La extinguida hermandad de la Santa Vera-Cruz de Écija

A pesar de ser una cofradía extinta, la hermandad de la Vera-Cruz goza de gran popularidad en Écija. Se encuentra extinguida oficialmente desde el 1 de abril de 2005, puesto que su último hermano murió en tal día de 1905. Y es que uno de los motivos por el cual una cofradía queda extinta es el cumplimiento de cien años del fallecimiento del último hermano de la corporación.

La Pontifica y Muy Antigua Hermandad de la Santa Vera-Cruz y Sangre de Nuestro Señor Jesucristo, Nuestro Padre Jesús de la Cena y María Santísima de la Paz se fundó en 1519 a semejanza de la Vera-Cruz de Sevilla. A su fundación se unen los frailes y hermanos de la hermandad de la Piedad, fundada en 1509. Tuvo su sede en el entonces Convento de San Francisco, donde poseía capilla propia y anexa al templo, la cual ha perdurado hasta nuestros días.

Sus primeras reglas, actualmente conservadas en el Archivo Municipal del Ayuntamiento, fueron aprobadas en 1523. La cofradía salía el Jueves Santo por la tarde, aunque a partir de 1774 pasará a la Madrugá. En 1543 se fusiona con la Cofradía del Hospital del Corpus Christi, a petición de la hermandad de la Vera-Cruz. Sus reglas se renuevan en 1579, y nuevamente en 1582, siendo una de las corporaciones más importantes y numerosas durante los siglos XVII y XVIII. La invasión francesa provocó una lenta y prolongada decadencia en el seno de la hermandad, que la llevaría a desaparecer en el último tercio de la centuria.

Fue la primera hermandad ecijana en incorporar la flagelación en la noche del Jueves Santo, es decir, en realizar desfile procesional por las calles astigitanas. Es por ello que Écija es una de las ciudades pioneras en la celebración de la Semana Santa en toda España. Cofradía muy estricta, hacía estación de penitencia a numerosos templos ecijanos. Las mujeres no podían participar en la misma, y en caso que lo hicieran, lo haría con el rostro descubierto para que fueran conocidas.

La cofradía poseía tres Titulares con los que procesionaba en Semana Santa. El primero de ellos era Nuestro Padre Jesús de la Providencia en el paso de misterio de la Última Cena. La imagen se encuentra actualmente en una de las capillas exteriores de la Iglesia de San Francisco, habiendo sido recientemente restaurada tanto la talla como la capilla. Se desconoce el destino del apostolado.

El segundo Titular era el Santísimo Cristo de la Vera-Cruz, o de la Paz como también se le conoce actualmente, una obra atribuida a Montes de Oca en 1747 y que aún continúa en la Iglesia de San Francisco. En torno a esta talla, comenzó todo el movimiento reorganizador.

La dolorosa recibía el título de Nuestra Señora de la Paz, aunque primitivamente se cree que adoptó la advocación de Nuestra Señora de Agosto. Preside actualmente, y desde hace unos años, la capilla bautismal de la Parroquia Mayor de Santa Cruz, habiendo recibido culto con anterioridad en el recientemente clausurado Convento de las Marroquíes, cuyas monjas conservan sus antiguas manos entrelazadas. Las actuales son de Rafael Díaz Caro en 2010.

Entre 1994 y los primeros años del presente siglo, un grupo de cofrades intentó reorganizar la hermandad, obteniendo luz verde por parte del Arzobispado para conservar su título, además de ser apoyado por el consejo de hermandades, iglesia y cofradías ecijanas. En este periodo se pretendió que la cofradía saliera en la Madrugá como nexo entre El Silencio y San Juan. En la Semana Santa de 1999 se expuso la dolorosa en besamanos en el Hospitalito, haciendo lo propio al año siguiente en la Iglesia de Santa Bárbara. Sin embargo, ante las numerosas dificultades se decidió suspender la reorganización de la hermandad.

Un nuevo sueño de restaurar la cofradía comenzó a brotar a finales de 2014. En Cuaresma de 2015 se celebra un recital poético ante el Cristo de la Vera-Cruz, además de realizar un Vía-Crucis hasta la Iglesia de San Juan Bautista tras un siglo sin salir a las calles ecijanas, hecho que se ha repetido en 2016 y 2017. También estuvo expuesto en besapiés durante la Semana Santa en la que fuera su antigua capilla. También cada 1 de noviembre el Señor de la Providencia queda expuesto en besamanos en la Iglesia de San Francisco.

En 2016, el crucificado de la Vera-Cruz fue restaurado por G.R.S. Conservación y Restauración de Obras de Arte, que dirigen Agustín Martín de Soto y Antonio Gamero Osuna. A su regreso, la imagen fue ubicada en un altar digno para su culto y veneración. Previamente, en la Semana Santa de ese mismo año, la imagen quedó de nuevo expuesta en besapiés junto a la Virgen del Mayor Dolor y Traspaso, posible titular de la extinta Hermandad de la Concepción, también de la Iglesia de San Francisco. Esta talla, fechable hacia el siglo XVIII, quedó igualmente en besamanos, siendo la imagen que corresponde a la fotografía que aparece junto a estas líneas.

El Colectivo de Pregoneros es una de las entidades colaboradoras de este nuevo grupo de fieles, el cual aporta su granito de arena realizando el pregón de las Siete Palabras en Cuaresma ante el Santísimo Cristo de la Vera-Cruz y una exaltación en la festividad de la misma en septiembre.

El nuevo deseo de la rectoría de San Francisco es realizar la restauración de esta dolorosa, que, aunque no presenta serios desperfectos, sí debería pasar por una intervención artística. Sin embargo, actualmente, la rectoría de San Francisco no persigue erigir una nueva hermandad en Écija, sólo revitalizar el culto a estas imágenes del templo y fomentar un grupo de devotos y feligreses que colaboren en los cultos y actos en torno a éstas.