La Organización Nacional de Ciegos Españoles (ONCE) ha organizado una ruta cofrade para acercar la Semana Santa de Córdoba a personas invidentes que no tienen la oportunidad de ver los diferentes pasos que conforman las cofradías que pasean por la calles de Córdoba en una se las semanas mas apasionantes de la provincia. Una discapacidad visual que no les impide disfrutar la Semana Santa como cualquier otro ciudadano. El olor a azahar, a incienso; el sonido emocionante de las bandas de cornetas y tambores que acompañan a la mayoría de cofradías y, también, el silencio que resalta el carácter solemne de otras pocas, son percibidos con una mayor intensidad por quienes no pueden disfrutar visualmente de las imágenes.
A estos sentidos se suma, gracias a esta iniciativa de la ONCE, el tacto. Los pasos de las hermandades de la Sentencia, el Perdón o el Sepulcro han recibido una visita especial. Personas con discapacidad visual han podido escuchar la descripción de los pasos y hasta han podido tocarlos, imaginándose así como son. Tal y como han explicado algunos de los participantes, “para mí, el dejarse sentir, el oler, el fervor de la gente… me llena mucho el espíritu”. Sentidos y sentimientos que se fusionan con las narraciones que recibe, ya que suele “ir con personas que me van describiendo el paso, lo que va haciendo en cada momento por los diferentes tramos de la procesión”.
Un fervor que, en ocasiones, lleva a situaciones difíciles debido a la gran cantidad de gente que se aglutina. Sobre esos momentos, uno de los participantes ha reconocido que “hay sitios habilitados para personas con discapacidad”. Sin embargo, para esos problemas, solo hace falta “mucha paciencia”. Para él, la paciencia será infinita porque “la ilusión y la alegría de poder ver una procesión… de sentirla y de vivirla” son motivo suficiente para que “merezcan la pena todos los pequeños empujones y el agobio de la gente”.
En esta iniciativa participan muchas personas con discapacidad visual y, también, voluntarios. Gente que no ceja en su empeño por hacer de este mundo, un lugar mejor para quienes no lo tienen fácil. Como Ana, una profesora jubilada a la que “se me presentó la ocasión de prestar un servicio y me vine a la ONCE”, ha explicado. En esta ruta cofrade, tal y como ha contado Ana, “les vamos a explicar cómo es la imagen”. Así, el fin es “describírsela en la medida que podamos”, para que “ellos se la puedan imaginar”.
Estos, sin embargo, no sólo han escuchado las descripciones de las imágenes porque, según ha precisado Ana, “venimos con la misión de que ellos puedan tocarla, de que puedan hacerse un poco a la idea de cómo es la imagen”. Un acercamiento de la Semana Santa que, sin embargo, no se quedará aquí: “ya he quedado con algún grupo de ellos a que los voy a llevar a que vean salir algunos pasos”, ha reconocido la voluntaria.





