El tramo Pirelli de la Madre y Maestra

El mundo de las hermandades y cofradías es tan extenso que a menudo hay historias que pasan desapercibidas por la aparición de otras que dejan a estas en un segundo plano. Curiosidades, anécdotas, pero también otros aspectos tan interesantes como la autoría de una imagen o el paso de una corporación por diversos templos antes de establecerse en su actual sede. Frente a la historia que se conoce se encuentra aquella desconocida, ya sea por la pérdida de documentos e informaciones, así como por haberse olvidado con el transcurso de los años.

Si viajamos a mediados del pasado siglo XX, no podemos obviar la relación que existió entre la compañía de neumáticos italiana Pirelli y la hermandad del Silencio. Ahora nos resultaría imposible imaginar cortejos muy reducidos, pero la Madre y Maestra de las hermandades sevillanas acudió a la empresa para ver si podía contar con trabajadores de la misma. Los primeros salieron de manigueteros, ya que nadie quería ir en este puesto, algo que hoy en día nos parecería insólito, dada la cercanía con las sagradas imágenes. Asidos a las maniguetas se apostaron trabajadores cuyos descendientes todavía hoy en día recuerdan cómo nació la unión entre la hermandad y la marca italiana, que tenía su sede cerca de la iglesia de San Antonio Abad, donde hoy está la entrada del personal de los conocidos almacenes.

Poco más de ciento sesenta nazarenos llevaba por entonces la corporación de la Madrugá. El hermano mayor, Álvaro Dávila y Garvey, marqués de Villamarta, reunido con diversos miembros de la junta de gobierno, escuchó las palabras de Sánchez de la Peña quien ofreció la siguiente decisión: reubicar el tramo de penitentes detrás del Nazareno con la finalidad de que estos fueran en el propio cortejo del tramo del Señor. De este modo, se conseguiría alargar el cortejo hasta el palio de la Virgen de la Concepción. Había que crear por tanto un nuevo tramo, para conseguir el efecto que se buscaba desde el seno de la corporación. Y ahí fue Sánchez de la Peña, destacado hermano de la corporación, quien pensó en los trabajadores de la empresa que había muy cerca de la Plaza del Duque.

Comenzaron entonces las visitas y los contactos con la empresa italiana y el resultado fue mejor del esperado, obteniendo respuesta de una veintena de trabajadores, algo extraño, ya que salir detrás de las sagradas imágenes no estaba bien visto, percepción que ha ido cambiando con el paso del tiempo. Alrededor de una veintena aceptaron salir, con la única petición de que lo hiciesen todos juntos, creando una especie de minitramo donde todos eran conocedores entre sí. La unión iba más allá de la existente tras la creación de este tramo. Era el caso de Joaquín López, fundador del taller de bordados Santa Bárbara, no solamente trabajaba allí sino que solía utilizar las dependencias para llevar a cabo algunas de sus ideas que pasarían después a formar parte del patrimonio de las hermandades. Y miembros de la casa Pirelli acudían a montar altares de culto sobre todo cuando se acercaba la Cuaresma, dejando además varias piezas. Incluso un archivo de la corporación se custodiaba en el interior de la empresa.

Cortejo de nazarenos del Silencio. Hdad. del Silencio

Noche de Jueves Santo

Alrededor de la una de la madrugada la corporación de la Macarena comenzaba su estación de penitencia. Al divisar los armaos de vuelta del Ateneo, los trabajadores de Pirelli, que por la mañana habían acudido a retirar su papeleta de sitio con los directores de la marca italiana en Sevilla, se dirigían al interior de la fábrica para vestirse. Tras la lectura por parte de uno de los empleados, ya con las túnicas, accedían al templo por la calle El Silencio, para formar parte del cortejo de la cofradía.

Años más tarde, en 1966, se produce el derribo del palacio de los Sánchez-Dalp. Adiós a la fábrica Pirelli más tarde, para construir los grandes almacenes. La hermandad no se olvidaba de sus hermanos, que pasaron a ser los primeros en vestirse, acto que se producía en el coro de la iglesia.

La unión entre la archicofradía y los trabajadores de la empresa continúa hasta hoy en día, donde hay hermanos que son descendientes de aquellos primeros nazarenos que, provenientes de Pirelli, tomaron la palabra a Sánchez de la Peña y aceptaron formar parte del cortejo de la Madre y Maestra. De hecho, la vinculación fue tal que era habitual que en la junta de gobierno existiera algún miembro perteneciente a la casa Pirelli.

Al fondo se situaba el tramo Pirelli. Hdad. del Silencio