La imagen cuenta con un rico ajuar
Entre las piezas que conforman el tesoro devocional de la patrona de Sevilla y su Archidiócesis nos encontramos con una interesante colección de pecherines. Son un total de diez, siendo los dos últimos obsequiados en 2024. Con motivo de la exposición Fons Pietatis, celebrada desde el 4 de noviembre al 20 de diciembre de ese mismo año, los ocho anteriores fueron sometidos a una limpieza por parte del taller de joyería El Oribe, una actuación que incluyó un abrillantamiento somero, fijación de elementos sueltos y la colocación y fijado de argollas de cuelgue para instalar la medalla y el alfiler de las llaves de la ciudad. Por su parte, la restauración textil corrió a cargo de M.ª Gema Pérez Morales.
El que tradicionalmente porta la Virgen durante su procesión anual el 15 de agosto es de brillantes. Ideado por Juan Ordóñez, Francisco Morillo, María Enriqueta López y Dolores Gálvez, “Lolina”, fue realizado en 1976 y rediseñado en 2024 por Francisco Javier Sánchez de los Reyes. Conformada por joyas de platino, oro y plata y diamantes en 2024 se añadieron una gargantilla y dos anillos gemelos de producción contemporánea. En el centro de la composición destaca la Medalla de Hija Adoptiva de la ciudad de Sevilla que concedió el Ayuntamiento a la infanta María Luisa en 1926. En el centro de la medalla, el rey San Fernando acompañado por San Isidoro y San Leandro. En el peto también destaca un lazo desmontable, un alfiler calado de platino y diamantes engastados a caja y en grano. En la parte inferior, una gargantilla de la que pende una cruz.

La base textil del pecherín de topacios es de brocado y punta encaje de oro. Realizado en 1976, también fue rediseñado por Francisco Javier Sánchez de los Reyes. Característico es su color amarillo dorado, típico de estas piedras preciosas. Sobresale un gran medallón de oro fundido y cincelado, situado en el centro del babero, datado a mediados del siglo XVII. El motivo principal es el anagrama mariano bajo un ostensorio rematado por una cruz, sobre una jarra de azucenas, rodeado por una ornamentación de roleos y hojarasca. También llama la atención el collar de 27 topacios cuadrangulares y oro presente en la parte inferior.

Del mismo año es el pecherín de amatistas, ideado por Juan Ordóñez, Francisco Morillo, María Enriqueta López y Dolores Gálvez “Lolina”. Se trata de un conjunto compuesto por alhajas de amatistas —es conocido por este nombre— y esmeraldas donadas por los devotos sobre base textil de brocado, malla y punta de encaje de oro. Al igual que los anteriores, fue rediseñado por Sánchez de los Reyes. En el centro, una medalla devocional con la representación de la Inmaculada Concepción, datada en la primera mitad del siglo XVII. Realizada en oro macizo, posee esmaltes de color blanco, verde, azul y rojo. En la parte superior, dos monogramas con iniciales. Uno de ellos, con las iniciales CR fue domado por la reina María Cristina de Habsburgo, madre de Alfonso XIII, mientras que el VR fue entregado por Victoria Eugenia de Battemberg, esposa del citado monarca. Entre las distinciones civiles podemos encontrar la de la Real y Americana Orden de Isabel la Católica y la de la Real Orden de las Nobles Damas de la Reina María Luisa.
Rediseñado por Sánchez de los Reyes, es también idea de los artífices de los anteriores. Fue confeccionado en 1976, compuesto por alhajas de oro, coral y perlas, datadas en su mayoría antes de 1851, sobre base textil de brocado, malla y punta de encaje de oro. Se trata del conocido como pecherín de corales, uno de sus más característicos. La datación de tales piezas se enmarca dentro de la primera mitad del siglo XIX. Se cree que podrían haber sido montadas en Francia y llegado hasta Sevilla a través de la madre del duque de Montpensier, Amelia de Borbón.

Otro de los que forman parte del ajuar de la patrona es el de relojes, turquesas y aguamarinas. La idea parte de los mismos que los anteriores. En esta ocasión, llaman la atención las turquesas, destacando un broche de diseño geométrico, situado en el centro del conjunto. En cuanto a las piezas de oro, varias pulseras, medallas, cadenas y monedas. Sobresale un broche floral de factura popular ejecutado en talleres cordobeses.
Alhajas de oro donadas por los devotos en distintas épocas sobre base textil de brocado, malla y punta de encaje de oro para el pecherín de medallas, monedas, cadenas y pulseras. Restaurado en 2024, como el resto de conjuntos, se trata de una composición con varias medallas de uso personal. Algunas de ellas son regalos de primera comunión, nacimiento de hijos o patronas de otras localidades. Aparecen además monedas de oro y pulseras tipo “esclava”.

Rosarios de distintas épocas y materiales conforman el siguiente, también ejecutado en 1976. Diversos rosarios de oro y de plata, de materiales como carey, madera, perlas, azabache, ónice y bolas de vidrio aparecen en un peto conformado por un elemento que se erige como la joya devocional más universal.
El pecherín de medallas y monedas civiles es un conglomerado de piezas que nos habla de las personalidades que han visitado a la patrona a lo largo de su historia. De papas a cuerpos de seguridad del estado pasando por reyes, militares o diplomáticos. Sobresale el doblón de oro con la efigie de Francisco José I, emperador de Austria, rey de Hungría y de Bohemia. Entre las monedas también se observa una de oro británica y otra de 50 pesos mexicanos de oro puro, que quizá pudieron ser entregadas por Eduardo VII en 1876 o José López Portillo en 1977, respectivamente.






En 2024 el Cabildo Catedral encarga un nuevo pecherín de alhajas donadas con anterioridad a Nuestra Señora de los Reyes, conformado por joyas de oro y coral, además de pulseras, pendientes, cadenas, medallas, colgantes y gargantillas. Por destacar, una medalla de oro donada por la Hermandad del Gran Poder.
Junto con el anterior, cuyo diseño es de Francisco Javier Sánchez de los Reyes, se trata de los dos últimos que forman parte del rico ajuar de la Virgen. Fue encargado por el Cabildo Catedral y en él se aprecia la presencia de collares, pendientes, anillos, pulseras y medallas. Principalmente llaman la atención los collares de perlas, así como cuatro broches de plata y diamantes con diseño vegetal de guirnaldas. En el centro, una estrella de diamantes.
Los pecherines vienen a realzar la efigie de la imagen gótica, pero, sobre todo, dejan constancia, con su presencia, del amor que le han profesado desde antaño el pueblo de Sevilla, así como las personalidades y devotos que han acudido a sus plantas implorando su protección.






