Dos regalos muy especiales para la Virgen de la Candelaria

El patrimonio de las distintas corporaciones que configuran el universo cofrade se nutre de una multiplicidad de elementos que proceden de fuentes diversas. En ocasiones se trata de piezas que forman parte de la herencia recibida de las generaciones que precedieron a quienes ahora configuran la masa social de la Hermandad. En otras son consecuencia del esfuerzo colectivo materializado en auténticas obras de arte con un importante valor patrimonial.

Pero hay ocasiones en que el ajuar de las imágenes devocionales se alimenta de piezas dotadas de un valor incalculable que trasciende la mera cuantificación pecuniaria y que deriva del amor inabarcable de cofrades y devotos materializado en piezas dotadas de una valía que superan con creces cualquier cuantificación económica o evaluación artística.

La Hermandad de la Candelaria ha ejemplificado este extremo a través de la bendición de dos regalos cargados de un indiscutible valor sentimental y simbólico que se han incorporado al ajuar de su dolorosa. Un manto donado por las mujeres que integran el taller de bordado y costura de la corporación sevillana y un manto donado por las hermanas camareras que también ha sido confeccionado en el taller de costura de la Hermandad

Dos hermosas piezas que evidencian una vez más que en las corporaciones en las que la palabra hermandad continúa conservando su auténtico significado no es imprescindible revestir de oro y piedras preciosas un presente sino de amor verdadero.