La Hermandad del Calvario encarga a Mercedes Castro el bordado de la bambalina trasera del palio del Mayor Dolor

La Hermandad del Calvario de Córdoba continúa avanzando en el enriquecimiento de su patrimonio artístico con la incorporación de un nuevo proyecto destinado al palio de Nuestra Señora del Mayor Dolor. La corporación ha formalizado el contrato para la ejecución del bordado de la bambalina trasera, una pieza que contribuirá a completar y realzar el conjunto ornamental que cobija a la titular mariana durante sus estaciones de penitencia.

El acuerdo ha sido suscrito con Mercedes Castro Pareja, hermana de la corporación, a quien se ha confiado la responsabilidad de llevar a cabo estos trabajos de bordado. La firma del contrato representa un nuevo paso en el desarrollo de un proyecto patrimonial concebido para honrar la devoción a Nuestra Señora del Mayor Dolor y seguir dotando a la hermandad de un legado artístico acorde con su historia y su identidad.

Compromiso con el patrimonio de la corporación

A través de este anuncio, la Junta de Gobierno de la corporación de San Lorenzo ha querido poner de relieve la importancia de esta iniciativa, que se integra en la permanente labor de conservación, mejora y ampliación del patrimonio de la institución.

La corporación ha expresado públicamente su agradecimiento a Mercedes Castro Pareja por el compromiso adquirido y la ilusión depositada en este proyecto, valores que, según ha destacado la Junta de Gobierno, contribuirán a hacer realidad una actuación destinada a la mayor gloria de Nuestra Señora del Mayor Dolor.

Con esta nueva iniciativa, la Hermandad del Calvario reafirma su apuesta por el cuidado de sus enseres y la proyección de su patrimonio artístico, incorporando un trabajo que permitirá seguir enriqueciendo el conjunto del palio de su titular mariana.

Un proyecto concebido desde la identidad histórica de la cofradía

El origen de esta intervención se remonta al Cabildo General Extraordinario celebrado en abril de 2024, en el que los hermanos aprobaron el ambicioso propósito de abordar el bordado completo del palio del altar itinerante de la Virgen del Mayor Dolor. Este planteamiento ya había sido anticipado públicamente meses antes, a raíz de las reflexiones del entonces Vice Hermano Mayor, José Luis Vivas Cabello, quien expuso los fundamentos del proyecto en el boletín cuaresmal de la hermandad.

El diseño fue concebido por el propio Vivas Cabello junto a Juan Manuel Chiachío Castro y Fernando Chiachío Romero, quienes apostaron por una propuesta que respeta escrupulosamente la fisonomía tradicional del palio, manteniendo la esencia que lo ha definido desde su recuperación en 1981.

El inicio de los trabajos: un gesto cargado de simbolismo

El desarrollo material de la bambalina dio comienzo el 11 de enero de 2025, fecha en la que se formalizó el contrato para su ejecución en el taller de Mercedes Castro Pareja, encargada de llevar a cabo el bordado. Apenas dos meses después, coincidiendo con la festividad de San José, se procedió a dar la primera puntada, un gesto de profundo contenido simbólico.

Este honor recayó en José Luis Vivas Cabello, en reconocimiento a su prolongada dedicación a la hermandad de San Lorenzo, siendo considerado una figura clave en la consecución del proyecto. La corporación subrayó entonces que este hito constituía un homenaje a años de compromiso silencioso y constante.

Técnica, materiales y riqueza ornamental de la bambalina

La bambalina ha sido concebida como una obra de alta artesanía textil, ejecutada en oro fino sobre terciopelo morado. Su complejidad técnica se manifiesta en la diversidad de procedimientos empleados, entre los que destacan puntos de cartulina, muestra armada, zigzag, media onda, espiga, cetillo, ladrillo, así como elaboraciones con hojilla, lentejuelas y casquillas.

El conjunto responde a una estética inspirada en modelos barrocos de principios del siglo XVIII, articulándose mediante una composición simétrica de roleos vegetales, acantos serpenteantes y voluminosas piezas florales. Todo ello ha sido meticulosamente dispuesto para encajar con precisión en los lóbulos inferiores que definen el contorno característico de las bambalinas.

