Ha fallecido en su casa de Sevilla el pintor Joaquín Sáenz, pintor figurativo, nacido un 29 de diciembre del año 31 en la calle Alemanes, frente por frente a la Puerta del Perdón, como él mismo afirmaba en una entrevista concedida al diario ABC en diciembre de 2003, en la ciudad de la Giralda en el año 1931, cuya carrera se desarrolla hasta los noventa, con Sevilla como principal escenario y objeto de sus obras. El desarrollo de su faceta artística se halla íntimamente ligada a la Imprenta Gráficas del Sur sita en la calle San Eloy de Sevilla, ya desaparecida, que fue no sólo un lugar de encuentro de artistas e intelectuales en los años 60 y 70, sino también motivo de inspiración del pintor Joaquín Sáenz, vinculado al taller familiar, fundado por su padre en la década de los 40, y profesionalmente durante años.
Desarrolló su faceta profesional dentro de la tipografía. Después montó una litografía, para ser fiel a sus principios y a lo que había aprendido con su padre y con un tío, con los que había colaborado. Pensaba que aquí debía existir una mayor concentración de empresas del mundo gráfico. Algo consiguió. Más tarde fue alternando su trabajo con la pintura, combinando su faceta autodidacta con su aprendizaje en la Escuela de Artes y Oficios. «No sé qué año empecé a sentirme profesional del mundo de la pintura, aunque tenía que alternarlo con mis obligaciones en la industria familiar» comentaba en aquella entrevista.
Pintor figurativo y experto paisajista, con un marcado carácter impresionista, pasó a la historia de la Sevilla Cofrade por ser autor del primer cartel contemporáneo realizado en pintura para el Consejo de Hermandades de la ciudad de San Fernando, el cartel de 1992, protagonizado por un dibujo del Cristo de la Buena Muerte de los Estudiantes con la Catedral de Sevilla a sus pies, que indiscutiblemente marcó un antes y un después en el mundo de la cartelería cofrade. Nuria Barrera, evidenciaba su influencia en twitter «recuerdo de niña querer imitar sus paisajes de Conil»; un recuerdo al que también se ha querido sumar otros grandes artistas como Antonio Díaz Arnido que han manifestado igualmente su pesar por el fatal desenlace.
Los últimos años de su vida, alejados del mundanal ruido y de su pintura por mor de una ceguera, que es la muerte en vida para alguien dotado del don que atesoraba para este arte, no merman en absoluto el recuerdo de su obra para todos aquellos que fueron cautivados por la esencia de su obra. Como la propia Nuria Barrera que ha manifestado al respecto que fue «un autor que hacía poesía con su obra. Transmitía tanto con esos trazos valientes que en algunos casos eran simples bosquejos. Qué fácil parecía al verlo y qué complicado imitarlo cuando apenas era una jovencita que sabia que quería estudiar Bellas Artes. El dominio de los tierras y ese atmósfera creada en las pinturas de la Imprenta quedarán para siempre en la retina de los que lo admiramos». Descanse en Paz.





