cordobesa localidad de Cañete de las Torres, que en 2017 acompañará hasta a tres Hermandades de la ciudad de San Rafael –Huerto, Merced y Santa Faz-.
Hoy tenemos el privilegio de poder conversar con Alejandro Albillo Blázquez, director actual de la Banda de Música de Tubamirum de Cañete de las Torres desde el año 2004. Nacido en Bujalance, comenzó su andadura en el mundo de la música con la Banda de Música de la Asociación Pedro Lavirgen de Bujalance. Estudió en el Conservatorio Superior de Música Rafael Orozco de Córdoba, donde obtiene el título de Profesor Superior de Clarinete. Además, es licenciado en Historia y Ciencias de la Música por la Universidad de Granada.
En primer lugar, gracias por aceptar esta entrevista para Gente de Paz, es para nosotros un orgullo charlar con usted. ¿De dónde le viene la pasión por la música?
Saludarle en primer término y agradecerle la realización de esta entrevista. La pasión por la música, como muchas cosas de la vida, proviene del ámbito familiar. Mi madre es una gran aficionada a la música y mi padre se metió de lleno en el tejido asociativo musical de mi pueblo. Mi hermano estudió trompeta y yo al verlo a él fui de cabeza, como buen hermano menor. Primero fue la banda, que es donde uno se forja y empieza a amar la música, rodeado de amigos; al poco tiempo el conservatorio, tanto en Bujalance como en Córdoba. Allí fue, con el paso del tiempo, donde tomé la decisión de convertirme en profesional y al terminar el grado superior, tras unos años de trabajo como profesor de clarinete, surgió la oportunidad de ampliar mis conocimientos musicales en la Universidad de Granada. Siempre ha sido una obsesión el continuar formándome y aún en día lo hago. Pienso que solo cuando conoces la música y vislumbras un poco de su complejidad, aprendes a amarla.
Además ser músico fue el sueño de mi abuelo materno. Él quiso tocar en la banda municipal de mi pueblo pero las duras condiciones de los años 30 y 40 en España se lo impidieron por diversos motivos. Sin embargo pudo ver a dos de sus nietos convertirse en músicos profesionales, y bien orgulloso que estaba.
¿Es usted cofrade? ¿Puede un director de una banda de música no ser cofrade, según está el ámbito de las bandas hoy en día?
No pertenezco a ninguna cofradía pero la Semana Santa me apasiona y he dedicado a ella los mejores años de mi vida. Desde los 11 años cada Semana Santa voy detrás de un palio como intérprete y desde hace 13 años marcho dirigiendo mi banda. Para ser un director de banda de música en Semana Santa no hay que ser cofrade necesariamente, hay que ser sobre todo buen músico.
Cuando llegó a la dirección de Tubamirum en 2004, ¿qué se encontró? ¿En qué ha tenido que trabajar especialmente desde aquel entonces?
Me encontré a un nutrido grupo de personas apasionado por la música y por la Semana Santa, y a todo un pueblo, Cañete de las Torres, volcado con esos jóvenes. Además habían confiado en una persona muy joven pero con ganas de trabajar para dirigir su banda. He aprendido muchísimo con ellos desde entonces. Prácticamente les debo todo lo que soy como director. Yo en cambio he intentado devolverle a ellos todo mi conocimiento y mi concepción acerca de la música. Con ellos especialmente he trabajado en mejorar la musicalidad de las obras que interpretamos y he intentado inculcarles que un músico se debe a su instrumento y tiene que formarse y ensayar mucho en casa. Las ganas de aprender, el saber hacer, el compañerismo y el amor por su banda, lo traían de serie.

¿Dónde se encuentra la clave para que una formación musical de provincia se consolide como Tubamirum en una capital?
Tubamirum ya tocaba en Córdoba cuando aún no se había iniciado el gran auge de las bandas de música en Córdoba capital. La clave para la consolidación es que hagas un buen trabajo allá donde vayas y que exista regularidad en la formación y en la calidad musical que ofreces. Y que haya cofradías y hermandades que quieran depositar su confianza en ti.
