Camino de devoción y lluvia, el lado menos folclórico de la Romería de Pentecostés

«Un fotógrafo con ganas de experimentar momentos nuevos para plasmarlos con sus equipos. Un camino, extremadamente duro meteorológicamente hablando. El verso, la prosa… la experiencia de quien tiene vivencias rocieras grabadas en su alma. Una hermandad que peregrina a sus plantas a costa de cualquier vicisitud; el lado menos folclórico de la Romería de Pentecostés. Así la Virgen lo quiso, y así lo hemos hecho realidad».

De este sugerente modo, la hermandad de Nuestra Señora del Rocío del Cerro del Águila, ha anunciado la publicación de un libro muy especial. Un libro de imágenes y vivencias extremadamente singulares, que se desarrollaron en el Camino del Rocío de 2016, seguramente el más diferente de los últimos tiempos.

Un convencimiento profundamente enraizado en el sentimiento rociero, a pesar de partir de la premisa de que cada Rocío es diferente a los demás, porque aquel Rocío, particularmente, tuvo una señal de distinción adicional, un elemento singular que provocó que solamente los más viejos recuerden un Rocío similar, el clima sufrido durante el camino de ida. 

El rociero es persona curtida en mil batallas, acostumbrada al frío y al calor, a la lluvia y a la fatiga, a no desfallecer por las adversidades que inevitablemente pueden endurecer ese camino que muchos, desde la ignorancia más absoluta, desprecian amparados en ridículos estereotipos que llevan años siendo alimentados por determinada prensa y que nada tienen que ver con las verdades del Rocío.

Ese es el Rocío que muestra esta obra, el lado más auténtico de una devoción universal que trasciende de la fiesta y los elementos accesorios para materializar una relación única y bidireccional entre el rociero y la Madre de Dios, entre la Reina de las Rocinas y todos y cada uno de sus hijos, los que se dieron cita en aquel inolvidable Camino que ya forma parte, irremediablemente, de la historia del verdadero Rocío.