Descontando fechas con la mirada puesta en las próximas elecciones. Así se encuentran las dos candidaturas que optan a dirigir una de las naves más complicadas de cuantas navegan en el proceloso océano de las cofradías. Santiago Álvarez Ortega, actual teniente de hermano mayor, y José Antonio Fernández Cabrero, diputado de Acción Social, dirimen sus proyectos para gobernar la Macarena con la intención de recabar el apoyo mayoritario de la Asamblea de hermanos que determinará el sucesor de Manuel García.
El actual Teniente Hermano Mayor, se presenta al proceso “con la firme decisión de trabajar por la consecución de los objetivos que nos hemos fijado, con la intención de alcanzarlos gracias al esfuerzo permanente y decidido, unido a una permanente vocación de servicio y de atención a todos los hermanos”. Álvarez recuerda que “el fin principal y específico de esta hermandad consiste en promover, tributar y propagar culto público y solemne” a sus Titulares y, al propio tiempo, fomentar el culto del Santo Rosario, mediante la contemplación de sus Misterios y la extensión de esta devoción, agrupando a cuantos bautizados quieran dar cauce a su vida cristiana, mediante el culto interno y externo, animándolos a un mayor conocimiento y vivencia del Mensaje de Jesús, dentro de la comunidad cristiana local y al Servicio de la Iglesia Universal”.
Bajo esta premisa, el candidato se compromete “a celebrar los cultos internos que recogen nuestras Reglas con la brillantez, profundidad y solemnidad acostumbrada; rindiendo sincero culto al Padre en espíritu y en verdad, promoviendo la participación activa de los hermanos y siguiendo lo dispuesto en los planes y en las orientaciones pastorales de la archidiócesis”, adquiriendo “el compromiso de desarrollar los cultos externos con la brillantez, esplendor y dignidad que exige nuestra historia e idiosincrasia; reafirmándonos en el carácter popular asociado a nuestra Estación de Penitencia y a la procesión de la Virgen del Rosario, además de continuar avanzando y mejorando diferentes aspectos del penitencial acto público cuaresmal de nuestra hermandad”. En este sentido enfatiza que “atentos permaneceremos ante los cambios que se vaticinan para la Semana Santa, procurando una actitud de positivo y abierto diálogo con el resto de hermandades, sin dejar por ello de defender aquellos aspectos que consideramos más arraigados en nuestra Corporación o aquello que pudieran afectar a la seguridad de nuestros hermanos”.
Álvarez garantiza continuar “trabajando para potenciar la Basílica como centro de espiritualidad -no sólo para los hermanos y devotos-, lugar sagrado destinado al culto, a la celebración de los sacramentos y a la oración, además de centro de peregrinación y de devoción mariana”, “acrecentando y ahondando en la devoción a nuestros Sagrados Titulares de modo que no vivamos en la superficialidad de la fe” y en “la evangelización mediante la formación teológica y espiritual, y el ejercicio de la Caridad cristiana”. En este sentido se mantendrán “las breves y puntuales charlas que se ofrecen a los componentes de los diversos grupos que tiene la hermandad para mejorar sus niveles de formación, así como los cursillos prematrimoniales, las catequesis de confirmación para los mayores de 14 años (al no ser parroquia, es lo que se nos permite desde la Archidiócesis) y comenzar una formación continua para los que ya han sido confirmados”, avanzando “en la formación de monaguillos, acólitos y los componentes de la Banda Juvenil de la Hermandad, así como su plena integración”. Fernández subraya que “la atención al Hermano necesitado tendrá prioridad ante otros requerimientos y tan sólo cuando todos los Hermanos que lo precisen sean atendidos convenientemente se destinarán los recursos excedentes a otros fines. Los programas dirigidos a nuestros Hermanos se verán potenciados y ampliados de forma que puedan participar en él un mayor número de ellos, así como la atención a los enfermos y los que sufren la soledad en sus domicilios”.
En relación a la Casa de Hermandad, el candidato considera prioritaria “la pronta finalización de las obras de adaptación y mejora para procurar un mayor aprovechamiento de los lugares disponibles, la eliminación de las barreras arquitectónicas, la racionalización de los diferentes usos de las distintas zonas, la renovación y modernización de las instalaciones, así como la adaptación de algunos espacios para el uso de los Hermanos; todo ello para una óptima gestión de la Hermandad, facilitar los trámites administrativos a los Hermanos, así como posibilitar y fomentar una vida de hermandad real, participativa, compartida y dinámica para todos los hermanos que lo deseen y en donde puedan integrarse plenamente, participar de las actividades que se organicen, escuchar y ser escuchados, o tener la oportunidad de trasladar sus inquietudes, quejas y propuestas”.
