Salen a la luz los detalles de la propuesta del Martes Santo

Como suele ocurrir en este tipo de situaciones, por más que desde determinados núcleos de poder se pretenda, es imposible poner puertas al campo. Al final, cuando varias personas se reúnen para abordar cualquier asunto, las filtraciones acaban produciéndose, sin que los intentos de censura surtan efecto alguno. Siempre hay quien comenta lo ocurrido y los secretos mejor guardados terminan por salir a lo luz. Así está sucediendo con todo lo que afecta a los posibles cambios en la Carrera Oficial en la ciudad de Sevilla que a pesar de los intentos de que se debatan y acuerden en privado, se van conociendo paulatinamente, lo que induce a pensar si no sería preferible que, desde el seno del Consejo, se fuese plenamente transparente en lugar de jugar entre unos y otros a desvelar el tesoro oculto que algunos pretenden conservar.

Ha sido el periodista Carlos Navarro Antolín quien ha hecho públicos los parámetros que baraja el Consejo con vistas al Martes Santo, una jornada que pasa por ser una de las más problemáticas de cuantas componen la Semana Santa a la sobra de la Giralda y cuya propuesta, defendida por las cofradías que componen el día, de realizar la Carrera Oficial en sentido inverso, ha levantado un encendido debate en la Sevilla Cofrade y está puesta encima de la mesa con grandes probabilidades de salir aprobada.

El periodista de Diario de Sevilla ha revelado los horarios de la propuesta que implican que todas las cofradías estarían de regreso a sus respectivos templos a las 2:30 de la madrugada. La cruz de guía de la primera cofradía en llegar a la Catedral, punto de partida de la Carrera Oficial, sería El Cerro a las 16:20, después de haberse puesto en la calle a las 12 :15 de la mañana, llegaría a Campana a las 17:45 y a su templo 00:30, mientras que el paso de palio se recogería a las 2:30. La segunda corporación en pasar por el itinerario común sería San Esteban cuya cruz de guía saldría a la calle a las 14:35, llegaría a la Carrera Oficial a las 17:30, a la Campana a las 18:45 y a su templo a las 22:45, mientras que el palio lo haría a las 00:00. Detrás caminaría Los Estudiantes que pondría su cruz de guía en la calle a las 17:30, llegaría a la Catedral a las 18:18, a las 19:45 a Campana y a las 23:00 a su hogar, mientras que el palio llegaría 00:30. La cuarta Cofradía sería San Benito, cuya cruz de guía saldría a las 16:15, la llegada a la Catedral se produciría a las 19:30, a Campana a las 20:52 y de vuelta a su templo a las 00:45, mientras que la Virgen de la Encarnación lo haría a las 02:00.

La quinta cofradía, Santa Cruz, saldría a la calle a las 20:05, llegando su cruz de guía a la Catedral a las 20:46, a Campana a las 22:10 y a su templo a las 00:55; el palio llegaría a la 1:40. Detrás llegaría la Candelaria, con hora de salida fijada para las 17:45, llegada a la Catedral a las 21:20, a Campana a las 22:45 y a su templo a la 1:30, mientras que el palio retornaría a San Nicolás a las 2:30. La penúltima cofradía en circular por la Carrera Oficial, a partir de las 22:10 sería Los Javieres, que saldría a la calle a las 18:25. La cruz de guía llegaría a Campana a las 23:35 y a su templo a las 00:45, llegando la virgen a la 1:30. La jornada la cerraría el Dulce Nombre, que saldría a la calle a las 18:35, llegaría a la Catedral a las 22:35, saldría de la Carrera Oficial a las 00:00 y concluiría su salida procesional a las 02:30 con la entrada de su palio, tras haber hecho lo propio su cruz de guía a la 1:30.

Cabe destacar que todo este proyecto debería recabar el beneplácito de la autoridad competente en materia de seguridad, si bien el hecho de que se eviten las entradas a altas horas de la madrugada y el sempiterno problema de la Alfalfa, sobradamente conocido, hace pensar que no habría problemas a priori para obtenerlo. Curiosamente la venia se solicitaría en el palquillo de la Plaza, después de haber recorrido buena parte del itinerario común. Esta propuesta además permitiría no penalizar, como en la actualidad se está haciendo, a los cortejos nazarenos, los grandes perjudicados de un problema que está enquistado y que las hermandades del Martes Santo parecen dispuestas a solucionar de una vez por todas, si los pensamientos más rancios lo permiten.