María José Sánchez regala al pueblo de Córdoba un intenso y emotivo pregón, cargado de reivindicación y contenido

El Teatro Góngora ha acogido en sus entrañas el pregón de la Semana Santa de Córdoba 2018, que ha sido pronunciado por la periodista María José Sánchez Ruiz, un rostro conocido para el gran público que ha afrontado el desafío como se afrontan los grandes retos, con la seguridad del deber cumplido y la ilusión por conquistar lo inexplorado. Un recinto que ha estado repleto y ha contado con la presencia, entre otras autoridades, del Obispo de Córdoba monseñor Demetrio Fernández, Rosa Aguilar, Consejera de Justicia e Interior de la Junta de Andalucía, la Alcaldesa de la ciudad, Isabel Ambrosio y David Luque Peso, Segundo Teniente Alcalde.

Sánchez Ruiz se ha convertido en la tercera mujer que ha subido al atril para exaltar la Semana Santa cordobesa, tras haber hecho lo propio María del Sol Salcedo Morilla en 2004 e Inmaculada Luque Calvo en 2008. Es actualmente directora y coordinadora de informativos en la Radio Televisión Pública de Andalucía, Canal Sur, en Córdoba, donde lleva casi treinta años trabajando como periodista, primero en radio y después en televisión, desde hace ya 19 años. 

El escenario del teatro, que ha mostrado una decoración sencilla y elegante, que ha corrido a cargo de Pinsapo Decoración, como la propia pregonera había solicitado, ha estado presidido por la Cruz Guiona -la cruz de los espejos-, escoltada por dos jarras de rosas y orquídeas y un altar del siglo XVII que procede de la iglesia de San Nicolás, como ya es habitual, una fotografía antigua de la Virgen de la Paz y Esperanza -sin corona-, en virtud de la condición de la pregonera de hermana de la corporación capuchina, así como determinados detalles, como unas bocinas de la Hermandad de la Estrella, que pasa por ser la hermandad vecina de Sánchez, la figura de San Rafael y el texto original del Pregón de Pablo García Baena y dos ejemplares de Cántico en honor del fallecido e inmortal poeta. 

El evento ha comenzado con la intervención de la Banda de Música de María Santísima de la Esperanza, que dirigida magistralmente por Javier León ha interpretado las marchas «Paz y Esperanza», obra de Martín Salas, «Expirando en tu Rosario», de Antonio Pantión, el estreno de «La Virgen del Buen Fin», compuesta por Pablo Martínez Recio, «Saeta cordobesa», de Pedro Gámez Laserna, para terminar con una sorpresa fuera de programa, la marcha «Córdoba Cofradiera», que cumple 25 años, dedicada a la Agrupación de Cofradías, compuesta por el hijo del propio Gómez Laserna, José Juan Gámez Varo -que fue director honorario de la banda-, que ha sido interpretada en agradecimiento por cumplir diez años siendo la música del Pregón, tal y como ha explicado Alfonso Lozano al auditorio.

José Antonio Luque, director y conductor del mítico programa radiofónico «Paso a Paso», de Canal Sur Radio, ha sido el encargado de presentar a la pregonera de quien ha dicho que es una mujer exigente, inconformista, autocrítica y profunda y que ha afirmado que había venido a dejarse el alma en las tablas del Teatro. Luque se ha congratulado igualmente de que sea una mujer, por tercera vez quien pregone la Semana Santa de Córdoba. «Un alma enamorada de la Semana Santa» de «una gran comunicadora», ha subrayado el compañero de la pregonera. Luque ha querido recordar a los padres de la pregonera, «de casta le viene al galgo» para luego recordar el momento en el que la conoció y posteriormente sucesivos recuerdos junto a la propia Sánchez y sus progenitores, así como la condición de Montoreña de la pregonera y de su devoción a Nuestro Padre Jesús. Un pregón de una cofrade comprometida con mucho contenido, ha prometido Luque para darle la alternativa con un significativo «María José, el micrófono es tuyo».

«Paz la que me ha traído hasta aquí, la que me ha enseñado que la humildad es el camino». Sánchez ha comenzado su pregón con palabras en honor de la Virgen de la Paz. «¿Qué tienes Paz?», para recordar luego el horizonte de la Coronación que se presenta frente a los cofrades de la hermandad capuchina. La pregonera, que ha comenzado su discurso un tanto acelerada, probablemente fruto de los nervios, ha recordado posteriormente a su padre «que está mirando desde un balcón en el cielo» que le inculcó su vocación de comunicar, y el amor por la familia y las tradiciones a quien ha querido dedicarle su pregón.

La pregonera ha subrayado que llevar una vara o un cirio si no hay fe y caridad es portar y andar y nada más, tras reivindicar la caridad, la solidaridad, como señas de identidad esenciales del auténtico cofrade. Se ha presentado con respeto a sus predecesores y mostrar su reconocimiento a quienes han querido que una mujer sea pregonera. El tiempo se detiene en siete días y ha dicho que tenemos lo más grande, nuestra fe, exigiendo respeto para los cofrades y los cristianos. Ha iniciado un recorrido recordando los preparativos que se multiplican por todos los barrios y proseguir con una mención al intenso Viernes de Dolores y el Sábado de Pasión que anteceden al sueño que comienza. «A la Gloria, hermanos, que la Semana Santa comienza».