En relación con la gestión administrativa, el proyecto de Álvarez prevé continuar “el camino emprendido en este mandato completando el Programa implantado en la Secretaría de la Hermandad para terminar de operar en todas las parcelas. Para una óptima comunicación con los Hermanos revisaremos toda la Nómina para recabar los datos desconocidos u obsoletos, siendo imprescindible para ello la colaboración de algunos Hermanos que puedan desempeñar éstas u otras funciones a modo de auxiliares de la Secretaría”, incidiendo “en la mejora de la comunicación a través de las nuevas tecnologías de información y comunicación. Esta posibilidad de colaboración por parte de los Hermanos la haremos afectiva a las diferentes secciones de la Hermandad de forma que cualquier hermano que desee participar en alguna de las labores que habitualmente se desarrollan puedan hacerlo de forma continuada (secretaría, mayordomía, asesoramientos varios, priostería, archivo, costurero, coral, cultos, asistencia social, formación, etc.) de forma que puedan poner al servicio de la Hermandad conocimientos y disponibilidades”.
En cuanto a la gestión de las mayordomías, Álvarez afirma que “debe primar la eficacia, optimización y transparencia, que pretendemos mejorar gracias a la programación de auditorías periódicas”. Además tiene previsto “potenciar la venta de la Tienda de Recuerdos y sobre todo, a través de la tienda “on-line”, lo que será una de las prioridades para poder incrementar los ingresos atípicos de la Hermandad; igualmente, procede ya una revisión y redistribución del Tesoro de la Hermandad que permita un aumento de los enseres expuestos y una redefinición del discurso expositivo”.
La conservación del extenso y valioso patrimonio continuará siendo otra de las preocupaciones esenciales de Álvarez, en caso de resultar elegido, ya que “somos conscientes de que la prevención y el mantenimiento permanente, así como el correcto uso de las piezas, permite un uso constante de los diferentes enseres, retrasando en el tiempo las necesidades de restauración y disminuyendo los daños que se pudieran ocasionar. Sin desatender estas labores de mantenimiento del patrimonio abordaremos la adquisición de aquellos nuevos enseres que vengan a completar los existentes”.
Otro de los esfuerzos de su mandato se orientará al “archivo de la hermandad, depositario de nuestra historia y valiosa herramienta para continuar investigando sobre nuestro pasado; la finalización de los trabajos de ordenación, catalogación y digitalización así como poder completarlo con nuevas aportaciones documentales constituirá una de las prioridades de cuantos formamos parte de esta candidatura; igualmente pretendemos la difusión de su contenido para un mejor conocimiento por parte de los Hermanos”.
Una de las áreas que el candidato pretende desarrollar es la seguridad, ya que en su opinión “ante la situación de alerta permanente en al que nos encontramos, debemos revisar y mejorar los Planes de Seguridad durante la Estación de Penitencia de manera que podamos garantizar el mayor nivel de protección posible para los integrantes de la cofradía de acuerdo con las instrucciones y recomendaciones de los cuerpos y fuerzas de seguridad del Estado y la experiencia acumulada”. Así mismo, Álvarez pone de manifiesto que “habrá que seguir avanzando y ampliando los medios y protocolos de seguridad tanto en la Basílica como en el resto de dependencias de la Hermandad, siendo conscientes de que aunque toda medida que se adopte para ganar en tranquilidad es poca nunca será suficiente para gozar de una seguridad plena”.
Una candidatura cuyos miembros afirman sentirse “orgullosos de nuestra historia y de formar parte de su presente anhelando poder tener la oportunidad de participar activamente en la construcción de su futuro con el apoyo y la colaboración de todos los Hermanos. La existencia de los diferentes grupos que forman parte de la Hermandad (bandas, coral, costaleros, armaos, diputados, acólitos, ropero, lectores, formadores, archivo,…) nos anima a involucrarnos cada vez más en cada uno de ellos para conocer de primera mano situaciones, problemas y necesidades de forma que puedan ser detectadas y resueltas antes de que se extiendan más, dotándolos de los medios necesarios para la consecución de los objetivos y los fines para los que están constituidos”.
Una prioridad centrada en sus hermanos que irá en menoscabo de “seguir manteniendo estrechos lazos de confraternidad con otras hermandades con las que habitualmente lo venimos haciendo y establecer también nuevos vínculos con otras que así lo vienen manifestando. La notoriedad de nuestra corporación entre el resto de las cofradías y en la sociedad civil nos anima a actuar para llevar a cabo proyectos de futuro en beneficio de todos y para que el mensaje de Cristo cale en nuestro entorno”.
Además, el equipo de gobierno de Álvarez pretende “seguir fomentando la participación de los jóvenes en la vida cotidiana de la Hermandad, conduciendo sus inquietudes, aprovechando la fuerza e ilusión que irradian, impartiéndoles una formación cristiana y cofrade que complemente su formación académica, para que estén dispuestos y preparados para convertirse en el futuro en el relevo apropiado y natural al frente de la Hermandad y vivan el día a día de sus vidas como auténticos católicos y macarenos». Tampoco se olvida el candidato «de nuestros mayores, y queremos aprovecharnos de sus experiencias y de su disponibilidad procurándoles momentos de encuentro entre ellos y con el resto de los Hermanos, y no sólo aquellos que participan habitualmente en el Programa de Veteranos, que lo tenemos como uno de los estandartes de nuestra Vida de hermandad, sino la generalidad de ellos”.





