Si bien la situación sanitaria parece mejorar lentamente, a los cristianos y a los cofrades en particular nos está costando retomar el pulso para retornar a nuestra ansiada normalidad, que no es otra que poder hacer protestación pública de fe mediante el culto externo.
Una imagen de la Virgen de la Inmaculada, procedente de Éfeso, que recorre los santuarios marianos más importantes de España, ha recalado este fin de semana en Córdoba capital, visitando distintos templos, hecho que contrasta de sobremanera con la prohibición recibida casi por sistema por parte de las cofradías para celebrar cualquier tipo de culto externo, tal y como le ha sucedido a la Hermandad de Villaviciosa.
El viernes 20 de agosto, la Parroquia de San Miguel Arcángel de la capital ha acogido el rezo del santo rosario antes de la celebración de la eucaristía presidida por el Vicario General de la Diócesis de Córdoba, Antonio Prieto Lucena. Posteriormente, la sagrada imagen ha sido recibida por la comunidad de Esclavos de la Eucaristía y esa misma tarde se produjo su traslado a la Parroquia de la Fuensanta de Córdoba donde el Obispo de Córdoba, monseñor Demetrio Fernández, presidía la eucaristía. Tras la celebración, fue acogida en el Monasterio del Carmelo Sagrado Corazón de Jesús y Beato Tito Brandsma.
Este sábado, día 21 de agosto, el Monasterio el Santo Rosario ha celebrado la eucaristía para continuar la peregrinación a las Ermitas de Córdoba; posteriormente ha sido trasladada al Monasterio de la Visitación (Salesas) donde el sacerdote diocesano Rafael María de Santiago venía a presidir la eucaristía. Finalmente ha tenido lugar el rezo meditado de los misterios gozosos, dolorosos, luminosos y gloriosos. A partir de las 18:00 h., la imagen de la Inmaculada ha continuado su peregrinación hacia Sevilla.
Tal y como se puede percibir en las fotografías, la imagen ha realizado distintos traslados de templo en templo, con tramos en los que se ha portado en una sencillísima parihuela, si bien la mayor parte del tiempo se ha trasladado mediante un vehículo. Un hecho que hace preguntarse qué tiene de diferente este evento litúrgico mariano a otros que se han denegado en los últimos tiempos, más allá de la pertenencia a una hermandad.
Más aún cuando las cofradías podrían extremar más si cabe las medidas sanitarias, toda vez que se puede comprobar en las fotografías que la falta de mascarillas es una constante entre muchos de los que participaron en el acto, al menos cuando la Virgen estaba presente en las calles.
Sería muy extraño, por profundizar en esta línea, que la imagen de la Virgen Inmaculada haya podido visitar distintos templos en Córdoba, con presencia por sus calles, pero luego llegue el reguero de rezos del rosario de la Aurora que se producen en la ciudad califal -como en cualquier otra-, y éstos deban quedar recluidos a la intimidad de los templos. No tendría razón de ser, por lo que es de esperar que éste haya sido el pistoletazo de salida al retorno del culto externo a la ciudad de San Rafael.























