Actualmente, Écija cuenta con 14 hermandades de penitencia y 4 hermandades de gloria. Pero en los anales del tiempo, sólo tres cofradías penitenciales se han visto evocadas a la extinción. También pasaron a la historia más de una decena de hermandades sacramentales, así como numerosas corporaciones de gloria.
Quizás la hermandad ecijana extinguida más conocida sea la Santa Vera-Cruz, que tuvo su sede canónica en la Iglesia de San Francisco y de la que ya se habló hace unas semanas en este portal (pincha aquí para volver a leerlo). Fundada en 1523, realizaba su estación en la Madrugá, siendo la primera Hermandad ecijana en realizar estación pública de penitencia. Es por ello que Écija es una de las ciudades pioneras en la celebración de la Semana Santa en toda España. Extinguida oficialmente desde 2005, la cofradía poseía tres titulares con los que procesionaba cada Madrugá: el paso de misterio de la Santa Cena, el Cristo de la Vera-Cruz (atribuido a Montes de Oca en 1747) y Nuestra Señora de la Paz, venerada actualmente en la Parroquia Mayor de Santa Cruz. Actualmente, el Cristo de la Vera-Cruz recibe culto entre un grupo de devotos regido por la rectoría de la Iglesia de San Francisco.

También en este templo existió una hermandad fundada en 1579 bajo el título de la Purísima Concepción de Nuestra Señora y Oración en el Huerto de Nuestro Señor Jesucristo, que procesionaba el Miércoles Santo. Su decadencia comenzó tras la invasión francesa de principios del siglo XIX, quedando extinguida a mediados de dicha centuria. Tanto el Cristo, obra de José Luis Goma Goma, como la Dolorosa, sedente, aún se veneran en la Iglesia de San Francisco. Entre 2005 y 2010, hubo intentos de reorganización la cofradía sin éxito.
En la Parroquia de Santa María Nuestra Señora, la hermandad del Dulce Nombre de Jesús se fundó en 1575. Realizaba su estación de penitencia en el Jueves Santo hasta 1774, cuando pasa al Miércoles Santo, con el Crucificado de la Misericordia, que aún se venera en la parroquia, y con la imagen de una Dolorosa de las Lágrimas, que se cree que es la actual titular de la hermandad del Cautivo. La cofradía quedó extinguida definitivamente en 1871 tras una larga decadencia.
A pesar de su extendida devoción, la Hermandad del Glorioso Señor San Pablo Apóstol tuvo su origen en el año 1912. Desde el siglo XV, los cultos a San Pablo han corrido a cargo de la Parroquia de Santa María Nuestra Señora, pues la Iglesia de Santa Bárbara, donde recibe culto la imagen, pertenece a dicha collación, como actualmente. La corporación estaba formada por gente de la nobleza ecijana, tanto hombres como mujeres, si bien ya a mediados del siglo XX la cofradía quedó extinguida. La imagen del patrón ecijano es obra anónima, fechada en 1575, restaurada en 2010 por el IAPH.

La Parroquia de Santa María también guarda el recuerdo de la Hermandad y Congregación del Ilustrísimo Patriarca el Señor San José, fue fundada en 1670 y que quedó vigente hasta finales del siglo XIX, cuyo titular sigue recibiendo culto en dicho templo. También en este templo residía la hermandad de las Ánimas Benditas del Purgatorio durante los siglos XVIII y XIX, así como la hermandad de Jesús de los Afligidos, fundada entre los años 1822 y 1825, cuyo titular aún se venera en la parroquia.
En la Parroquia Mayor de Santa Cruz tenía su sede la Hermandad de Nuestra Señora del Socorro, fundada en 1699. La titular, obra de Jerónimo Hernández (siglo XVIII) ocupa actualmente el altar mayor del templo, cuya cofradía se extinguiría a finales del siglo XVIII. Otra cofradía importante en sus tiempos fue la Hermandad de la Santa Misericordia, que amparaba enfermos, quedando vigente desde el siglo XVII hasta principios del siglo XIX. En esta templo, también se veneraba la Hermandad del Señor San Pedro y la Santa Caridad, fundada hacia a 1855.
Respecto a otras hermandades y cofradías ecijanas apenas se poseen unas cuantas notas. En la Iglesia de San Juan han existido hasta cuatro corporaciones hoy extintas: Nuestra Señora de la Antigua (1744), Descendimiento (1707), Ánimas (1676) y Santo Cristo del Olvido (1696).
Por su parte, la Parroquia de Nuestra Señora del Carmen acogió a las hermandades de Nuestra Señora del Carmen (1749) y la del Santísimo Cristo de las Penas (1730). En la Iglesia Conventual de los Descalzos recibía culto la Hermandad del Santísimo Sacramento, Nuestra Señora del Carmen y Ánimas Benditas (1782). También el Altozano conoció a la Hermandad de Nuestra Señora de la Presentación, con sede canónica en la Parroquia de San Gil Abad y fundada hacia 1630.
También se tiene constancia de que, entre los siglos XVIII y XIX, había más de diez hermandades sacramentales puras en Écija, las cuales se perdieron en los anales del tiempo, ya que ninguna ha llegado a nuestros días, salvo la Adoración Nocturna, tanto femenina como masculina, que tiene su sede en la Parroquia Mayor de Santa Cruz.





