María de Cervelló, la primera mercedaria, en el paso de Coronación de Espinas

La hermandad de La Merced se halla inmersa en la conmemoración del Año Jubilar mercedario que se celebra por todo el orbe católico. No es de extrañar, por tanto, que desde la corporación cordobesa proliferen determinados gestos que hacen hincapié en la condición mercedaria de una hermandad que tiene perfectamente claros sus orígenes. Así ha ocurrido con la cuenta oficial de la hermandad, en una conocida red social, que ha difundido una fotografía de una de las imágenes que conforman la talla del magnífico paso de misterio en el que camina entronizado Nuestro Padre Jesús Humilde, en su coronación de espinas, cada Lunes Santo. Una imagen en la que, probablemente, buena parte de la Córdoba Cofrade jamás haya reparado pero que ocupa un lugar de privilegio en el frontal del canasto. Se trata de una talla de María de Cervelló, la primera mercedaria, de la que se celebra este miércoles su festividad, curiosamente oculta en la fotografía que encabeza este artículo pero que si se aprecia con nitidez en la difundida por la Merced.

El paso de misterio fue realizado en Sevilla, por Antonio Martin Fernández, con carpintería de Bailac, siendo estrenada su primera fase en 1997, sustituyendo a uno procedente de la Ciudad de Cádiz y que fue adquirido a la Cofradía del Perdón. La talla fue realizada entre 1997 y 2000 por Antonio Martín Fernández y dorado en el taller de Antonio y Manolo de Sevilla en 2007. Lleva iluminación con candelabros de guardabrisas rematados con originales coronillas realizadas por Manuel Valera a semejanza de coronas de espinas.

Con el fin de darle la máxima unidad estética y catequética al paso se creó un programa iconográfico que parte de tres ejes fundamentales: el carácter sacramental de la Hermandad, la Realeza de Cristo y la vinculación con la Orden de la Merced, En el canasto y flanqueando las cartelas centrales van cuatro capillas, dos en cada costero, donde figuran los Reyes de Israel (David, Salomón, Josafat y Josías), iconografía que entronca directamente con la Realeza de Cristo.

Junto a las capillas reseñadas, nos encontramos con ocho más de inferior tamaño, que podemos dividir por temática en dos grupos: las cuatro de los costeros, donde se ubican cuatro profetas, cuyo denominador común es el haber profetizado la venida de Cristo, estos son: Isaías, Jeremías, Ezequiel y Daniel. Mientras que en las cuatro correspondientes a la trasera y delantera se ubica una representación del santoral de la Orden de la Merced, de este modo, en el frontal se ubica San Pedro Nolasco, fundador de la Orden de la Merced y la mencionada Santa María del Cervelló o del Socorro fundadora de la rama femenina de la Orden mercedaria. Correspondiéndose con la trasera se efigiarán a San Ramón Nonato y a la beata Mariana de Jesús. La inclusión de la orden de la Merced. Toda la imaginería está realizada en madera tallada policromada por Francisco Romero Zafra, con los atributos iconográficos en plata de ley por Manuel Valera.

Santa María de Cervelló, también conocida como María del Socorro, nació en Barcelona, en la calle de Montcada, el 1 de diciembre de 1230. Fue bautizada el 8 del mismo mes, en el sarcófago antiguo de la mártir barcelonesa Santa Eulalia, que servía de pila bautismal en la parroquia de Santa María del Mar. La joven María, inmersa en el clima de caridad creado en su ciudad natal por los frailes redentores de cautivos, se sintió atraída por el empeño liberador, y se convirtió en el consuelo de los pobres, de los enfermos y de los cautivos, en el Hospital de Santa Eulalia. Allí conoció a las grandes primeras figuras de la Orden Mercedaria agrupados en torno a San Pedro Nolasco. Pidió el hábito blanco de la Merced, y el 25 de mayo de 1265 emitió su profesión religiosa como hermana de la Orden de la Merced,que vivían cerca del monasterio de los Mercedarios y que dedicaban sus vidas a la oración y a las buenas obras, bajo la dirección del Beato Bernardo de Corbera. Ellos obtuvieron el permiso para constituir la Tercera Orden de Nuestra Señora de la Merced y para llevar el hábito de la Hermandad de Nuestra Señora de la Merced. Además de los votos que los Terciarios acostumbraban a hacer, también se comprometían a rezar por los esclavos cristianos.

María fue electa unánimemente como la primera superiora de la orden por su inmensa caridad con los necesitados, le comenzaron a llamar María del Socós (María del Socorro) nombre por el cual todavía se le venera en Cataluña. Su culto, que comenzó inmediatamente después de su muerte, fue aprobado por el papa Inocencio XII en el año 1692. Se le invoca especialmente para evitar naufragios y por lo general se le representa con una embarcación en una de sus manos, prometiendo trabajar por la redención de cautivos. Con ella formaron comunidad las jóvenes sor Eulalia Pinós, sor Isabel Berti y sor María de Requesens, a las que muy pronto se agregó sor Colagia. A Santa María de Cervelló también se la denomina del Socós o Socorro. Esto se debe a los relatos que dicen que fue vista, en vida y después de muerta, ir sobre las alas del viento en ayuda de las naves de la redención combatidas por el mar embravecido. Murió el 19 de septiembre de 1290. Sus restos incorruptos fueron sepultados en la iglesia de los frailes mercedarios de Barcelona, hoy Basílica de la Merced. Su culto como santa fue aprobado por Inocencio XII en 1692. Ha sido invocada como patrona de los navegantes.