No son pocas las bandas provinciales –no sólo de Córdoba- aquejadas de la poca confianza que depositan en ellas las Cofradías capitalinas. ¿Considera que, en términos generales, a las Hermandades cordobesas les cuesta dirigir la vista hacia la provincia?
Siempre he criticado que se utilicen criterios “localistas” para tomar la decisión de contratar a una banda. “Sevilla-Córdoba” o “Córdoba-Provincia” no es un argumento válido para elegir a la mejor banda posible para acompañar a los titulares de cada cofradía o hermandad, que supongo es lo que buscan. Según mi opinión, la calidad es el valor que debe primar, y existen muy buenas formaciones en toda nuestra provincia.
“La Semana Santa me apasiona y he dedicado a ella los mejores años de mi vida”
Hay un cierto tópico que sostiene que las Hermandades de capital son propensas a pagar más bien poco a las bandas, y que estas aceptan estos términos económicos con tal de exhibirse en estas grandes ciudades. Sin entrar a particularizar en su banda, ¿en qué grado está de acuerdo con este tópico?
Cada banda de música tiene que poner su propio precio y valorar la cuantía de su esfuerzo, el número de personas que la integran, el tipo de acto para el que se la contrata, etc… Si hay alguna formación que no se valora de forma mesurada y adecuada, se hace un mal favor a sí misma y al resto de formaciones.
Tubamirum acompañará en la Semana Santa de 2017 a tres Cofradías cordobesas: Huerto, Merced y Santa Faz. En el caso del Amarrado y la Trinidad, son dos pasos a los que ya ha acompañado, ¿con qué se queda de sus estaciones de penitencia?
Del Huerto me quedo sin duda con el repertorio que se interpreta en la estación de penitencia, un repertorio serio, fúnebre, elegante y clásico que es el complemento más idóneo a la escena representada. De la Trinidad precisamente el carácter alegre y joven de la hermandad, que hace que nuestra banda se inunde de ese espíritu y disfrutemos mucho de toda la procesión.
Se estrenarán el próximo Lunes Santo tras el palio de la Merced, sustituyendo así a la banda de la Hermandad que terminó disolviéndose. ¿Cómo afrontan este acompañamiento?
La palabra que me viene a la mente es responsabilidad. Cuando una hermandad de esta talla deposita su confianza en ti para algo tan fundamental en su estación de penitencia, además del orgullo que supone, lo primero que piensa uno es que hay que esforzarse mucho para devolver esa confianza. El primer año en una cofradía además es muy especial porque todo es nuevo y emocionante. Estamos deseando que llegue el próximo Lunes Santo.
Realizando una comparativa de las tres Hermandades, con las diferencias de repertorio naturales por la idiosincrasia de cada una, ¿con qué tipo de Hermandad y de repertorio demandado se siente más cómoda su banda, alegre o de corte fúnebre?
La participación en la Hermandad del Huerto en mis primeros años como director supuso sin duda un cambio de rumbo en el repertorio de Tubamirum. Realmente marchas fúnebres como Soleá dame la mano, Jesús Preso, Ione o Margot, por citar tan solo algún ejemplo, son muy complicadas de interpretar en la calle y fue un reto muy importante que tuvimos que superar. Gracias a ello pienso que somos una de las formaciones de repertorio más extenso y más solventes en la interpretación de este tipo de obras. Además mantenemos marchas de procesión de corte más alegre, no olvidando nuevas incorporaciones cada año. Nos sentimos cómodos en ambos aspectos porque cada tipo de música está pensada para situaciones muy diferentes y disfrutamos mucho en todas las circunstancias.
“Cada hermandad debe elegir el entorno que desea para sus sagrados titulares, incluida la música”
Con respecto a la eterna cuestión en torno al repertorio y las Hermandades, ¿es usted partidario de que la Hermandad tenga máxima autoridad en la elección del mismo, o por el contrario cree que los directores de las bandas deberían poseer mayor protagonismo en esta elección?