«Te conocía pero no te aprendía «, yo «iba y venía». La pregonera ha reconocido que en su infancia no hubo túnicas ni cíngulos y que su cambio derivó de su maternidad y de la medalla que, siendo muy niño le fue impuesta a su hijo en Capuchinos. Una cercanía a la hermandad que le llegó de sus padres. «No entiendo hacer Semana Santa ni ser cofradía sin Fe» ha afirmado Sánchez con el sosiego recuperado. «Nada tiene sentido sin fe», hacia quien «dió su vida por mí» y nos entregó su Paz. Vivir en paz y perdonar es la victoria de la Humildad que nos enseñó Jesucristo, ha especificado la pregonera. En esta fase del pregón, Sánchez ha deparado un gran número de frases para el recuerdo y la reflexión. «Hermandad es caridad, obra social y pastoral y construir una sociedad en libertad y ser iglesia, no solamente una semana al año». «No compensan los golpes de pecho si no se quiere perdonar y reina el protagonismo». «Se trata de hacer hermandad todo el año», ha afirmado con rotundidad, quien también ha enfatizado que «Ser cofrade es ser iglesia». 

Sánchez ha desgranado a continuación, devociones y escenas de la Semana Santa evidenciando su debilidad hacia determinadas imágenes como el Señor Rescatado, el de la Oración en el Huerto o Jesús Caído, de quien ha contado una emotiva historia protagonizada por su abuela Rosario que fue quien despertó en ella esta debilidad. Un momento especialmente reivindicativo ha sido el destinado a la presencia de la mujer en las hermandades de la que no cabe duda actualmente y ha ido creciendo en las últimas décadas pero de la que sí ha echado en falta en ciertos ámbitos como las agrupaciones musicales y sobre todo en puestos de relevancia y en cargos de responsabilidad «¿Sólo una mujer cofrade ejemplar? ¿Cuántas hermanas mayor? ¿Cuantas pregoneras?» se ha preguntado con contundencia la pregonera. Mujeres imprescindibles para la Semana Santa e imprescindibles para la Iglesia, ha subrayado. Reflexión recibida con un sonoro aplauso.

A los jóvenes, la pregonera les ha recordado que deben escuchar y aprender de quienes ya atesoran experiencia, después de alabar que no tengan reparos en evidenciar sus creencias y devociones en voz alta y a través de las redes sociales. Instantes de especial emotividad han sido los dedicados a las hermandades de la Estrella y su misterio de la auténtica verdad, la Redención, y a la imagen de Jesús del Perdón a cuya advocación ha querido conceder una importancia capital para el cofrade: «el que perdona es fuerte, el que pide perdón es un valiente y el que olvida es feliz», ha dicho Sánchez. O el que ha dedicado al Señor de la Humildad y Paciencia; «¿Qué tienes que no puedo dejar de mirarte?» ha preguntado en voz alta Sánchez. 

También especialmente significativo ha sido el tiempo que ha dedicado a las mujeres que padecieron el sufrimiento de Jesús en primera persona, mujeres entregadas y valientes que no abandonaron al Señor como sí hicieron los discípulos. «Jesús fue el primer defensor de la mujer» ha afirmado con rotundidad Sánchez. Muchas de ellas se rindieron a su mensaje porque encontraron en él un asidero a una situación de sumisión que era moneda común por aquél entonces. Por eso que en la actualidad siga siendo preciso reivindicar la figura de la mujer en los puestos de decisión y relevancia «me provoca, por decirlo de manera suave, tristeza y desazón» ha afirmado la pregonera en uno de los tramos más brillantes de su pregón, que sorprendentemente – o no – no ha sido de los más aplaudidos.

Al llegar a la Madrugada de la que la pregonera ha dicho que «la echa en falta llena», ha sonado la impactante saeta de Lucía Leiva, que ha puesto la impresionante nota musical, recibida con una sonora ovación, a un pregón que ha continuado ganando en intensidad. «Morir en Córdoba es vivir para siempre», «aquí la muerte no es muerte» ha pregonado Sánchez, intentando reflejar en su verbo la auténtica verdad del cofrade, imposible de comprender para quienes no lo son. Ha recordado igualmente el nuevo estreno que Córdoba espera, el de la Virgen de la Salud, inmediatamente antes de mencionar la belleza infinita de la Virgen del Rosario, la Madre del Cristo de la Expiración a quien observa desolada «con esos ojos grandes».

«Andan Cristos por Córdoba» ha mencionado Sánchez para realizar un significativo recorrido por Córdoba y sus barrios enumerando todos los crucificados cordobeses; Universidad, Piedad, Cristo de Gracia, Animas, Misericordia, Buena Muerte… todos han tenido un lugar de privilegio en el pregón de Sánchez, que ha propiciado igualmente emotivas palabras para «la Señora de Córdoba» y para la Virgen de las Angustias, «Reina de la Piedad Coronada», «déjame ayudarte a cargar el peso de tu dolor», ha dicho la pregonera, en un emotivo trayecto en el que ha apelado a la condición de Madre de la Virgen, rememorando el nacimiento en Belén en contraste con el infinito dolor de tener en brazos a su hijo muerto, entre los vellos de punta de quienes en ese momento escuchaban con el corazón abierto y el alma predispuesta, para recordar a todas las dolorosas enfatizando precisamente esta condición de Madre, del Cristo muerto y de todos los cordobeses.

El último tramo del pregón de Sánchez, probablemente el mejor -en opinión de quien les habla-, ha servido para convocar a los cordobeses a hacer profesión pública de fe, a la oración íntima entre miles de gentes, a pregonar y predicar la Paz y a defender la libertad, entendida con mayúsculas, culminando un excelente pregón que ha sido recibido con una incontestable ovación generalizada para poner punto y final a una jornada que, tal y como la propia pregonera confesaba a este medio, en la entrevista publicada hace tan sólo unos días, «se ha de convertir en uno de los acontecimientos más importantes de mi vida». Bravo Pregonera.