La bambalina trasera presentará una cartela también en plata cincelada, con un pasaje profético hacia la Virgen, como nueva Hija de Sión, del Libro de las Lamentaciones, que versa: Mirad y ved si hay dolor como mi dolor-. El conjunto de las bambalinas exteriores están rematadas en la parte superior por un galón bordado que le da unidad al conjunto, en lugar del actual de pasamaneria.

Continuidad estética y respeto al legado de Fray Ricardo

Uno de los principios rectores del proyecto ha sido la fidelidad a la línea estética establecida por Fray Ricardo de Córdoba, autor del diseño original del palio que desde 1981 ha definido la identidad visual de la cofradía. En este sentido, se ha mantenido la estructura de la bambalina en terciopelo morado, introduciendo como principal novedad la sustitución de la malla sintética por otra de oro trenzado a mano.

Asimismo, se preserva la pintura del techo de palio, obra del propio Fray Ricardo, que representa el Monte Calvario y constituye uno de los elementos más singulares del conjunto. La hermandad ha querido recordar expresamente la dedicación y el amor con que el religioso concibió esta pieza, reafirmando su vigencia dentro del nuevo proyecto.

Un conjunto integral concebido con equilibrio y simbolismo

El diseño global contempla no solo la bambalina frontal, sino también otros elementos que configuran el conjunto del palio. La bambalina trasera incorporará una cartela de plata cincelada con un pasaje del Libro de las Lamentaciones, en alusión a la Virgen como nueva Hija de Sión. Todo el perímetro exterior quedará unificado mediante un galón bordado, sustituyendo la actual pasamanería.

En cuanto al techo de palio, se articula en dos cuerpos diferenciados pero complementarios, uno perimetral que avanza hacia el centro y otro que enmarca la gloria central, permitiendo zonas de terciopelo visto para evitar la sobrecarga decorativa y otorgar mayor protagonismo al conjunto pictórico.

Una empresa prolongada en el tiempo y sustentada en el esfuerzo colectivo

Desde la hermandad se ha insistido en que este proyecto no responde a una ejecución inmediata, sino a un proceso prolongado que se desarrollará por fases, siguiendo el precedente del paso del Señor del Calvario. La necesidad de adecuarse a la idiosincrasia de la corporación y de respetar sus líneas históricas ha marcado cada decisión adoptada.

Memoria de un palio nacido de la urgencia y la ilusión

En su reflexión sobre el origen del palio, Vivas Cabello evocaba cómo, a comienzos de la década de 1980, un grupo de jóvenes asumió la responsabilidad de impulsar la presencia de la Virgen del Mayor Dolor en la Semana Santa cordobesa, acompañando al Señor del Calvario en la jornada del Miércoles Santo.

La colaboración de Fray Ricardo de Córdoba resultó determinante, elaborando un diseño que conjugaba sobriedad, elegancia y personalidad propia, con una bambalina de terciopelo morado rematada por malla dorada y fleco de canutillo.

Aquel primer paso, modesto en medios pero rico en entusiasmo, realizó su salida inaugural entre circunstancias adversas, marcadas por la lluvia que obligó a alterar el recorrido cuando la cofradía alcanzaba el entorno del Realejo, dejando imágenes imborrables en la memoria de sus integrantes.

Evolución patrimonial y consolidación de un legado

Con el paso del tiempo, el palio fue enriqueciéndose mediante la incorporación de varales de plata, candelería, faroles de cola y un ajuar más acorde con la dignidad de la imagen, fruto de un esfuerzo continuado de los hermanos del Calvario.

Sin embargo, la estructura esencial del conjunto se ha mantenido inalterada desde 1981, lo que llevó a la hermandad a plantearse la necesidad de acometer un nuevo proyecto de envergadura. La ejecución de la bambalina frontal supone, en este contexto, el primer paso de una renovación integral que aspira a conjugar tradición y excelencia artística.

Una ofrenda devocional cargada de significado

La corporación ha definido esta iniciativa como una ofrenda a su titular mariana, entendida como mediadora ante Dios y destinataria de las súplicas y agradecimientos de sus fieles. La obra se concibe así no como un ejercicio de vanagloria, sino como una expresión de amor y gratitud por los favores recibidos, orientada a engrandecer la devoción al Mayor Dolor.