Es evidente de que cada hermandad debe elegir el entorno que desea para sus sagrados titulares, incluida la música, y que ello es una de las cuestiones más importantes. Es por ello que necesariamente el estilo musical, acorde con el resto de elementos, debe ser cuidado, y los directores pueden asesorar a las hermandades en esta cuestión dando su opinión profesional, sobre todo procurando que la composición, sea del corte que sea, tenga una calidad aceptable.
Su banda llegó a estar entre las candidatas para acompañar a otra Cofradía cordobesa el Miércoles Santo, la de la Paz. ¿Qué hubo de cierto en aquello? ¿Le hubiera gustado poner su música tras la Reina de Capuchinos? ¿Por qué no se llegó a cerrar el acuerdo?
De forma asidua Tubamirum suele sonar en los mentideros cofrades en la mayoría de ocasiones cuando una cofradía decide cambiar de acompañamiento musical, lo cual para nosotros es un halago. Aunque no hubo ningún contacto oficial al respecto, siempre tendremos las puertas abiertas para cualquier tipo de acompañamiento musical de ese calado.
Siguiendo este recorrido por la Semana Santa de Córdoba, hace unos años acompañaban al majestuoso conjunto escultórico de las Angustias. A pesar de que ustedes explicaron la situación vivida en lo que al tema contractual se refiere, y pasado un tiempo considerable, ¿le gustaría añadir algo a todo lo que rodeó aquella desagradable situación?
La nueva Junta de Gobierno de la Hermandad en su momento tomó esa decisión, que fue refrendada además por el Cabildo de Hermanos. Una vez resuelto el tema contractual de forma amistosa, no tengo nada más que añadir.
“La banda de música permite jugar con matices, sonoridades, texturas y armonías que no son posibles de realizar en otro tipo de formaciones.”
A título personal, ¿le gusta las Angustias con cornetas y tambores? ¿Qué razones intuye que hubo tras aquella decisión tan polémica en Córdoba?
Sin menospreciar a otro tipo de formaciones, ni mucho menos el trabajo que realizan, como músico me gustaría aprovechar esta cuestión para poner en valor a la banda de música en la Semana Santa, en ocasiones no apreciada suficientemente por el gran público, según mi opinión. Como formación musical, la banda de música es, salvando la orquesta, una de las formaciones más ricas en cuanto a instrumentación musical, lo que permite a los compositores jugar con matices, sonoridades, texturas y armonías que no son posibles de realizar o que no tienen el mismo resultado en otro tipo de formaciones. Por su tradición, por la extensión, la antigüedad y calidad de su repertorio, por los magníficos compositores que han abordado este género y esta formación, por el tipo de instrumentación que posee y por su versatilidad para adaptarse a cualquier tipo de contexto, la banda de música es una formación idónea para acompañar a cualquier imagen de nuestra Semana Santa.
Hemos hecho un recorrido por las tres Hermandades cordobesas a las que su banda acompañará en 2017 pero, háblenos de cómo serán los demás acompañamientos de la Semana Santa de Tubamirum.
El próximo Jueves Santo tendremos nuestro segundo estreno en esta Semana Santa. Acompañaremos musicalmente a Mª Stma. Del Mayor Dolor en su Soledad, de la Hermandad de la VeraCruz en la Puebla de Cazalla (Sevilla). Estreno que acogemos con ilusión y con responsabilidad, como no podía ser de otro modo.
El Viernes Santo volvemos a casa donde finalizamos nuestra Semana Santa. En primer lugar acompañamos a Mª Stma. De los Dolores de la Hermandad de los Negros, en una tarde noche donde sonarán marchas como Tus Dolores son mis Penas o la Marcha Fúnebre de Chopin. Una vez pasada la medianoche del Viernes Santo, Tubamirum culminará su Semana de Pasión con la Hermandad Nazareno y Ntra. Señora de la Soledad. Ambos eventos son especiales e importantes para nosotros, debido a los vínculos que la práctica totalidad de los músicos tiene con ambas Hermandades y el honor que supone para nosotros que podamos formar parte de la Semana Santa de nuestro pueblo.
