El Señor de la Salud y Buen Viaje estrena la «clámide de los roleos» a través de la ventana

En estos duros instantes en los que nos encontramos resulta imprescindible valorar cualquier gesto que pueda ser una llamada de esperanza un aliento para mantener viva la llama de la fe cuando la ciudadanía se debate entre la incredulidad, el desasosiego la desesperanza. De ahí que el gesto que ha tenido la Hermandad de San Esteban adquiera un valor incalculable. La Junta de Gobierno de la Corporación del Martes Santo modificó el pasado mes de marzo la posición tradicional en la que Nuestro Padre Jesús de la Salud y Buen Viaje recibe a los fieles que se dan cita en la parroquia. 

Durante todo este tiempo en que los templos se encuentran cerrados, a consecuencia de la epidemia que padecemos, la Corporación hispalense ha girado al Señor para que sus fieles y devotos puedan contemplar de frente su dulce rostro y que todos los vecinos y personas que transiten por la calle San Esteban eleven sus plegarias apreciando mejor las huellas de su pasión. Y se encuentra luciendo, desde hace unas horas, la nueva clámide, llamada «de los roleos», una pieza que fue bendecida el pasado 29 de febrero.

Se trata de una pieza realizada por el Taller de Bordado en Oro y Sedas Soldán de Sevilla, que ha sido bordada en oro fino sobre terciopelo burdeos y contiene piezas de orfebrería y pedrería preciosa, bajo la dirección técnica de José María Soldán Garrido, siguiendo el diseño artístico del cordobés Mario Ramos Rodríguez. La clámide ha sido realizada en un estilo sencillo pero, a su vez, cálido, que resulta rematado a sus orillas y perímetro con una cenefa compuesta por roleos y pequeñas hojarascas, cuya parte central, envuelve el escudo de la Hermandad, compuesto por una corona de espinas y en su centro, una cruz de Malta (o también conocida como de San Juan), cruzada de derecha a izquierda en ángulo descendente por una caña, que atisba el momento evangélico de la Pasión del Señor de su Titular.

La composición queda rematada con dos ramilletes situados de manera longitudinal y opuesta a ambos lados de esta corona de espinas, en su parte superior e inferior, integrados por tres flores de la pasión, como símbolo de Dios, Uno y Trino, que a su vez se completan con otros dos ramilletes en similar número y tipo de flores, situado en las puntas convergentes entre la boca y la orilla, que en su suma total resulta el número doce, en alusión a las Doce Tribus de Israel. Toda la parte central de la clámide, situada en la caída de ésta, está realizada con roleos de un tamaño mucho mayor que los usados para el perímetro que, pese a su gran sencillez, le da un toque airoso y grácil al conjunto». El trabajo fue encargado al citado Taller por un grupo de devotos del Señor, para su donación y entrega a la Hermandad.