Una escena torera e íntima. Así es la emocionante imagen que el diestro Morante de la Puebla ha difundido a través de su cuenta oficial en una conocida red social. Una escena costumbrista del torero, vestido de corto, ante el Cristo de los Faroles, con una lona con la efigie de la Virgen de los Dolores colgada desde la fachada de su hogar de San Jacinto donde entró el diestro para rezar ante la Señora de Córdoba.

Una imagen que sirve de preámbulo para el gran acontecimiento taurino previsto para el próximo 12 de octubre en el Coso de los Califas pero que también revela una parte de nuestra más profunda esencia, la del ser humano que busca amparo ante la presencia del Divino Salvador, materializado en una de las imágenes más icónicas de la religiosidad popular andaluza, símbolo fundamental de esta Córdoba que jamás olvida sus tradiciones y que late perenne e inconscientemente al compás de sus devociones más profundamente arraigadas.
Una escena para el recuerdo que nos retrotrae a épocas pretéritas y al mismo tiempo profundamente actuales, que nos habla de rebeldía ante el pensamiento único políticamente correcto del que Morante huyó hace tiempo. La del artista y el creyente, la del valor, la esencia y la fe… verdades absolutas que forman parte indisoluble de Andalucía.