“Cuesta valorar el trabajo de las bandas de música porque los gustos estéticos de la población van por otros derroteros”
¿Siente que su banda está valorada en Córdoba en la justa medida? ¿Y fuera de ella?
Siento que a la gente le cuesta valorar el trabajo de las bandas de música en la Semana Santa de forma general, quizás sea porque los gustos estéticos de la población en lo que respecta a la música cofrade van por otros derroteros. A nivel más particular he de decir que tanto las hermandades a las que acompañamos, como muchas otras que también nos escuchan y nos siguen, valoran nuestro trabajo y así nos lo han trasmitido en más de una ocasión. Y si mi opinión tuviera que basarse en las felicitaciones, las buenas críticas y el cariño que nos transmiten muchas personas a las que les gusta la música de Semana Santa, la valoración es más que positiva tanto dentro como fuera de la provincia.
Dirigiendo la conversación al tema de la composición, ¿considera que vivimos una época dorada en cuanto a calidad de creación de marchas nuevas?
Que vivimos una época dorada en cuanto a la proliferación de nuevas composiciones es indudable. Pero como todo, el paso del tiempo pondrá las cosas en su sitio y se verá si la época dorada lo era también en relación con la calidad de las obras. Sin duda existen en la actualidad magníficos compositores que cuidan sus composiciones a todos los niveles, (formal, armónico, con una instrumentación adecuada y una edición de las partituras muy cuidada, etc…) pero no en todos los casos es así. La formación del compositor es fundamental hoy en día si queremos realmente contribuir de forma adecuada a esta parcela de la historia de la música. Si echamos un vistazo a la formación musical de compositores como Enrique Báez, Manuel Font de Anta, Pedro Braña, sin olvidarse de los músicos militares como Gámez Laserna o Ricardo Dorado, entre muchos otros, observaremos que la inmensa mayoría de las que ahora consideramos como composiciones más prominentes del género están realizadas por músicos con una excelente formación y bien conocedores de la materia de la composición.
¿Qué tipo de marchas le gustan más a título personal, alegres o fúnebres?
En el ámbito personal sin duda las marchas fúnebres, por su seriedad y solemnidad y su complejidad armónica y formal en la mayoría de las ocasiones. Suelen estar mejor construidas, con honrosas excepciones por supuesto.
Hay quienes permanecen anclados en el pasado y desprecian cualquier tipo de innovación en la música cofrade de palio. ¿Qué le diría a ese cofrade que solamente escucha marchas de Farfán, Beigbeder o Pantión? Por citar algunos ejemplos…
Hay que ser más abiertos de mente. Ni todas las marchas procesionales son buenas por ser antiguas, ni todas son malas por ser nuevas. Como siempre el criterio tiene que ser la calidad de la composición.
“El paso del tiempo pondrá las cosas en su sitio y se verá si la época dorada lo era también en relación con la calidad de las obras”
¿Qué papel desempeña la cuerda de cornetas en el panorama actual de la música cofrade de palio?
Tradicionalmente el tipo de corneta que actualmente se está insertando en las bandas de música y que provienen de las bandas de cornetas y tambores nunca ha formado parte de la plantilla de la banda de música. No hay que confundirla con el cornetín de pistones, instrumento a medio camino entre la brillantez de la trompeta y la suavidad del fiscorno que llegó a formar parte de la misma y que hace ya unos años que cayó en desuso.
Debido a su especial timbre y a su limitada capacidad para dar notas musicales, su uso es muy limitado y su papel se puede interpretar sin ningún tipo de problema por las trompetas. En realidad se trata de una estética importada de las bandas de cornetas y tambores. Sin embargo, una buena cuerda de cornetas como la que tenemos en Tubamirum da una nota de color diferente al timbre de la banda, refuerza las partes de dinámica fuerte y permite reservar las fuerzas de la cuerda de trompeta en las a veces extensas procesiones a las que tenemos que hacer frente, por lo que hoy en día considero que su utilización es una buena opción, siempre con mesura y criterio. Los más puristas en estas cuestiones, por las razones que he explicado, no estarán muy de acuerdo con mi opinión, pero considero que de vez en cuando salirse de la norma trae más beneficios que perjuicios.
