Una cofradía que tiene su sede como si de un trastero se tratase

Hablar de cofradías es hablar de templos, lugar en el que se encuentran todos los días del año nuestros sagrados titulares. Hablar de cofradías también debería ser, hablar de armonía y respetuosidad, de ejemplo y de buena fe. Pero la realidad es otra muy distinta para algunas corporaciones. Una cofradía, no una pro-hermandad o una agrupación parroquial, sino una cofradía, es aquella que no solo vela por la limpieza y pulcritud que existe en la capilla de las imágenes sacras, también en todo el templo. Y digo, no una pro-hermandad o grupo parroquial por el claro ejemplo de que por temas económicos estas no pudieran hacer lo que quisieran. El empezar siempre es muy complicado, pero como se dice popularmente, los detalles son lo que cuentan.

Volviendo al tema, una hermandad no puede tener su sede canónica como si de un trastero se tratase, todo manga por hombro y hecho un desastre. Hay una cofradía que carece de lógica y ética, al igual que de clase, a la hora de organizarse para colocar sus enseres. Además, para mi forma de pensar, aun no comprendo cómo puede ser hermandad aprobada sin tener al menos un local donde refugiar sus enseres y con una nómina de 250 hermanos. Ya que, normalmente debe de ser esta más alta.

Por no hablar de su albedrío artístico, del cual también carece. Una idiosincrasia que se sale fuera del tiesto en comparación con la gente de la parroquia y, por supuesto, del buen hacer del párroco. Curioso, que esta vez sea el párroco quien tenga el papel de bueno, en vez, de «el malo» como tan acostumbrados nos tienen en otros sitios. Y es esta la absurda realidad, tener todo el patrimonio en medio de la iglesia como si de un contenedor de reciclaje fuera. No les entrará aun en la cabeza, que es la casa del Señor y en la que se encuentra el Santísimo, que por si no lo saben es el Cuerpo del Señor. ¿Que de qué cofradía les estoy hablando? Si se lo dijera tendría que matarles. Por eso no lo haré. Espero que al menos leyendo mi reflexión, alguno recapacite y ponga solución. Les aseguro que los implicados, se reconocerán de inmediato.

Con esto no quiero decir que no tengan futuro o que no estén involucrados en su parroquia, ni que sean una panda de descerebrados o que no estén al corriente de pago. Aunque un poquito de vergüenza y saber estar si es verdad que no le vendría nada mal a quienes mandan, el resto de hermanos no tiene culpa. Una excepción dentro de las hermandades cordobesas, las cuales se implican por mantener la parroquia en las que se encuentran de una forma formidable. Y tenemos como claro ejemplo cofradías como Sentencia, Huerto o Buena Muerte en las que trabajan compenetrados con su iglesia de una manera intachable.