Esta semana el edificio de la Fundación Cajasol que se sitúa en la sevillanísima Plaza de San Francisco acogió la 49ª edición de Mano a Mano. Esta cita reunió al diestro Eduardo Dávila Miura y al maestro compositor Abel Moreno. Dos amigos que no sólo le unen su pasión por los toros y la Semana Santa. Abel Moreno le compuso un pasodoble a este torero, ‘Dávila Miura’. Una obra magnífica que curiosamente tiene notas de ‘Macarena’, marcha procesional señera que dedicara a la Virgen de la Esperanza en 1988.
En este mano a mano pudieron charlar largo y tendido sobre cuestiones relacionadas con la tauromaquia, apuntando sobre todo al pasodoble, música torera por excelencia. Pero no faltaron los minutos para abordar sus experiencias como cofrades.
Abel Moreno contó cómo transcurrió la primera vez que sonó su marcha ‘La Madrugá’ en la Semana Santa de Sevilla. Era Martes Santo y la Virgen de la Angustia había dejado la calle San Fernando para coger las vueltas de la Plaza de la Contratación y la calle Miguel Mañara. Allí sonó por primera vez ‘La Madruga’. La impresión de los que por primera vez escucharon la composición en la calle es difícil de explicar. Ellos se lo quedarán para siempre. Al igual que los costaleros de la Virgen de la Angustia. Asombrados por la marcha no creían lo que estaban escuchando y el momento tan mágico que se estaba creando. De hecho, cuando terminó la chicotá todos salieron del paso para felicitar a la banda.
Más emotivo fue su testimonio más íntimo con la Virgen de la Esperanza. Ocurrió una noche de cuaresma que lo invitaron para llevar a la Virgen a su paso. Tuvo la suerte de cogerla y posarla en la peana sobre la que cada Madrugá pasea por Sevilla. En esos minutos tuvo un diálogo con la Macarena. Él había compuesto la marcha ‘Macarena’, pero no sabía cuándo le puso el nombre que ya existía otra marcha con el título de ‘Macarena’ que compusiera Emilio Cebrián.
Si lo hubiese sabido, su marcha tendría otro nombre. En el momento del traslado Abel Moreno le trasladaba a la Virgen todas las impresiones sobre su vida y la alegría de haber compuesto una marcha para Ella. Pero le inquietaba haber puesto el mismo nombre que la de Cebrián. Y entre esos pensamiento le habló la Virgen. Le dijo que no se preocupara y que estuviera contento porque a partir del momento de haber compuesto la marcha su nombre y el de Ella quedará eternamente unido, porque al sonar la marcha todos pronunciarán ‘Macarena de Abel Moreno’.