“Todavía no he escuchado a nadie quejarse por utilizar en nuestra Semana Santa la música de la ópera Margot”
Hace unos años se pudo ver a la Esperanza Macarena en la Plaza de España, con motivo de la conmemoración del 50 Aniversario de su coronación canónica, caminando a sones del pasodoble “Suspiros de España”, ¿cómo valora que un palio ande al compás de un pasodoble?
Está claro que Suspiros de España pertenece a un género completamente diferente al que nos ocupa y que sin duda no se compuso con esa finalidad. Sin embargo, como en el caso que nos ocupaba con Las Angustias, finalmente una hermandad es lo que sus hermanos quieren que sea y organizan sus actos conforme a sus normas y toman sus decisiones al respecto. De todas formas, pienso que no hay que rasgarse las vestiduras por utilizar músicas de otros géneros para una finalidad diferente. Todavía no he escuchado a nadie quejarse por utilizar en nuestra Semana Santa la música de la ópera Margot, la historia de un triángulo amoroso entre un joven sevillano, su novia de toda la vida y una cabaretera (Margot), o por utilizar la marcha fúnebre de la ópera Ione de Errico Petrella, cuya protagonista, Ione, es sacerdotisa del culto de Isis o porque Abel Moreno introdujera en Soledad Franciscana la música del “Intermezzo” de la ópera Cavalleria Rusticana, una historia de infidelidades, celos y venganza en la Sicilia de finales del siglo XIX.
La música es música y para la Semana Santa, compás adecuado y respeto.
¿A qué palio de la Semana Santa –sea del lugar que sea- le gustaría acompañar con su banda?
Créame si le digo que no tengo ambiciones en ese aspecto. Evidentemente nos gusta que nuestro trabajo se vea reflejado y que llegue a cuanta más gente sea posible, sin olvidar nuestras raíces. Interpretar nuestra música en nuestro pueblo, en Córdoba capital y este año en la provincia de Sevilla ya nos llena de satisfacción. Si además algún año nos llamaran de algún otro lugar de importancia, nosotros encantados.
Con respecto a la acción social de las bandas, tiene su formación un compromiso dentro de unos días en Córdoba que tendrá un carácter solidario. Cuéntele al lector de Gente de Paz cómo puede colaborar por una buena causa y, además, disfrutar de la música de Tubamirum.
El próximo domingo 19 de Marzo estaremos en el auditorio del Conservatorio Profesional de Música de Córdoba “Músico Zyriab” a las 19:30 horas para interpretar un magnífico concierto junto a nuestros compañeros de la Banda de La Esperanza y los miembros del Coro de la Catedral, la Coral Cantábile y el Orfeón Cajasur. Interpretaremos marchas relacionadas con nuestra Semana Santa y lo haremos juntos por una noble causa, contribuir para que Cáritas pueda continuar con la magnífica labor que viene ejerciendo en estos años tan complicados.
Invito a todas las personas que estén leyendo esta entrevista a acudir este domingo a este evento. Las entradas están a la venta en el propio conservatorio en su horario de apertura y con antelación al propio concierto. Será una gran ocasión para disfrutar de la música y colaborar por una buena causa.
“Existe poco respeto (hacia las bandas) por parte de la ciudadanía”
¿Considera que las bandas en general tienen el suficiente respeto por parte del orbe cofrade?
Hablo por nuestra experiencia, pero en general opino que sí. Tanto a nivel artístico como a nivel laboral el trato es adecuado de forma global. Alguna de las cosas que echo en falta sin embargo, porque lo sufrimos de forma continua, es el tratamiento que las bandas de música sufrimos en el cortejo de la procesión. Y me refiero concretamente al poco respeto que existe por parte de la ciudadanía, que interrumpe nuestra formación con mucha asiduidad y a veces de forma abrupta, llegando a provocar en ocasiones daños a los músicos, que tienen su instrumento en contacto con su cuerpo a través de la boca en la mayoría de los casos. El cortejo termina con la banda de música y en este sentido tendría que haber una labor pedagógica así como la toma de otro tipo de medidas para evitar escenas realmente bochornosas que perjudican la imagen de todos.
Hay quien dice que otros agentes que forman parte de la fiesta, como floristas, cereros o tallistas poseen mayor reconocimiento por parte de las Hermandades, ¿en qué grado está de acuerdo con esta afirmación?
Si eso es así, en mi caso no lo siento de esa forma.
¿Qué sueño le queda por cumplir relacionado con la música y la Semana Santa?
Con la música hace tiempo que estoy cumpliendo uno de mis sueños, aprender a componer. Pasó mucho tiempo desde que terminé mis estudios pero hace unos tres años encontré la fuerza y el ánimo para estudiar una nueva especialidad en el conservatorio. Me preparé las pruebas de acceso al grado superior de composición y ahora estoy a mitad de la carrera. Si le soy sincero es más duro de lo que esperaba y con el inconveniente de tener que compatibilizarlo con mi trabajo como profesor y director de mi instituto y con mi banda de música. Pero como lo hago por el placer de aprender, estoy seguro de que con esfuerzo podré concluir estos estudios.
Respecto a la Semana Santa, como ya podrá imaginar, componer una marcha de procesión, y encontrar la inspiración y el tiempo para ello.
Es usted profesor de Música en Secundaria. Vivimos en una situación actual en el que las inteligencias artísticas, como la música o la plástica, queda relegada a un papel secundario en colegios e institutos. Incluso hay quien se atreve a decir que estas asignaturas deberían desaparecer. ¿Qué opinión le merece esta cuestión que le afecta tan de cerca?
Por suerte hasta el momento la Junta de Andalucía está apostando por la música en secundaria manteniéndola al menos como estaba con la LOE, ya que debido a la LOMCE ha quedado relegada a mera optativa en la ESO. Estoy convencido de que la música es necesaria no solo para que tengamos ciudadanos críticos que puedan opinar con conocimiento de un elemento tan esencial de nuestra cultura como es la música, sino que además es necesaria porque ayuda al desarrollo de la creatividad, la atención y la escucha, mejora la capacidad de concentración, te prepara para enfrentarte a un auditorio perdiendo el miedo escénico, fomenta el compañerismo y el trabajo en equipo…. no acabaría de nombrar cualidades y valores que, al parecer, a algunos de nuestros responsables políticos no les hace ninguna gracia que formen parte de las futuras generaciones.
A largo plazo, ¿puede perjudicar esta cuestión educativa a las bandas? Menos niños y niñas que descubren su interés por la música…
Por supuesto. Tenga en cuenta que 2 horas a la semana durante 18 meses es el único tiempo que la mayoría de los andaluces dedica a formarse y a valorar la música en la educación secundaria, una hora semanal con suerte, en primaria, lo cual es un tiempo ya de por sí irrisorio. Si desaparece del curriculum definitivamente, habrá una pérdida de interés aún mayor sobre la música y esto nos afectará a todos.
¿Dónde se encuentra el techo de la Banda de Música de Tubamirum?
Por suerte lo desconozco. Mientras haya ilusión, amor por la música, ganas de implicarse y de sacrificar parte de sus vidas por esto tan hermoso que es la música y Tubamirum y, no menos importante, mientras exista un grupo de personas que sepa gestionar todo esto y que le dé importancia a la formación de sus músicos, llegarán donde quieran. Y yo espero verlo.
Gracias por concedernos esta entrevista, siéntase libre de añadir algo si así lo considera oportuno.
Solo agradecer que hayan contado conmigo para esta entrevista y que me hayan proporcionado este espacio para poder transmitir todas las cuestiones planteadas. Ha sido un placer.





